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POESI 


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RICñRDO PñLMñ 



) 



poesías completas 



Obras del mismo autor de venta en esta Casa Editorial 



jVlis Últimas Tradiciones peruanas 

Un tomo ilustrado 

Apéndice á mis últimas tradiciones peruanas 

Un tom;o ilustodo 



i\ pemonio de los Andes 

Un tomo ilustrado 



us 

POESÍAS COMPLETAS 



DE 



RICARDO PALMA 




It 



BARCELONA 
Caaa Editorial IMaaccl 

Mallorca, 166 



BUENOS AIRES 
Maneel Hermano 

Cuyo, 1059 al 1065 



1911 



ES PROPIEDAD DE ESTA CASA EDITORIAL 



Compuesto %n máquina T^po^rap]^.-— Barcelona 



A GUISA DE PROEMIO 



Lector, para que después no te llames á engañado, 
empiezo por prevenirte que este libro vale poqui- 
ta cosa. 

Y no lo digo por modestia, virtud en que no creo, 
pues la asimilo á la hipocresía, como que alguien 
definió la modestia llamándola el tartufismo de la 
soberbia. Ni Dios con ser Dios fué modesto, pues 
según la Biblia, que no sabe mentir, después de 
creado el mundo se declaró complacido de su obra. 
No embargante, el rey don Alfonso el Sabio, echán- 
dose á crítico de trabajo ajeno, estampó que si este 
mundo no estaba mal hecho, por lo menos lo parecía. 

Todo el cariño literario que abrigo por mis Tra- 
diciones ó leyendas en prosa, sólo puede igualarse 
al desapego que siento por mis renglones rimados. 
Si en los días de la mocedad pudo el amor propio 
alucinarme hasta el punto de creerme poeta, hoy, 
en horas de desencanto senil y de razonamiento 
frío, apenas si me tengo por mediano versificador. 
Saber cómo so laboran los versos nada tiene de por- 
tentoso. Eso es, para el cultivador de las bellas 
letras, como para el artesano, el conocimiento y 
manejo de las herramientas del oficio. 

Entonces ¿por qué consiento y autorizo la publi- 
cación de este libro que contiene, amén de mu- 
cho de lo ya conocido, no poco de inédito? Porque 
con versos me inicié en la labor literaria, y peca- 
ría de ingrato si me creyera con derecho para 
renegar de ellos. Además, para que el saldo de cuen- 
tas con mi siglo sea en forma, cúmpleme presen- 



G 



RICARDO PALMA 



tar á los pósteros el cuerpo íntegra del delito: 
mi prosa y mis versos. 

Creo con Fernanflor que hacer versos sirve para 
lodo, menos para ser poeta; pues ser poeta, dice, 
es pensar en verso, y versificar es como un solfeo 
para aprender á manejar la prosa. No es cierto que 
la forma poética está llamada á desaparecer, pues 
el verso, más que á los poetas, nos haría falta á los 
prosistas ó prosadores. 

Impresos existen, desde há casi medio siglo, mis 
tomitos de versos JuvenilIa, Armonías y Pasio- 
narias, y no son pocas las personas que tienen el 
mal gusto despedir en las librerías ejemplar de li- 
brejos que, acaso no por su merecimiento, sino 
por lo antiguos se han agotado. Avéngome hoy 
á reimprimir esos tres libritos que fueron como 
mi iniciación en la vida de las letras y en el 
romanticismo que, por entonces, se había adueñado 
de los espíritus juveniles. ¡Ah! los románticos do 
1845 á 1860, en América, fuimos verdaderos neu- 
róticos por lo revesado y contradictorio de nues- 
tros ideales, reflejados en versos, ora hencliidos de 
misticismo ampuloso y de candor pueril, ora rebo 
sando duda cruel ó desesperanza abrumadora. 

AI coleccionar en este volumen Verbos y Gi«:- 
rundios, Traducciones, Nieblas y Filigranas, lo 
hago porque en sus versos resaltan piis ideales 
sociológicos del presente y mi independencia y es- 
pontaneidad del pensamiento y de doctrinas. 

Pongo punto al proemio y ¡ahur! como dijo el 
diablo, que 

ya tiene edad para morir mañana 
quien ha visto dos veces (1) la silueta 
del cometa de Halley, un cometa 
que no es anca de rana. 

Ricardo Palma. 

Lima, 1910. 



(i) E;i 1835 y 1910. Como el cometa tarda setenta y cinco 
años para volver át visitarnos, no será este servidor de ustedes 
quien lo espere haista 1985. Me tiene ^hi zozobra la caída de :,u 
nieiced 



JUVENILIA 



1850 á 1860 



He publicado con el título de Juvenilia los ver- 
sos que y^onceptúo menos malos entre lo muchísimo 
que publiqué en los primeros años de mi vida li- 
teraria y que se publicaron en Lima, en 1860, en u)i 
t omit o impreso por José Maclas. Pensé hacer algunas 
correcciones, en forma y fondo; pero he meditado 
que ellas harían perder á los versos su carácter pri- 
mitivo, imposibilitando toda comparación con mis pos- 
teriores producciones rimadas. Si en Juvenilia el arte 
está descuidado ó ignorado, y si hay no poco que 
refleja á Zorrilla, á Espronceda y á otros grandes 
poetas románticos, en cambio hallará el lector la in- 
genuidad del sentimiento, que es lo que constituye 
la juventud del alma. 



La palabra de pase de la vida 



Siempre el dolor! Siempre el llanto! 
La desgracia cubre al hombre 

con su manto. 
Hasta en medio de la orgía 
hay una nube de vaga 

melancolía. 

No es el himno de la fiesta 
el que, ert medio de la noche, 

nos contesta; . 
es que el mundo un ¡ay! murmura, 
que también tiene armonías 

la amargura. 

Y cuando la noche al orbe, 
en el silencio y tinieblas, 

lenta absorbe, 
la humanidad ¿no os parece 
que lanza un débil suspiro 
y se estremece? 

El dolor, desde la cuna, 
nuestra existencia fatídico 

importuna ; 
y es una queja sentida, 
ayll! la palabra de pase 

de la vida. 



10 



RICARPO PALMA 



El juzgamiento de Cristo 

El pretorio está abierto I 
Escribas! levantad vuestra cabeza! 
En el nombre de Aquel que en el Mar Muerto 
abrió tumba al Jordán, el juicio empieza. 

Acusad al caído! 
Crimen que le imputéis será atendido. 

Ante su juez sereno 

el Justo se halla — ¡impíos! 
— Eres, dime, Jesús el Nazareno? 
¿Eres, responde, el rey de los judíos? 
— Tú lo dices — el Cristo le contesta; 
y Caifás, escuchando la respuesta, 
exclama lleno de furor insano: 
— Atenta contra el César soberano! 
¿Qué más, gobernador de la Judea, 

tu justicia desea ? 
Se ha confesado del delito reo! 
— Crucifícale! grita un fariseo. 
— Crucifícale! gritan los villanos. 
— Pues lo queréis, crucificado sea? — 
Pilatos dijo, y se lavó las manos. 

Y desde entonces, hombres insensatos, 
os hace siempre vuestro encono adusto 
encontrar para un Justo, 
un Judas y un Pilatos. 



Dios 



La luz es la orla que ciñe tu manto, 
tu planta infinita la esfera sin fin, 
tu voz el murmullo más mágico y santo, 
tu sombra las nubes henchidas de encanto, 
tu aliento el aroma del nardo y jazmín. 



POESIAS COMPLETAS 



11 



Si airado rebrama fatídico el viento, 
si trémula gime la brisa fugaz, 
mi sér se comnueve ¡Señor! yo te siento 
y á ti, en misterioso, veloz pensamiento, 
mi espíritu implora seráñca paz. 

Mi fe de cristiano no es ráfaga vana : 
sin verte te adoro de hinojos ¡oh Dios! 
Si el cielo azulado con tintes de grana 
decora naciente la aurora galana, 
yo admiro la lumbre que dejas en pos. 

Mas ¡ahí te sentimos y no te miramos 
que, al ver tanto brillo, tan gran majestad, 
los que una mirada terrena gastamos 
y á tí nuestra débil querella elevamos, 
dejáranos ciegos tu espléndida faz. 



Al Sol 



Espléndida hoguera que vás refulgente, 
rasgando de oriente los diáfanos tules, 
y en nubes azules tu faz trasparentas 

y al orbe calientas; 
¡oh sol de los Incas I si deben tus hijos 
vivir en prolijos afanes profundos, 
de la haz de los mundos mi patria tan cara, 

incendia y separa. 



Soneto 



Tuvo un Judas el santo apostolado; 
muchas tiene el riquísimo diamante; 
la mujer cuanto hermosa es inconstante; 
y hay nubes en el éter azulado. 

Nunca está satisfecho el gobernado, 
ni jamás es feliz el gobernante; 



12 



RICARDO PALMA 



no se vió sin peligros navegante, 
ni se halló sin zozobras un casado. 

No existió Paraíso sin manzana, 
ni sin espinas el rosal frondoso, 
ni redención sin cruz infamatoria. 

¿A qué engreírte, pobre raza humana, 
si el que blasonas tanto orgullo odioso 
es miseria, y no más, lodo y escoria? 



El ángel de las ilusiones 



Voy á contarte la vaga historia 
de cómo nace grata y sutil, 
la ilusión flébil en la memoria; 
óyela atenta, niña gentil. 

Guando á los rayos de blanca luna 
el niño cruza por el verjel, 
ó cariñosa mece su cuna 
con blando halago su madre fiel, 

cuando los cuentos de la nodriza 
miedo le causan ó diversión, 
y cree que el viento los armoniza, 
con su pausada murmuración; 

entonces baja, vistiendo tules, 
desde los cielos un serafín, 
trayendo en ramos lirios azules, 
rosa encendida, blanco jazmín. 

Son esas flores las ilusiones 
que aleve el tiempo marchitará... 
¿dónde sois idas? ¿á qué regiones 
las que yo tuve volasteis ya? 

Tuve ilusiones color del cielo, 
otras del fuego crepuscular. 



POESÍAS COMPLETAS 13 

y muchas blancas ¡oh desconsuelo! 
como la espuma que arroja el mar. 

Ya sólo tengo, mísero bardo, 
hastío, penas, desilusión, 
que traigo herido con férreo dardo 
lo más sensible del corazón. 

En todas partes vi el egoísmo, 
do quier cobarde perversidad; 
siempre el vacío, siempre el abismo, 
siempre espantosa la realidad! 

En torpe orgía miré al magnate 
caer al peso de la embriaguez; 
mientras el pueblo sufre y se abate, 
y pan y fueros pide á la vez. 

Miré la joven de labios rojos, 
seno de nácar, casta expresión, 
saciar, de llanto llenos los ojos, 
del potentado la corrupción. 

Oh! sufro mucho cuando contemplo 
que marcha el vicio del vicio en pós, 
y que es la infamia del mundo templo, 
altar el crimen y el oro Dios. 

Con ilusiones de ópalo y rosa 
hoy se recrea tu juventud; 
la vida encuentras alegre, hermosa; 
es una aurora de beatitud! 

En torno tuyo la poesía 
en nubes flota de leve tul; 
para tí el mundo tiene armonía, 
la flor aroma y el cielo azul. 

Mas ¡ayl si hiere, niña del alma, 
tu sér la triste desilusión! 
¡Ayl si perdida tu dulce calma 
estalla roto tu corazón! 



jaCAKDO PALMA 



Curiosidad 

Pues ya se ha acostado el día, 
i alma mía 

en la esmeralda del mar, 
y es todo sombras el suelo 
y cada horizonte un velo 
imposible de rasgar; 

decirme sabrás ¡oh bella! 
cuál estrella 
de esas fúlgidas asaz, 
da su esplendor á tus ojos, 
su fuego á tus labios rojos 
y á tu sonrisa su paz. 

Bien haya la caprichosa 
mariposa 
que vaga libre y gentil 
y á quien de un ángel las alas, 
por prestarla nuevas galas, 
dan su color más sutil. 

Así tú, niña querida, 
de la vida 
cruzando vás la extensión, 
y tan feliz como pura 
tienes de ángel la hermosura 
y de ángel el corazón. 

Corres una y otra calle 
de este valle 
de mezquindad y dolor, 
y en todo hallas armonía, 
y entusiasmo y poesía, 
y sentimiento y amorT 

Ohl dime, cuál es la estrella 
que destella 
sobre tí su claridad; 
cual el genio que en tus horas, 
ha vertido seductoras 
la paz, la tranquilidad. 



POESÍAS COMPLETAS 



Deleite 



Dicen los orientales, hermosa mía, 
que mieles deliciosas la Arabia cría; 

pero á tus labios/ 
reina de mis amores, hacen agravios. 

Que tienen lo encendido de los corales 
y el perfume exquisito de los rosales. 

¡Dichosa suerte 
en la miel de tu boca beber la muerte! 



Desencanto 



Ayer me amaste, señora; 
ayer rayos de topacio 
al cruzar por el espacio 

el rojo sol, 
sobre tu faz sonriente 
reflejaba blandamente... 
él te negará mañana, 
en la bacanal mundana, 

su arrebol. 

Flor á quien plácido aroma 
trajo en sus giros el viento, 
robándolo al puro aliento 

del querub, 
malhayas tú que orgullosa 
desdeñas la mariposa, 
y puesta en un albo seno 
pierdes frescor, gala y vida... 
mal hayas, flor escogida, 
si hoy en el cáliz veneno 

guardas tú. 

Blanca paloma que alzaba 
su arrullo hasta el mismo cielo, 



líj 



1,'IOAUDO PALMA 



sin que gemido de duelo 

funeral 
á interrumpirla viniera 
en su canción placentera, 
iguayl si tu nido precioso 
dejas, y hallas espantoso 

temporal 1 

— Bardo ¿qué buscas? — Amores. — 
¿Que hay en tu sér? — Sentimiento. 
— Huye, no es este elemento 

para tí. 
Cubre con una careta 
tus sentimientos, poeta ; 
miente amistad, amor miente, 
metaliza tus sentidos, 
que es, en la feria insolente 
por do cruzamos perdidos, 

todo así. 



Una verdad 



Como en las tardes de enero 
las flores del jazminero 
del tallo se precipitan, 
como lirios que, mecidos 
por vientos embravecidos, 
se marchitan; 

así, mujer, una á una 
perecen las alegrías 
que encanto al alma ofrecieron; 
y queda sólo importuna 
la memoria de esos días 
¡ayl que fueron. 



Horizonte 



¿Esa nube contemplas? Es su encanto 
opticismo fatal de los sentidos; 
como esa nube quedarán perdidos 
los ensueños ¡oh niña! que amas tanto. 

i Esa nube es la vida! Las cambiantes 
con que el sol la arrebola, 
¡ay! son las ilusiones deslumbrantes 
tras la que audaz la juventud se inmola. 

De la existencia en los mejores años 
el alma goces apurar ansia... 
¡nubes que se hunden en la mar bravia! — ^ 
y encuentra, al fin, caudal de desengaños : 
la realidad sombría. 



Plegaria 



¡Señor! tú que dotaste de vida y movimiento 

la creación sin cuento 

del anchuroso mar; 
que diste á las estrellas del claro firmamento 
su lumbre misteriosa, su raudo titilar; 

¡Señor! tj de cuya ira remeda la tormenta, 
que horrísona revienta, 
el éco sin rival, 
y luces, con colores que el éter^ trasparenta, 
de tu clemencia el iris magnífico, triunfal... 

¡Señor! perdona al que presa 
de fatal escepticismo, 
de la duda en el abismo, 
no encuentra un rayo de luz. 
Perdona al que en su infortunio, 

2 



18 



KICAKDO PALMA 



todo lo niega y maldice, 
y al fin sucumbe, infelice, 
bajo el peso de su cruz. 



Diablos azules 



¿Quién se explica el misterio de esta vida, 
amalgama de dichas y dolores? 
¿Creéis en la amistad y en los amores? 
Palpáis el desengaño de seguida. 

¿Traéis el alríia por la angustia herida? 
Pues bálsamos no halláis consoladores; 
abrojos cosecháis si sembráis flores, 
y véis que el mal la frente lleva erguida. 

Siempre la duda en medio del camino 
ó la ignorancia con su adusto ceño! 
¡Ayl ¿sé yo, acaso, á dónde del Destino 
el incansable y afanoso empeñp, 
mi tienda llevará de peregrino 
para dormir en paz mi último sueño? 



¡Noel! 



(En el naufragio de la fragata «Mercedes»; home^ 
naje al comandante don Juan Noel). 

i Contempladle! Allí está... como la roca 
que de los vientos resistió el embate! 
Nada la voz de su deber sofoca 
ni su valiente corazón abate. 
Del recio mar contra la furia loca 
traba reñido, desigual combate: 
de su alma la titánica energía 
no desmaya ni en medio á la agonía. 



POESÍAS COMj»LETA.S 



19 



Tal el sol, al hundirse entre la bruma 
que forma en lontananza el Océano, 
cuando da brillo al nácar de la espuma 
y hermosos tintes al extenso llano, 
más va ostentando su grandeza suma 
cuando más á sumirse está cercano, 
y es una inmensa deslumbrante hoguera 
en el azul clavada de la esfera. 



POEMA EN CUATRO SONETOS 

I 

Filosofía 

¿Qué es el hombre? Un misterio. — ¿Q^^ es la vida? 
Un misterio también — dijo un poeta. — 
¿Esta vida á otra vida está sujeta 
ó en el no ser concluye la partida? 

¿Será el alma una antorcha combatida 
del viento vario de la duda inquieta 
ó, cerca del morir, una secreta 
voz nos revela la verdad temida? 

Aquello que llamamos desventura 
es nuestra imperfección, que no consiente 
el que hagamos cantando la jornada? 

¿Será la Eternidad frígida, oscura, 
ó la hoguera del sol resplandeciente? 
—Vamos á preguntárselo á la almohada. 

II 

Amor 

¿Del Paraíso la primer aurora 
es idilio de dicha, ó quizás Eva, 
al someter á Adán á dulce prueba, 
cedió sólo á la sierpe tentadora? 



20 



JíIÜAUDO rAJ.MA 



¿Es el Amor la fuente redentora 
en que su sed el peregrino abreva? 
¿El mal ó el bien en sus misterios lleva? 
¿Es arca de salud ó de Pandora? 

En fin ¿es el Amor rayo divino, 
dos epidermis en contacto acaso 
ó una expansión del alma soberana? 

¿Astro que alumbra nuestro erial camino 
ó el abismo en que se hunde nuestro paso? 
— Quede la solución para mañana. 



III 
Patria 

Acaso de Nerón el rigorismo 
cercenando cabezas vocingleras, 
ó entregando á las fauces de las fieras 
á los que predicaban cristianismo, 

un reflejo no fué del patriotismo 
que á la revolución pone ban-eras? 
Del dios Exito rojas las banderas 
no glorifica siempre el egoísmo? 

¿Y patriotas serán los lenguaraces 
que en carne de cañón á la obcecada 
turba convierten tras matanza impía? 

¿ Los programas no son siempre falaces ? 
¿Cuándo la patria no quedó burlada? 
— Dejemos la cuestión para otro día. 

IV 

Suicidio 

¡No más vivir! Salgamos de la escena 
que á tan imbécil sociedad me liga. 



POESÍAS COMPLETAS 



2\ 



La carga de la vida me fatiga 
como al triste galeote su cadena. 

Una hora de placer no vi serena, 
no hay. necio que sus cuitas no me diga 
ni hombre leal, ni cariñosa amiga 
me han consolado en mi angustiosa pena. 

¡i ¡Escrito estabalü Cúmplase mi sino. 
Con la carne luchar es necesario, 
y vencida la tengo en el combate. 

¡i ¡Adiós, vida!!! Valiente el peregrino 
va á romper de su espíritu el sudario. 
— Pero antes tomaremos chocolate. 



¡Veintiún años! 



¡El alba pasó yá! De mi existencia 
las flores, una á una marchitaron 
los que hórridos bramaron 
aquilones de bárbara inclemencia; 
y apenas por mi frente, 
ya pálida y rugosa, 
una ilusión de amores esplendente 
consoladora y mágica se posa, 
como en las playas con la lenta bruma 
del mar salobre la argentada espuma. 

¿Dó sois idas, galanas, hechiceras, 
mis veinte primaveras, 
ricas de luz, de amoir y poesía, 
que himnos mundanos, trovas placenteras 
á la garganta mía 
supisteis arrancar...? Ora cuidoso, 
y la mirada fija en el mañana, 
siento doblarse mi amargura insana, 
que el porvenir contemplo nebuloso, 
y, nave sin timón, á los azares 
del mundo abandonado 



22 



niCARDO PALMA 



seré, desventurado, 

presa tal vez de los airados mares. 

Tú mi gentil, mi encantadora amiga, 
única flor que mi existir halaga, 
y cuyo aroma celestial me liga 
con esta sociedad, donde tan sólo 
altar se erige al dolo 
y dó el más puro corazón se estraga, 
tú sabes, ángel mío, 
cuánto he sufrido, cuánto...! 
Por doquier desencanto, 
infortunio doquier, doquier hastío. 

Mas, cual se alza un lucero, 
clavado entre las nubes 
por la mano inmortal de los querubes, 
el paso iluminando del viajero; 
como arroyo de plata 
que en hilos se desata, 
refrigerio brindando 
al que de sed sintióse agonizando, 
en el camino de la vida odiosa, 
amante y pura te encontré y hermosa. 

Delicada, amorosa, sensitiva, 
tortolilla inocente, 
te amaré mientras viva, 
mientras palpite el corazón ardiente. 

¡Oh! si fuera una brisa de verano 
te trajera el perfume de las flores, 
y estampara en tu labio soberano 
el beso celestial de mis amores. 
Si yo fuera una plácida armonía 
en tu oído vibrara dulcemente, 
y los sueños del ángel, alma mía, 
inspirara á tu frente. 
Mas si el destino huraño 
que acosa á tu poeta, 
antes que expire otro año, 
á cortar viene mi carrera inquieta. 



POESÍAS COMPLETAS 



tú, corona de flores 

el arpa en que he cantado mis amores. 



Coquetería 

Como las flores, 
voluble niña, son los amores 

tras los que vas. 
Su aroma, galas y lozanía 

duran un día. 

— ¿ No más ? 

— ¡No más! 

Las mariposas 
tan presto besan las lindas rosas 

como el ciprés. 
Luego sus alas líellas inflama 

vivida llama. 

— ¿Así es? 

— ¡Así esl 

Niña inconstante, 
no las imites : fíjete amante 

sólo un amor, 
que los caprichos matan la calma 

y dan al alma... 

—¿Dolor? 

— ¡Dolor I 



¡Duerme en paz ! 

Ayer en su pura frente, 
al ostentar en oriente 
la corona de arrebol, 
el rayo más esplendente 
reflejaba el almo sol. . 

La mañana ayer tenía 
hechizos para ella mil 
y misteriosa armonía, 



niCAKDO PALMA 

y las flores ambrosía, 
y encanto el aura sutil. 

Fué un ángel que visitó 
el valle del desconsuelo, 
y puro al Edén volvió... 
espinas no hay en el cielo 
y aquí espinas encontró. 

Duerme, paloma inocente, 
y tu sueño blandamente 
arrulle un genio de paz 
con el murmullo fugaz 
de alguna apartada fuente. 



En un álbiun 



Há tiempo que del arpa 
del infeliz poeta 
enmudeció la triste 
^solemne vibración ; 
mas quieres que hoy olvide 
la pena que me inquieta, 
y mandas... y obedece 
mi voz al corazón. 

Tuviera yo el acento, 
la plácida armonía 
con que, en la tarde, se oye 
icantar al ruiseñor, 
y entonces ¡oh sultana! 
te alzara el alma mía 
el himno de los cielos, 
el himno del amor. 

Mas ¡ay! que sólo tengo 
pesares y congojas ; 
las flores de la dicha 



POESÍAS COMPLETAS 



25 



me abandonaron ya, 
cual caen del jazminero 
las perfumadas hojas 
al soplo de la brisa 
que susurrando vá. 

¡Oh niña! si supieras que el mundo es una feria, 
fio todo se cotiza con impiedad cruel, 
lal vez con el poeta bajaras tus miradas 
para llorar, mi vida, para llorar con él. 



Mas ¡no! por siempre ignora 
que hay nubes en la vida : 
no sufra tu existencia 
tan ruda decepción. 
La dicha es una arista 
del viento combatida : 
halague tus ensueños 
siquiera una ilusión. 



Apenas se levantan 
para mirar al cielo 
tus tímidas pupilas 
con infantil afán; 
tal alza la paloma 
por el azul su vuelo, 
sin sospechar que exista 
sañudo gavilán. 

Que siempre te contemple 
ciñendo peregrina, 
bellísima guirnalda 
de lirios á tu sien; 
y que el Señor conceda 
su bendición divina 
al hombre venturoso 
que llames tú — mi bien. 



26 



RICARDO PALMA 



A una mujer 



Dícenme que te burlas de los versos 
en que, entusiasta, hablé de mi pasión: 
malos serán... mas nunca tan perversos 
como tu corazón. 



Pesimismo 



Triste dón es la vida 
del huracán por siempre combatida 1 
¿Dónde está la ventura? 
¿Cuál el astro que vivido fulgura 
rayos de bendición á los mortales? 
¿Serás tú, sociedad, germen de males, 
quien consuelo le brinde? 
No eres madre del hombre, eres madrastra, 
si hasta tocar de la existencia el linde 
como un galeote tu cadena arrastra. 

¡ Libertad ! — i Ironía 1 
Palabra que inventara algún verdugo . 
para imponer su yugo 
al necio que con ella se extasía. 
¡ Libertad 1 y cadenas 
desde que nace apenas 
aprisionan al hombre, y rema y boga, 
y, esclavo de las leyes, va demente 
surcando borrascosa la corriente, 
hasta que al peso del dolor se ahoga. 

¿Y en dónde el bien está? Si busca un seno 
de blanca trasparencia 
que tesoros promete de inocencia, 
inoculado en él halla el veneno. 
¡Nunca el cáliz del mal se miró lleno I 

¡Sembrad el bien, mortales I 
Cosecha rica lograréis de males. 



POESÍAS COMPLETAS 



i Belleza 1 ¡Juventud! Todo se vende, 
i Amores y virtud! Se compra todo. 
Bien, social esqueleto, se comprende 
que eres inmundo lodo. 
La misma religión es mercancía, 
y ministros del Dios de las alturas 
venden á las humildes criaturas 
el cielo por pedazos. — ¡Romaí ¡Roma! 
tú haces de la doctrina del Mesía 
tráfico innoble, de la fé carcoma. 

¿Dónde está lo que tiene de divino 
ese sér que creaste 
á tu imágen. Señor, y semejanza? 
¡Padre Adán! desque huíste peregrino 
del Edén que habitaste, 
el celestial aroma en él dejaste; 
y á tu prole, en lugar de bienandanza, 
legaste por herencia, ¡brava suerte! 
egoísmo y miseria, mal y muerte. 



Así exclama, en su aciago pesimismo 
el hombre descreído... ¡pobre loco 
que á ver se niega de la luz el foco! 
Suena la hora fatal, y ve el abismo 
á sus plantas abrirse... En torno suyo 
el viento de la duda, y se abalanza 
á encerrarse en la tumba 
sin el consuelo fiel de la esperanza. 



Siglo de oro 

De Baltasar en el festín se sienta 
la humanidad y, estúpida, se embriaga ; 
de su presente, en la abyección, se halaga 
porque no tiene el porvenir en cuenta. 

vSi un cuadro de dolor se le presenta 
en torno suyo, indiferente, vaga: 



28 



í{lC'AHi)() PALMA 



la fé su luz esplendorosa apaga 
ante la luz del oro amarillenta. 

¡El hombre no ama al hombi-el El mundo aleve 
del egoísmo religión va haciendo... 
¡Pobre mortal del siglo diecinueve! 

¿Qué habrás de responder, cuando, tremendo, 

te pregunte el Eterno Soberano :— 

iCaínl ¡Caín! ¿qué has hecho de tu hermano? 



Semejanzas 



Como la luz de una estrella 
que apaga el albor del día; 
como en la playa sombría 
de ola argentada la huella; 
como sol que el horizonte 
oculta, al morir la tarde; 
como la niebla, que alarde 
de coronar hace el monte; 
como el perfume en la flor, 
como melódica nota, 
como rósea y pura gota 
que se convierte en vapor; 
así de mejor edad 
las ilusiones huyeron, 
y á nuestras almas trajeron 
fatídica realidad ; 
y vamos en la vital 
senda, entre mil decepciones, 
jay! de nuestros corazones 
celebrando el funeral. 



POESÍAS COMPLJOTAS 



En un naufragio 



Vapor Rimac. 

El alba risueña 
su mano extendía, 

del cielo argentado 

la vasta región ; 

todo era misterio, 

todo era armonía, 

y mansa era toda 
del mar la extensión. 

La niebla nocturna 
lejano horizonte 
trazaba en la costa... 
confusas se ven 
las rocas salientes, 
la cumbre del monte 
la espuma de la ola 
que muere al vaivén. 

Bendita la aurora, 
gentil peregrina 
que anuncia del día 
la grata visión! 
La mente del nauta 
su brillo fascina; 
confiado palpita 
su audaz corazón. 

Yo he visto cien veces 
tan gran panorama, 
en medio al rugido 
solemne del mar ; 
y al sol, que aparece 
cual faro que inflama 
la mano increada, 
solemne brillar. 



30 



KICARDO PALMA 



No sé por qué entonces 
mi genio vagaba, 
perdido en un mundo 
de extraña ilusión ; 
no sé por qué entonces 
mi sér se agitaba, 
sintiendo cristiana, 
sublime emoción. 

Misterio hay entonces 
en cuanto miramos; 
misterio en la nube 
que va de otra en pos. 
Misterio insondable, 
y absortos alzamos 
la vista á los cielos, 
el alma hacia Dios. 

A Dios, cuyo rostro 
se oculta sereno, 
tras esa flotante 
cortina de tul, 
que ve de los mares 
el hórrido seno, 
que puebla de esti'ellas 
la bóveda azul. 

i Señor 1 aquí á solas 
te admira el poeta; 
te ve en los celajes 
de vario color ; 
te siente en la brisa 
que mécese inquieta ; 
te escucha en el eco 
del mar mugidor. 

La nave gallarda ligera cortaba 
las ondas tranquilas del diáfano mar; 
blanquísimo cisne tal vez semejaba 
las aguas tranquilas de un lago al rizar 1 



POESÍAS COMPLETAS 



31 



De pronto las olas con furia estridente 
se elevan, y gira la nave al azar... 
Resiste i oh mi navel ¡la recia rompiente...! 
resiste joh mi nave! ¡los tumbos del mar! 

Al fin, do se tienden confusos los ojos, 
espanto y zozobra fatídica ven, 
y flotan horribles, mortales despojos, 
que mecen las olas con rudo vaivén. 

Y en fúnebres ayes, en hondos lamentos, 
exclaman las almas que vuelan á Dios: 
¡quedad, los recuerdos! ¡quedad, pensamientos! 
¡adiós, ilusiones! ¡amores, adiós! 



¡Allí está la ribera! Se dilata, 
al contemplarla, el ánimo angustiado, 
cual la espuma de la ola que ha chocado 
se extiende en hilos de luciente plata. 

La furia atroz de la tormenta ingrata 
ya sus iras cobardes ha enfrenado, 
y, la arena al pisar, el desdichado 
náufrago al Dios del firmamento acata. 

Himnos de adoración y de alegría 
de la atmósfera azul rasgando el velo, 
llegan al trono en esplendor fecundo. 

¡Prostérnate I ¡Prostérnate, alma mía! 
y exclama, ahogando la expansión del dueloi: 
¡Bendito seas. Hacedor del mundo! 



1861 á 1865 



Amores y esperanzas, 
ensueños y alegrías, 
del patriotismo arrancjue* 
y notas de aflia:ión; 
pues fuisteis de mis horas 
constantes armonías, 
vivid en este libro, 
carísimos efluvios, flores del corazón. 



Las ARMONtAS s« publicjuron «q Pa- 
rí», «n 1865, por la cata Bcmret, for- 
mando uoi tomlto en 8.0, sirviéndolas 
de prólogo las siguientes líneas: 



DON RICARDO PALMA 



La condesa de Agoult, tan conocida bajo el seu- 
dónimo Daniel Stern, una de las más bellas inteli- 
gencias de la Francia, ha dicho, al hablar de las 
poesías de madama Ackennaim: — amo más el talen- 
to por lo que es que por lo que hace: en la poesía 
busco al poeta. 

En Palma, el talento nos encanta por lo que es 
y por lo que hace. Este joven, tan inteligente como 
modesto, pertenece á la brillante generación que ya 
ha aumentado el esplendor de la literatura pemana, 
y que se distingue así por las dotes del espíritu 
como por las cualidades del corazón. 

Palma empezó por ser poeta, y pronto, sin dejar 
la lira, empuñó la pluma del periodista y se lanzó 
en la ardiente arcna de la política militante. Desde 
que leímos sus primeros versos, comprendimos que 
era uno de los favorecidos de las musas, y que 
su talento estaba realzado por los más nobles sen- 
timientos. 

Cuando llegaron á nuestras manos sus primeras 
poesías, en 1855, pudimos exclamar con Du Gomau, 



36 



KICAKDO l'ALMA 



Ilusions, sdintes chimére^ !' 
Ah! suspendez pour nous vos heures ephemére 
Diirez pour embellir ou consoler nos jours ; 
voris faites rayonner nos ar denles jeunesses ; 
vous gardez Vetincelle a nos verles vieillesses, 
Durez, durez toujour s! 



La vida del poeta del Rimac no presenta muchos 
incidentes. Como Gutierrez decía de Ensebio Lili o, 
la biografía de Palma está en el porvenir. Sin em- 
bargo, ya ha servido útilmente á su patria, á la 
causa americana, y escrito mucho en prosa y verso. 

Ricardo Palma nació en Lima el 7 de febrero 
de 1833. En 1855 dió á la estampa, en un pequeño 
volúmen, varios de sus cantos. De 1851 á 1856 dió 
al teatro algunos dramas y comedias. Desde 1853 
se hizo periodista, y ha colaborado en distintos dia- 
rios y revistas del Perú, Chile y Buenos Aires. 
El Correo de TJllramar lo cuenta entre sus más activos 
colaboradores. En 1863 ha publicado un interesante 
libro — Anales de la Inquisición de Lima — que es la 
más completa historia de ese sangriento tribunal en 
América. 

Palma fué oficial de la marina de guerra peruana. 
El l.Q de marzo de 1855 naufragó en las costas del 
Pern, á bordo del vapor Rimac cuya comisaría des- 
ettnpeñaba. Entonces dió á luz una bellísima poe- 
sía dictada por las impresiones del naufragio. 

En noviembre de 1860, nuestro poeta tomó parte 
en una revolución que hizo el partido liberal, y, 
habiendo sido ésta sofocada, Palma salió desterra- 
do á Chile. Durante sus tres años de proscripción 
compuso casi todas las poesías que forman el pre- 
sente volúmen. 

En 1864 fué nombrado cónsul general en el Pará 
(Brasil), obteniendo un año de licencia para visitar 
las principales ciudades de Europa. Actualmente re- 
side en París, donde hemos tenido la complacen- 
cia de estrechar su mano. 

Palma, hijo de sus obras, se ha labrado una posi- 



POESÍAS COMPLETAS 



37 



ción á fuerza de inteligencia, y laboriosidad; y si es 
digno de aplauso por sus producciones políticas y 
literarias, mayores elogios merece por su hidalguía 
y su franqueza. El poeta ilustrará su nombre con 
nuevas obras y, mientras tanto, nosotros le repe- 
tiremos 

Sic te diva potens Cypri! 
París, enero de 1865. 

J. M. Torres Caioeüo. 



Navegfaiido 



20 de diciemhre de I860, 

Parto ¡oh patria I desterrado... 
de tu cielo arrebolado 
mis miradas van en pos; 

y en la estela 

que riela 
sobre la faz de los mares, 
jay! envío á mis hogares 

un adiós. 

¡Patria! i Patria! Mi destino 
me arrebata peregrino 
y para siempre quizás... 

si desmaya 

en oti'a playa 
mi varonil ardimiento, 
mi postrero pensamiento 

tú serás. 



A Guilldrmo Matta 



En el estrecho linde del camino 
te sientas, fatigado peregrino, 
y atravesando tu deseo el mont© 



10 



L'ICAKÍ^O I'Al.MA 



te finges de la patria el horizonte. 
Otra luz, otro cielo y otros mares, 
distinta inspiración, nuevos cantares, 
siempre en tu sér reflejan la que hermosa 
tu espíritu acaricia, dolorosa 
memoria de la América. Perdida 
no está aún la esperanza bendecida 
de cambiar su fatídico presente 
por el sol del mañana refulgente. 

Nunca la fe de iluminarte cese, 
jCanta, poeta! Tu destino es ese... 
Y, soldado constante de la idea, 
lucha y vence, ó sucumbe en la pelea. 
¡Otros vendrán! La humanidad ha visto 
amargo cáliz apurar al Cristo. 
¡Otros vendrán! Para ellos la victoiia: 
el martirio también tiene su gloria. 
Del primer combatiente la desgracia 
es ofrenda en tus aras ¡democracia! 
¡Otros vendrán! El sitio de los buenos, 
que caen bravos, leales y serenos, 
jamás queda vacío, que es la santa 
causa del libre alción que se levanta 
y, al renacer de su hélida ceniza, 
el tiiunfo del derecho profetiza. 



Aura 

¡Tímida brisa de la triste noche! 
tú, que á la patria de mis sueños sigues, 
lleva á la hermosa por quien pena el alma 
mi íntimo duelo. 

Dila que, lejos de sus ojos dulces, 
no hallo colores en la luz de oriente; 
dila que, al que ama con pasión tan honda, 
muerte es la vida. 



Dila que, siempre de su afecto digno, 
una existencia tormentosa arrastro; 



POESÍAS COMPLETAS 



11 



dila mis penas infinitas, dila 
i cuánto la adoro! 

Ve, mensajera misteriosa... ¡Vuela! 
Los rizos blondos de mi amada mece 
y en ellos, tierno, palpitante, grato, 
déjala un beso. 



Misterio 



Si está en tu memoria 

presente la historia 

del tiempo feliz 
en que es la existencia poema de amores, 
en que hay en los cielos más lindos colores, 
en que hay en los busques encanto y matiz; 

si no has olvidado 

tu dulce pasado, 

tu edad juvenil, 
en que de ilusiones asaz seductoras 
sentimos que corren pobladas las horas, 
cual brisas serenas en tardes de abril; 

¡Anciana! comprender 
que aquello que enciende 
con vivo color 
de tímida virgen la Cándida frente, 
que aquello que agita su pecho inocente, 
misterio es que llaman los hombres amor! 



A una flor 



Ella te envió, flor modesta, 
muy más pura 
que el sueño á que un niño presta 
galanura. 



Tú que en sus manos tuviste 
exquisitas 
galas, hoy en las de un triste 
te marchitas. 

En tu corola luciente^ 
de rocío 
bebió gota transparente 
el labio mío; 

Mas mi beso apasionado, 
como el fuego, 
iayi tu cáliz perfumado 
quemó luego. 



Tus ojos 



Me han dicho que, si cantas, de tu alma envíts 
un raudal infinito de melodías; 
mas, si en no oir tu acento perdí un consuelo, 
vi que en tus ojos llevas algo del cíelo. 
Apacibles del éter se ven los tules; 
así son tus pupilas castas, azules; 
hay en ellas lo dulce de la paloma 
y lo grato del lirio que dá su aroma; 
la pureza reflejan del firmamento, 
mundos de poesía, de sentimiento. 
Una de tus miradas es el rocío 
que al corazón da vida, calma el hastío. 
Si hoy, en medio á tu dicha, los ojos pones 
tímidos, inocentes, en mis renglones, 
al saber que me agobia pena secreta 
¿no habrá una perla en ellos para el poeta? 



Ilusiones 



Niña de mi corazón, 
flor ó espuma es la ilusión. 



POi:J«lÁS COMPI/íCl'A.S 



[3 



— No es así — 
Pues escucha como á mí 
se me antoja la cuestión. 

Bordando con su espuma la ribera 
y amagando absorber la creación, 
el océano sigue su carrera; 
así como sus olas ¡oh sílfide hechicei-al 

las ilusiones son. 
Que es mar revuelto por las pasiones 

nuestro existir, 
y son sus olas las ilusiones 
que, en playa ignota, van á morir. 

La púdica azucena de blanco terciopelo 
y el lirio perfumado de vivido color, 
deshojan hoy tus maiios con impaciente anhelo, 
así, luz de mi cielo, 
las ilusiones son. 



Nocturno 



Que el céfiro sutil 
su aroma embriagador, 
vagando en el pensil, 
le robe á toda flor, 
tus labios de clavel 
mejor perfume dan 
que todas las esencias del verjel 

Que pierda su arrebol 
el bello luminar 
que, al sepultarse el sol, 
riéla sobre el mar, 
que yo lograré ver 
muy más preciada luz, 
si irradia en tus pupilas el placer. 



lilCAJlDO PALMA 



Lamento 



¿Conlemplaste el océano infinito? 
¡Como 61 es la congoja en que me agito! 
Acaso, acaso mi bajel zozobre, 
que es amarga la vida del proscrito 
como las ondas de la mar salobre. 



Serenata 

Doncella la de lo blanco, 
la que entre todas descuellas, 
como en el bosque la palma 
por la gracia y gentileza; 
la que de nácar vestida 
casta pureza reflejas, 
que tu espíritu engalana 
en tu juventud serena; 
niña de los ojos garzos 
que, cuando miras risueña, 
vas prodigando esperanzas 
á los que tu amor desvela; 
sal, no temas á la noche, 
que, en medio de las tinieblas, 
es siempre cuando la luna 
la creación trans^arenta. 
Asómate á tus ventanas 
y oye, tirana, mis quejas; 
son vibraciones del alma 
que tu amor tiene en cadenas; 
son efluvios inefables 
de un misterio que en mí vela, 
que algo tienen de divinos 
desde que Dios me condena 
por esquiva á aborrecerte, 
á idolati'arte por bella. 

En una noche tranquila 
así cantaba un poeta, 



1 



de la que de amor lo mata 
cabe la entornada reja. 



Secreto 



¡Tú también I Tú también de mi tormento 
una gota aumentar al cáliz quieres. 
¡Corazón I ¡Corazón! Sí, al sufrimiento, 

mezquino y débil eres 
¿por qué no estallas dentro el pecho mío 
como en su cauce el desbordado río? 



Esperanza 

(A Cristina Bustamante) 



Yo bien sé, púdica virgen, 
la del rizado cabello, 
la de alabastrino cuello, 
la de labios de coral, 
que acaricias de tus horas 
en la dulce bienandanza, 
la ilusión de una esperanza 
halagüeña, celestial. 

Como tú también espero 
cuando el sol nace ó desmaya... 
ave triste que á otra playa 
la tempestad arrojó I 
Pero, niña, mi esperanza 
cual la tuya no fulgura, 
que tú esperas la ventura, 
nueva angustia espero yo. 

Esperar como tú, hermosa, 
es de Dios ver la sonrisa, 
es sentir plácida brisa 
que refresca nuestra sién. 



jOhl feliz tú, á quien halaga 
tan serena lontananza, 
que es, Cristina, tu esperanza 
un efluvio del Edén. 

Es un iris refulgente 
de magníficos colores; 
es un prado en el que hay flores 
de matices mil y mil; 
nunca, nunca la tormenta 
borre el iris de tu cielo, 
ni las flores seque el hielo 
de tu mágico pensil. 



Fragilidad 



Su nombre imprime en las arenas cálidas 
de los desiertos el viajero audaz; 
mas la tormenta rápida 
la firma bon-ará. 

El escultor en los pulidos mármoles 
graba sus iniciales y un laurel; 

al fin la piedra rómpese, 
qué de la cifra fué? 

Todo, todo se borra en el espíritu 
como se borra en la materia vil... 
¡cuánto nos diera júbüo 
se desvanece al fin! 

I Mujer I i Mujer 1 Tu vida es una página 
donde hoy escribes la palabra amor... 
i No la borre la ráfaga 
de airada decepción I 



Peregrina 



Fué gota de rocío trasparente, 
que daba vida al cáliz de una flor: 
fué la esperanza célica, inocente, 
que á la desgracia concedió el Señor: 
rayo de sol magnífico, esplendente, 
que doró el hoilzonte de un amor. 

Rugió la tempestad, y del rocío 
la purísima gota evaporó. 
Ante las iras del destino impío 
al cielo la esperanza se volól 

Las nubes tormentosas te ofuscaron, 
lindo rayo de luz, 
V noche horrible en derredor dejaron... 
¡Valor! ¡llevemos del dolor la ciTizI 

Y tú que la miraste 
tibia aún con el hálito de Dios, 
ii no hay consuelo que á tu angustia baste, 

al menos no olvidaste 
que somos ¡ay! ¡para llorarla dos! 



Duende 



— ¡Abuela! ¡Abuela I ¿Qué es lo que siento? 

¡Pálida estoy 1 
¡Ya de mis ojos huyó el contento! 

¡Mi sombra soy! 
¡Abuela! ¡Abuela! ¿Por qué me agito 

de noche yo? 
— Es que algún duende, rubio y bonito, 

te fascinó. 
No abras ¡oh niña! la celosía 

de tu balcón, 
que vaga en medio la noche umbría 



18 



RICARDO PALMA 



mala visión. 
Como un fantasma que se recata 

va/ tentador, 
duende galano que serenata 

brinda de amor. 
Ay de la incauta, linda doncella 

que se asomó, 
y que del duende la frase bella 

no desoyó! 
¿Volar has visto la mariposa 

de flor en flor? 
Así es el duende cara de rosa, 

que miente amor. 
Y la inocente que su falsía 

no receló, 
¡ayl para siempre, paloma mía, 

la infamia halló. 
Al lecho vete... tu luz enciende... 

cierra el balcón... 
y no te asomes si toca el duende 

de maldición. 



Calló la anciana. La niña 
una lágrima enjugó 
y dijo, ahogando un suspiro: 
— abuela, ya es tarde... ¡adiós! 



Amor 



Amame, tortolilla encantadora, 
como al zenit el sol; 
ámame, así cual la risueña aurora 
su vivido arrebol. 

Amame como quiere su ambrosía 
en el jardín la flor; 
como ama de su voz la melodía 
festivo ruiseñor. 



POESIAS COMPLtüTAS 



Amame, como el mar ama la brisa 
y á la lluvia el erial ; 
ámame, como el niño la sonrisa 
del labio maternal. 



Indignación 



Levántase á los cielos en raudo torbellino 
del polvo de la tierra confuso nubarrón, 
y cubre con sus alas el disco diamantino 
del refulgente sol. 

Y dícele con burla: — ¡Prosigue tu carrera! 
Tus rayos de topacio nublados por mí son: 

tu orgullo he confundido, monarca de la esfera 
tu luz amenguo yo. — 

Y el sol cx)ntesta:--En breve se ha de calmar el viento 
Y |oh nube! en Iodo infecto te habrás de convertir; 
en tanto yo ilumino la tierra, el firmamento, 

¿y el hoy y el porvenir? — 

Así la envidia estúpida con pérfida insolencia, 
los lauros del talento pretende mancillar... 
íEs ella polvo inmundo y es sol la inteligencia! 
¡Su lumbre es inmortal! 



Italia 



La mano del Señor Omnipotente 
los pasos todos de los pueblos guía: 
de Babel humilló la altanería 
y libertó á Judá de extraña gente. 



A su voz soberana, de repente 
aciilla su furor la mar bravia. 



4 



50 * iaC,'ARJ)0 PALMA 

y el cetro de la inmunda tiranía 

es frágil caña que arrastró el torrente. 

La humanidad contempla conmovida 
de la Europa un rincón... ¡Italia! ¡Italia! 
Si hoy desde el Vaticano, envilecida, 

pisotea tu faz una sandalia, 

Dios al murmullo mezclará del Tibre 

el hossana inmortal que entona el libre. 



Claro-oscuro 



Un rayo en dos partido 
del esplendente sol 
¿no es cierto, vida mía, 
que nuestras almas son? 
Si alcanza á dividirlo 
la bruma del dolor, 
mi bien, no desesperes 
que á unir lo vuelva Dios. 

Si llegan congojas 

tu sueño á turbar, 
ó el ruido del viento que mece las hojas, 
ó el eco lejano de la ola del mar; 

tu espíritu ardiente 

recuerde ¡ay de mí! 
que en playas remotas, insomne y doliente 
el triste poeta suspira por ti. 



Mejor es creer 



Perfume que se pierde en el vacío 
es la felicidad? Miraje hermoso 
que, cuando sueña el corazón ansioso 
tocarlo, se evapora? 
¿Será verdad, Dios mío, 



POESÍAS COMl'JJ'JTAS 



51 



que el existir es mezcla apenadora - 

de ansiedad, de congoja y de ilusiones ? 

¿A dónde vamos? Las revueltas olas 

del agitado mar de las pasiones 

tras las que audaz ¡oh juventud! te inmolas 

acaso estrellarán nuestra barquilla 

al tocar ya la suspirada orilla? 

De la borrasca á la merced boguemos 
y en la bonanza próxima fiemos ; 
que a^í el águila cruza por la esfera 
y al rayo desafía. 

También, águila osada, el alma mía, 

de la tormenta en medio, cree y espera. 



Constancia 



Siempre vives, alma mía, 
en mis recuerdos de amor, 
como el perfume en la flor, 
como en ia aura la armonía. 
Siempre en mis sueños sonríes... 

formas toma 
tu imágen, cual las huríes 

de Mahoma. 

Si en el lenguaje gentil, 
misterioso del poeta, 
se desprende el alma inquieta 
del Iodo terrestre y vil, 
eres iú, maga amorosa, 

vida mía, 
quien da á mi arpa deliciosa 

melodía. 

Que es dulce tu recuerdo idolatrado, 

como el agua al viajero; 
como es bella la patria al desterrado, 
como la libertad al prisionero. 



KKAEDO PALMA 



A cuatro hermanas 

Cielo sin nubes, flor sin espinas, 
es, niñas bellas, la juventud 
cuando sus horas más peregrinas 
dan el aroma de la virtud. 

En este libro mi poesía 
queréis que deje huella fugaz: 
mandáis vosotias, y el alma mía 
un himno os alza de amor y paz. 

Tan hondo encanto vuestra pureza 
lleva, y es tanta vuestra bondad, 
que mi fe brilla con más fijeza... 
¡no es tan odiosa la humanidad! 

Mas si algún día la fama varia 
que aumenta os dice la adversidad, 
leed esta hoja, y una plegaria 
por mí alce al cielo vuestra amistad. 

Que, cuando elevan las almas puras 
el santo aroma de la oración, 
Dios se sonríe, }■ en las alturas 
reluce el iris de bendición. 



Excusa 



En la mañana 

de las pasiones, 

cuando engalana 

con ilusiones 
el Increado tu juventud, 

mi voz te diera 

melancolía, 

niña hechicera, 

que pena impía 
gime en las cuerdas de mi laúd. 



P0K8ÍAS uOAiPLKTA.^ 



Con tu alma joven 

en armonía 

del gran Beethoven 

la melodía 
enamorada se halla mejor, 

que los acentos 

del peregrino 

que da á los vientos 

de su destino 
el ¡ay! profundo, desgarrador. 



Oiriental 



Pues tienes, nazarena, 
caftanes de tisú, 
y chales Cachemira 
brinda á tu juventud; 
pues Tiro te dá púrpuras 
y aromas Stambul, 
y la Golconda perlas 
que esconde el mar azul; 
quisiera yo, sultana, 
¡guarde Alah tu virtud! 
ser pam tu belleza 
el terso espejo en que te miras tú. 

Quisiera ser la onda 
que juega baladí 
con los dorados rizos 
de tu frente gentil; 
quisiera ser el himno 
que entona el colorín, 
para arrullar tus sueños 
de rosa y de jazmín; 
la flor que, ardientes, besan 
tus labios de rubí 
quisiera ser, ó el aura 
que vaga ondula en derredor de tí. 



54 



UK ARDO PALMA 



El libro del Profeta 
dice al creyente fiel 
que habitan las huríes 
el celestial verjel ; 
mas cuanto tú sonríes 
con dulce languidez, 
y acaso un pensamiento 
de amor cruza tu sién, 
dudo que las huríes 
habiten el Edén, 
y en ese instante anhelo 
tu pensamiento enamorado ser. 



Antifaz 



¡Esto es ser venturoso! ¿Quién lo niega? 
vSiempre asoma la risa en mi semblante; 
sieímpre la burla entre mis labios juega; 
siempre voy tras quimeras delirante. 
jPardiez! Si esta no es dicha, dulce amiga, 
venga Dios y lo diga. 

¡No! mi risa es la risa del sarcasmo; 
mi burla de la angustia lleva el sello; 
y mis quimeras son del entusiasmo 
juvenil ¡ay! el últhno destello. 
Si es la faz del espíritu careta, 
¡adelante, poeta 1 



Tristeza 



Pasaron ya las auras del verano, 
impregnadas de aroma y melodía! 
Naturaleza, en el invierno cano, 
,sc viste de letal melancolía! 
j)ensa la niebla sepultó del llano 
cuanto fuera á los ojos alegría, 



POESÍAS COMPLETAS 



ni abren al sol sus perfumadas hojas 
lirios azules ni amapolas rojas. 

También el corazón del desterrado 
á herir viene del mundo la tristeza, 
que lejos ¡ay! de lo que tanto ha amado 
se inclina fatigada su cabeza. 
¡Sueño que un día el alma ha acariciado! 
¿Por qué tu halago á abandonarme empieza? 
Cual nube de los vientos impelida 
te arrastra el infortunio de mi vida. 



Ave de paso 

No es siempre azul y transparente el cielo, 
bellísima María ; 
y en medio del placer tiende su velo 
mortal melancolía. 

No todo es ilusión, paz y ventura, 
ni el sol es siempre ledo ; 
yo, que el cáliz probé de la amargura, 
yo, decírtelo puedo. 
Hoy vives halagada. Tu alegría 
el dolor no consume, 
y encuentras en las auras armonía 
y en el jardín perfume. 

En tus labios de grana tentadores 
retoza una sonrisa, 
pura como el aroma de las flores 
mecidas por la brisa. 
Tu vida es como un himno á la inocencia, 
como un aroma santo, 
y hechizan tu serena florescencia , 
las aves con su canto. 

Pero se enluta el prisma. Viene un día 
de amargas decepciones... 
No es eterna la dicha, hermosa mía... 
¡mueren las ilusiones] 



lUCAHI/ü PALMA 



¡ La dicha ! Audaz el corazón se . afana 
tras su esplendor escaso, 
y en el bazar de la existencia humana 
sólo es ave de paso. 



Oración fúnebrd 



Sin ser útil á nadie, ni á ti mismo; 
Íui5te un pavo real en el plumaje; 
y el mundo, al verte en el eterno abismo, 
dice: — un picaro menos y... jbuen viaje! 



Meteoro 



Pasó como del iris los fúlgidos colores, 
pasó como encantada, fantástica visión, 
pasó como la brisa resbala entre las flores, 
joh flor de mis delirios! ¡oh flor de mis amore«! 
pero su aroma siempre tendrá mi corazón. 

Los años han coriido. Mi juventud primera, 
marchita ya, se inclina bajo un atroz pesar; 
poético entusiasmo mi calma ya no altera; 
mas ella vive siempre romántica, hechicera... 
del alma su recuerdo jamás podré arrancar. 

Cuán rápida, Dios mío, corrió la dulce histoiia. 
de amor tan infinito, de tanto frenesí I 
Después de otras pasiones formar quise mi gloria ; 
mas siempre ella prcvsente se hallaba á mi memoria, 
y muertas ilusiones en torno caer vil 

¡Felices los que olvidan I Para alegrar mis horas, 
en mi camino lóbrego hallániosnos los dos... 
Pasó ella como pasan de mayo las auroras, 
como la blanda magia de músicas sonoras... 
más repercute su eco mi corazón ¡gran Diosl 



POESÍAS COMPLKTAl 



57 



Cantinela 



Pláceme en noche callada 
contemplar 
de la bóveda azulada 
las estrellas titilar. 

Y escuchar en lontananza 

una canción, 
como el himno de esperanza 
que arrulla á la creación. 
Ac^o, en la sombra vaga, 
se cree ver 
leve sombra de una maga 
los espacios recorrer. 

Las hojas agita el viento 
del jardín... 
quizá las mece el aliento 
de un alado serafín. 

Bendita ¡oh noche! tu calma... 
tu quietud 
inspira ensueños al alma 
de infinita beatitud. 

Y ardiente la fantasía, 

va también 
de ilusión y poesía 
iluminando un Edén. 
Feliz quien de ese embeleso 

celestial 
es sacado por el beso 
de unos labios de coral! 



Todo se olvida 



Fuera infierno del alma la memoria, 
como lo es para el crimen la conciencia, 
si el buen Dios no la hiciera transitoria 
prestándola mezquina consistencia 
— Eternamente guardaré tu historia. 
—Siempre estarás presente en mi exiiteiicia. 



58 



RICAEDO PALMA 



¡Mentira vil I Al fin de la partida 
todo, todo se olvida. 

Cuanto soñar tu fantasía ho}^ puede 
después por sueños trocarás mejores; 
á una ilusión otra ilusión sucede, 
y también se renuevan los dolores. 
Sin que el recuerdo en lontananza quede, 
dan la muerte á un amor otros amores... 
Triste verdad, mi bien. ¡Ay! en la vida 
todo, todo se olvida. 



La democracia 



I^L JOVEN. — i Padre I me espera el combate 
Mi potro la sangre husmea 
y volará á la pelea 
sin sentir el acicate. 
Mas dudo de la victoria 
que es muy fuerte el enemigo. 

El anciano. — Mi bendición va contigo 
y vivirás en la historia. 

1^]. JOVEN. — ¡Padre! Al bote de mi lanza 
muchos el polvo mordieron, 
y al cabo todos huyeron... 
¡terrible fué la matanza! 
Hemos vuelto á la eiudad 
y estamos de heridas llenos. 

El anciano. — Con la sangre de los buenos 
se riega la libertad. 

IvL JOVEN. —¡Padre! me siento morir. 

¡Destino ingrato y cruel! 
¡que á la sombra del laurel 
mi fosa se haya de abrir! 
¡Señor! que tu eternidad 
venturosa á mi alma sea... 

El anciano. — Mártires hace lá idea 

que salva á la humanidad 111 



POESÍAS COMPLETAS 



Empeño 

En el libro de tu historia 
en ser yo, flor de las ñores, 
página hermosa de amores 

tengo empeño; 
ó en ser la ilusión postrera 
que sobre tu alma vacila, 
cuando á cerrar tu pupila 

viene el sueño. 



Bacanal 



¿Qué somos? Aristas 
que arrebata la brisa fugaz. 

Pasamos, pasamos, 
como pasan las olas del mar... 

Así se evapora 
en el aire una voz de placer; 

así ¡oh Dios! se borra 
en la arena la huella del pie. 

Pues somos esencias 
que se pierden en vaga espiral, 

pues somos iguales 
á las nubes que vienen y van. 

Hagamos, hagamos, 
menos triste la vida infeliz. 

jEscánciame vino! 
y la muerte suspenda el festín 



Quimera 



Dolientes doy al aura mis débiles cantaros, 
que mueren de la noche fugaz en la inquietud: 



(>0 



RICARDO PALMA 



la sávia de mi genio la fonnan los pesares, 

y á su inclemencia estallan las cuerdas del laúd. 

Como la mar revuelta desprende olas de espuma, 
así de mis congojas desátase el turbión! 
j Señor I si el infortunio mi espíritu no abruma 
será porque aún alienta la fe mi corazón. 

Por eso, en mi entusiasmo, corriendo voy reacio 
tai vez tms un fantasma, soñando un porvenir; 
á mi ambición gigante mezquino en el espacio 
i Laureles de la tierra! Guán pi-esto os vi morir. 

i Quién fuera como el cóndor que cruza el infinito 
rozando con sus alas los ámbitos del Bien, 
para lanzar osado tan penetrante grito 
que conmover lograra las puertas del Edén! 

Guando la duda toma triunfal y regio asiento, 
quién fuera como el rayo del sol primaveral 
para inflamar la vida, la fe y el sentimiento, 
en las gavStadas fibras del mundo material! 

Valor, valor ¡oh nauta! ¡Prosigue, peregrino! 
la nave no abandones si airado el ábrego es... 
Acaso á puerto amigo te llevará el destino... 
jUn cielo azul se augura de nubes al través! 



Romance 

De las [listezas más íntimas 
le dejo una prenda aquí, 
alma que el amor comprende!, 
alma que sabes sentir. 
Es una historia doliente 
como el vago yarabí; 
que no se nuble al oiría 
tu pupila juvenil. 

Para que brote, ea &udecha*í, 
Itá historia de mi laúd. 



POESIAS COMPLETA» 



atiéndeme, flor del valle, 
tus ojos préstenme luz. 
Ella lección será acaso 
á tu fresca juventud, 
que, si de la dicha sabes, 
del mal ignoras aún. 

Allá, en la edad de los Incas, 
me cuentan, niña gentil, 
que hubo un tirano en mi patria 
cuyo funesto dormir 
tan sólo se concillaba 
al cantar de un colorín, 
ave de gayo plumaje, 
libre, amorosa y feliz. 

Alegre entonaba el ave 
su melodiosa canción; 
de armonías se poblaba 
el viento á su dulce voz; 
pero, delirante, el Inca 
ansió tilnos de dolor, 
y al colorín inocente 
¡ay! los ojos arrancó. 

En lágrimas, desde entonces, 
se convirtió su cantar, 
que caían como gotas 
de la lava de un volcán. 
Suspendió sus trinos gratos, 
presa del dolor tenaz, 
y al cabo exhaló, muriendo, 
himno tierno y celestial. 

En la senda de la vida 
del hombre la avilantez, 
al ángel que le da goces 
un cáliz brinda de hiél. 
Guárdete Dios, linda virgen, 
azucena del Edén! 
¡Guarde Dios tus alegrías! 
j Guarde Dios tu sencillez! 



02 



KICAKDO TA I. MA 



Flor andina 



Anoche en el baile lució tu belleza. 
¡Qué bella, Dios mío, te vi, por mi mal! 
Tu cuerpo de fada, tu altiva cabeza, 
de reina te daban el aire triunfal. 
¡Que bella, Dios mío, te vi, por mi mal! 

De flores y perlas ceñida la frente 
un ángel amores sintiera por ti ; 
y al ver la sonrisa graciosa, inocente, 
que ornaba tus labios de limpio rubí, 
un ángel amores sintiera por ti. 



A un traidor 



Atrás i oh miserable ! 
á tu propia conciencia despreciable! 
De la virtud tu aliento empaña el brillo... 
Mal con máscara hipócrita te escudas; 
pues sentimos sonar en tu bolsillo 

los dineros de Judas. 



Paseo 



¡Qué triste estás, alma míal 
La blanca luna riela 
y su fulgor no consuela 
tu dulce melancolía. 
O es que cuando se padece, 

sin fortuna, 
el tormento al rayo acrece 
de la luna? 

¡Ayl yo también padecí 
desde los primeros años; 



POESÍAS COMPLETAS 

angustias y desengaños 
siempre, siempre en torno vi. 
Mas hice, para consuelo 

á mi dolor, 
una religión y un cielo 

de tu amor. 

Ven, ven, y lánguidamente 
reclina en mí tu cabeza... 
de tu aliento la tibieza 
sienta rozar por mi frente. 
Los abrojos de la vida 

baladí 
separarás, mi querida, 

¿no es así? 

De rosa y nácar vestida 
pareces maga entre flores... 
ven, te contaré de amores 
una leyenda sentida. 
O al arrullo, lento y vago, 

de las olas, 
alzaré para tu halago 

barcarolas. 

,E1 mar parece un espejo 
donde Dios se transparenta... 
¡Cómo la extensión argenta 
la luna con su reflejo! 
Escena de tan sublime 
poesía 

¿no te ha conmovido, dime, 
vida mía? 

Nuestra ardiente juventud 
en nuestras venas palpita... 
Bendita ¡oh noche! bendita, 
tu magníflca quietud I 
¡Todo calla!... Desparece 

tu dolor, 
y en el misterio se mece 

de mi amor. 



64 



JIICARDO PALMA 



Consuelo 



I No llores más tiempo, paloma del valle! 
Si el hado inclemente burló tu ilusión, 
sus quejas dolientes tu espíritu acalle... 
¡valor, corazón I 

¿Quién hay tan estóico que dentro del pecho 
no encierre secreto, tirano pesar? 
Cristal es la vida de lági^imas hecho, 
^ y es ley el llorar. 

Mas siempre un consuelo tiernísimo brota 
del llanto... no apures su dulce raudal; 
porque ¡ayl si esa fuente divina se agota, 
ya eterno es el mal. 

De goces el alma se gasta y hastía, 
si anduvo anhelante de goces en pos; 
así, tú no gastes la fiel poesía 
que al alma da Dios. 

¿Tan honda congoja tu sér aniquila? 
¿Ninguna esperanza contemplas lucir? 
Que lágrimas guarde tu ardiente pupila 
para el porvenir. 

Más tiempo no llores... Es fácil que estalle 
mañana en tus horas tormenta mayor, 
y entonces del llanto, paloma del valle, 
el bálsamo no halles tan consolador. 



Siempre joven 



7 de febrero de 1862. 

Esta mañana, al despertar, me dije, 
sobre el altivo corazón la mano: 
— Chico, vamos á cuentas ¿qué te aflige? 
Te siento, hoy como ayer, latir ufano. 



POESIAS COMPLETAS 



65 



¡Bravo! iBien, corazón! Mal se colige 
que en tí el destino se ensañó tirano, 
y que presto seréis ceniza fría, 
horas de juventud 5^ poesía. 

No te abate el dolor, pobre poeta, 
ni gastas tu alma con la duda impía; 
se eleva audaz tu inspiración inquieta 
y roba luz al sol tu fantasía. 
Aún no ha traspuesto tu existir la meta 
que el paso marca á la vejez sombría; 
tu juventud aún tiene reflejos... 
¡quédese la vejez para los viejos! 

¿Qué son las canas, padre de los buenos, 
sino el fruto que engendra el desencanto? 
Cada una encierra una ilusión de menos 
ó simboliza un hórrido quebranto. 
Quien ha vivido aún poco, con serenos 
ojos del porvenii' contempla el manto: 
no acierta á leer en su honda lontananza; 
pero puede soñar una esperanza. 

Presto un adiós doliente 

de la vida daré á la primavera: 
presto su huella grabará en mi frente 
del üempo destructor la mano artera. 
Mas este afán indefinible, ardiente, 
¿qué dice ¡vive Dios! que así te altera? 
¿Qué el anhelo infinito en que te meces? 
¡Corazón! ¡Corazón!... ¡Tú no envejeces! 



Sixnilia simílibiis 



A linda niña de tez morena, 
cuyo semblante la pena atrista, 
mientras deshoja con frenesí 
las blancas hojas de una azucena, 

5 



66 



RICARDO PALMA 



médico materialista 
dicen que la dijo así: 

— Las dolencias del amor 
no se curan, alma mía, 
entregándose al dolor... 
la panacea mejor 
se encuentra en la homeopatía. 

Porque es tremenda locura 
que descolore el pesar 
tu angelical hermosura... 
Amor con amor se cura... 
lo demás es delirar. 

Amor va, poco á poco, filtrándose en el ánimo, 

del infeliz mortal, 
y á don inar el alma bastante es una dosis 

infinitesimal. — 

— A mi dolencia 

no hay en la ciencia, 
doctor, remedio... ¡no existe, nol 
si el que es mi dueño, si el que es mi vida, 

de mí se olvida... 



y en el pañuelo la frente hundió. 



Voz del alma 

i Lo quiso Dios! Me dió por compañera 
el arpa del poeta plañidera, 

en medio á la aflicción. 
Con ella la esperanza bendecida 
que, sobre mi alma por el rayo herida, 

vierte consolación. 
¿Por qué cantan las aves á la aurora? 
¿Por que la luz los horizontes dora 

y da aromas la flor? 
¡Todo en la creación es armonía I 
Así tiene también su poesía 

misteriosa el dolor. 



POESIAS COMPLETAS 



67 



Rayo de luna 



Al rayo que vierte la luna templada 
en la inmensidad, 
cual maga que cruza por senda encantada 
miré tu beldad. 

Y entonces un cielo de goce y ventura 
osé ambicionar, 
que todas mis fibras al ver tu hermosura 
sentí retemblar. 

¡Bendito ese rayo de luna! Bendito 
su tibio fulgor, 
que trajo á mis ojos tu encanto infinito 
y asaz tentador. 

De entonces las horas de halago reviste 
mi ardiente pasión... 
¡Bendito ese. rayo que al pecho del triste 
volvió la ilusión! 
Tu pie delicado la espuma besaba 
del mar mugidor, 
y dentro de mi alma, mi bien, estallaba 
tormenta mayor. 

Si el genio que traza del hombre el camino 
me aparta de ti; 
no olvides, no olvides que amarte es mi sino, 
que vives en mí. 



En un retrato 



¡Adiós! ¡Adiós! ¡La suerte lo ha querido! 
Si se borra mi nombre de tu mente, 
también, también sepulta en el olvido 
la pobre imagen de tu amigo ausente. 



RICARDO PALMA 



Billete 



¡Sí! Yo en ti siempre entusiasmado pienso 
y llenas de mi espíritu el santuario, 
como la nube de aromado incienso 
que se eleva en el templo solitario. 
Quizá este amor indestructible, inmenso, 
á mi agitada suerte necesario, 
es el rayo de sol que el Infinito 
irradió en el sendero del proscrito. 

Por él acaso la esperanza no haya 
abandonado la existencia mía; 
por él acaso, en extranjera playa, 
tiene vida en mi sér la poesía. 
Más feliz ella que tu amante, vaya 
en la patria á halagar tu fantasía, 
cuando se hunde en la mar vertiginosa 
la faz del padre de la luz hermosa. 

Si mece entonces murmurando el viento 
los rizos blondos de tu frente blanca, 
él á tu oído llevará mi acento 
y los suspiros que tu amor me arranca. 
¡Mi espíritu va á ti! De su ardimiento 
el infortunio la violencia estanca; 
mas si es forzoso que sucumba y ceda, 
para tu amor la eternidad me queda. 

No se halla, en tanto, mi existir desierto 
de algo que alivio á mis dolores sea: 
sueña pontigo el corazón despierto 
y tu memoria su ansiedad recrea. 
Mi espíritu va á ti, su sólo puerto 
en la bori-asca atroz que me rodea, 
como va al cáliz de la flor naciente 
el beso perfumado del ambiente. 



POESIAS COMPLETAS 



Envidia 



En el cáliz de la rosa 
se ha posado temblorosa, 
una gola de acuático cristal ; 
y otra perla que un querube 
desprendiera de la nube, 
á morir va sin agravio 
en tu labio, 
virginal. 

Quién me diera, flor divina, 
ser la gota peregrina 
del ligero rocío matinal, 

que ha vivido un sólo instante 
acariciada y amante, 
entre la sonrisa loca 
de tu boca 
de coral I 



A Heraclio Fajardo 



En horas que en mi alma sembraron el duelo 
cual tú contemplando distante mi hogai-, 
proscrito del patrio, bellísimo suelo, 
brindó á mi quebranto deleite y consuelo 
tu dulce cantar. 



Poeta que cantas á orillas del Plata, 
tus trovas sentidas llegaron á mí 
cual eco lejano de cítara grata, 
ligándome á ti. 

Hermanos en el arte 
y en la creencia hermanos, 
un eco me consagras 
de tu inmortal laúd; 
si impide la distancia 



70 



RICARDO PALMA 



se estrechen nuestras manos, 
acepto yo tu ofrenda 
con honda gratitud. 

Quizá, quizá el destino 
juntarnos quiera un día, * 
bajo la sombra fresca 
de secular ombúi 
Memorias, entretanto, 
de afecto y simpatía, 
te lleven en sus alas 
las brisas del Perú. 



A— 



Cuando de tu alma penetré el arcano 
yo, de despecho y de pasión, temblé... 
Babel revuelta el corazón humano 
de sentimientos encontrados es! 



Sarcasmo 

Y te admiras, modesta paloma 
de ver que en mis labios 
la sonrisa glacial siempre asoma 
y el ¡ayl del sarcasmo? 

He perdido del pecho la calma, 
sufrí desengaños, 
y agostada de entonces está en mí alma 
la fuente del llanto. 

i El amor! ¡La amistad! Si supieras 
que son nombres vanos 
como yo, como yo sonrieras 
oyendo invocarlos. 

Mi alma es árbol que se alza en la cima 
y herido es del rayo... 



POESÍAS COMPLETAS 



71 



¿Quién la fe que se apaga reanima? 
¿quién da vida al árbol? 

Yo soy sólo un poeta que halaga 
su mal solita;'io 
con el eco que tímido vaga 
de su íntimo canto. 
Mas si altar se elevó al egoísmo 
y al vicio y engaño ; 
si la fe, en tan atroz cataclism.o, 
se ha hundido en el caos; 

Si ponzoña á la brisa va unida; 
si vil desencanto 
hiere el genio y enerva la vida 
y el noble entusiasmo; 

¿Qué nos resta á las almas ardientes 
que un cielo soñamos, 
y que no doblegamos la frente 
en este contagio? 

Tiene el mar sus salobres espumas, 
espinas un ramo, 
tiene el cielo azulado sus brumas, 
y el hombre el sarcasmo. 



La perla 

(En el álbum de Mercedes) 



¡En el nombre de Aláh! Dios me perdono 
principiar con la sura 
del Korán; más me abone 
de mi genio la innata travesura. 
Y es que anoche, Mercedes, 
por conciliar el sueño, 
cansado de extasiarme en las paredes 
que forman mi tugurio de proscrito, 
me eché á leer con afanoso empeño, 



72 



BIGARDO PALMA 



los delirios de un loco morabito, 
que ha comentado con gentil decoro 
el libro escrito sobre planchas de oro. 

Oye la alegoría 

que ese^moro poeta 

ornó con brillantez de fantasía. 

¡Dios es Dios y Mahoma su profeta I 



Del rocío purísimo del cielo 
blanca una gota, transparente y fresca, 
cayó sobre el espejo de los mares, 
rosada el aura al despuntar serena. 
La gota, al verse abandonada y sola, 
por el espacio de la mar inmensa, 
se estremeció de espanto. ¡Desdichada! 
¿quién dará amparo á su orfandad extrema? 
Flotando por el piélago infinito, 
y entre las algas cárdenas envuelta, 
como al doliente espíritu la dicha, 
una concha acercóse á la viajera. 
— ¿Dónde vas, peregrina de los cielos? 
¿quién á las olas te arrojó revueltas? 
Ven, que en mi seno encontrarás abrigo, 
ven, yo te salvaré de la tormenta. — 
Y cien soles pasaron esplendentes, 
y al fin, la gota convertida en perla, 
grande, bella, magnífica, envidiada, 
fué á adornar el turbante del Profeta. 



Gomo esa perla, querida mía, 
y no lo olvide tu juventud, 
es un tesoro de gran valía 
la florescencia de tu virtud. 



POESIAS COMPLETAS 



7S 



Melancolía 



No es este que contemplo tu horizonte, 
pati'ia infeliz á la cadena atada ; 
no /está aquí el natal valle, ni aquí el ^nonte 
donde altiva fijóse la mirada. 

En vez de alfombra de verdor lozano, 
halla espinas la planta en el sendero; 
aquí ninguno me apellida hermano, 
aquí soy para todos extranjero. 

No hay aquí corazones que respondan 
al afanoso palpitar del mío, 
ni sonrisas purísimas que escondan 
tesoros de entusiasta desvarío. 

Las brisas de la patria aquí no orean 
con isu soplo mi frente enardecida, 
ni alivio blando á mi congoja crean 
mi padre anciano, mi gentil querida. 

En la noche, el apoyo de mi brazo 
tu cuerpo en vano, buscará doliente... 
¡Pobre viejo! Al herirme, de rechazo, 
hirió el destino tu ánimo valiente. 

Gratos como la luz del firmamento, 
á mi espíritu sois, seres queridos; 
si levanto hasta Dios el pensamiento, 
van en él vuestros nombres confundidos. 

¡Oh patria de mi amor! La fantasía 
á ti me lleva en la nocturna calma... 
Presente siempre á la memoria' mía, 
vives en el altar que te alza el alma. 



RICAEDO PALMA 



A una artista 



Estrecha misteriosa simpatía 
á los que anima santa inspiración: 
tu alma es de artista y la buscó la mía, 
que ambas hermanas para el arte son. 

La vida te sonríe, como al niño 
de tierna madre el encantado amor, 
y gozas de un esposo en el cariño, 
y la gloría te ofrece su esplendor. 

Dios con el genio te prestó hermosura 
y un corazón de bienes talismán... 
que iLO turbe ¡Ventura! tu ventura 
el dardo envenenado del afánl 

Tú, la fama hallarás en la j)aleta 
que dió nombre inmortal á Rafael... 
y yo, con mis delirios de poeta, 
nunca á mi frente ceñiré un laurel! 

A ti el aplauso que soñó la artista 
te guarda el porvenir con profusión: 
en tanto á mí, como á la leve arista, 
me arrastra de la suerte el aquilón. 

Pero si el nombre de hermano 
no Je niegas al poeta, 
cuya inspiración inquieta 
tiene el 3ello del dolor; 
si esta página leyendo 
tu espíritu se ha agitado, 
habrás, Ventura, arrojado 
en su camino una flor. 



Contraste 

Mi alma como la noche está sombría 
del tormento se abrasó en las fraguas. 



POESÍAS COMPLETAS 



75 



En vano busca luz, y hallar ansia 

la fe que hace marchar sobre las aguas. 

Triste de aquel que en la existencia avanza 
y en su sér lleva del dolor la espina! 
Como á Lázaro, quien á mi esperanza 
ha de decir: — ¿levántate y camina? 

¡Se burlan del dolor y la agonía! 
Cristo arrojó, para brindar ejemplo, 
los mercaderes de la grey judía... 
¡No profanéis del infortunio el templo! 

No quieras, sensitiva delicada, 
unir tus goces con las penas mías. 
Música son tus horas regalada, 
mi vida está desierta de armonías. 

Tú, bella como el iris en el cielo, 
y risueña como él, como él radiante; 
y yo, que llevo de infinito duelo 
la huella indestructible en el semblante. 

Tu corazón rebosa de alegría; 
mi espíritu está henchido de tristeza; 
mal ^e avienen la gala y lozanía 
del lirio con la cárdena maleza. 



Julio Arbolada 



En la estrecha montaña que una tarde 
regara con su sangre generosa 
el héroe de Ayacucho, misteriosa, 

y traidora, y cobarde, 
para mengua del suelo granadino, 
la mano alza otra vez un asesino. 
De la sublime democracia en nombre, 
que acepta al bueno, que rechaza al malo, 

se ha asesinado á un hombre... 
al cantor de Pubenza y de Gonzalo!!! 



It 



RICARDO PALMA 



¡Eso dirá la historia! 
Y el pueblo colombino será reo 
si en él ao se alza un nuevo Macabeo, 
que reivindique su empañada gloria 
y esa página borre infamatoria. 
Si hay turba que el delito deifica 
de la guerra civil en la tormenta 

coronando asesinos, 
vendrá el rayo de Dios que purifica; 
porque El, en su jusicia, toma cuenta 
también á una nación ¡oh granadinos! 

¡No! no puede Colombia 
soportar en silencio el torpe crimen^ 
que á protestar de tanta villanía 
Bolívar 4^ su tumba se alzaría. 
La noble democracia no consiente 
el comprado trabuco del bandido, 

que ella siempre ha vencido 
en combate leal, y frente á frente. 



Genoveva Charny 



¿Quién me dijera, linda azucena 
cuando la márgen pisé del Sena, 
que ,el primer eco de mi laúd, 
un eco fuera de horrible pena, 
al ver marchita tu juventud? 

¡Breve en la vida fué tu j ornada 1 
Tú que viviste enamorada 
de lo sublime, de lo ideal, 
la tierra dejas, flor nacarada, 
por otra patria, patria inmortal I 

La patria del espíritu 
te abrió sus puertas de oro, 
paloma pereginna 
del valle del dolor; 
los ángeles enjugan 
de tu pupila el lloro. 



POESÍAS COMPLETAS 



77 



y en el espacio vives 
del Infinito Amor. 

Majs ¿dónde el noble amigo 
que te adoraba tanto, 
podrá de sus dolores 
hallar consolación ? 
Para él tú serás siempre 
como un perfume santo, 
que guarda allá en el puro 
crisol del corazón. 



En la tumba de Alfredo Musset 



¡Poeta del dolor! Sobre tu losa 
vino á llorar un vate americano, 
fraternidad de penas misteriosa 
siempre ha ligado el corazón humano. 
Cansado de sufrir aquí reposa 
tu cuerpo; mas tu genio soberano, 
como otro sol que en el zenit se mece, 
en el mundo del arte resplandece. (1) 



A Laura Ascasubi 



Aunque ave pasajera 
por la orgullosa Francia, 
el bardo americano 
te brinda su canción. 



(i) Visité la tumba de Musset e;i compañía del poeta argen- 
tino Ascafiubi, quiein plantó al pi-3 de ella un sauce babilónico con 
'a siguiente in.scripción : 

Un poeta de América te trae 

aqueste sauce, cuya sombra grata 

sobre la losa de tu tumba cae 

como un beso que al Sena manda el Plata. 



RÍCAUDO PALMA 



Estamos de la patria 
querida á gran distancia; 
mas guarda su encantado 
recuerdo el corazón. 

Viniste las riberas 
á engalanar del Sena, 
del argentino valle 
la más preciada flor; 
pero esta bruma densa 
tu espíritu envenena, 
que aquí no tienen vida 
tus sueños de candor. 

¡El Plata! Allí se encuentran, 
¡oh Laura! tus memorias; 
la tumba de tu hermana, 
los goces del hogar; 
del vate y el soldado, 
tu padre, están las glorias; 
cuanto á soñar alcances 
allí lo has de encontrar! 

Yo sé que del poeta 
profético es el canto; 
que el porvenir más plácido 
allí lograrás tú; 
mas, Laura, en esos días 
de misterioso encanto, 
acuérdate del pobre 
poeta del Perú. 



En Italia 

Almas de fuego la Italia cría; 
en ella el genio vive de amor; 
todo respira de poesía 
cierto perfume consolador. 

Bajo su cielo, por todas partes 
la fantasía siente vagar 



POESÍAS COMPLETAS 7i 

aquí las glorias, allá las artes... 
siempre recuerdos que hacen gozar. 

Magüer aún llevas cadena odiosa, 
magüer tu cuello ciñe un dogal, 
todos te amamos, madre gloriosa 
del sentimiento, de lo ideal. 

Y, pues soberbia fuiste en ideas, 
bebe en el cáliz hoy de otra edad, 
y, cuando Italia de nuevo seas, 
sé arca que guarde la libertad. 



Venecia 

A Carlos Augusto Salaverry 



Heme aquí, peregrino de la América, 
mirando audaz lo que Venecia fué; 
y al cruzar sus canales en la góndola 
un cementerio me parece ver. 

j Venecia! Yo de tu pasado espléndido 
quiero el recuerdo plácido evocar, 
poderosa y feliz en la república, 
grande y feliz bajo el poder ducal. 

Mas doquier torno mis pupilas ávidas 
marcas de esclavitud hallo en tu sién; 
eres tan sólo ya glorioso túmulo, 
como lo es Tiro y lo es Jerusalén. 

Tu carnaval fantástico y tus máscaras 
no turban de San Marcos al león 
que, prisionero en su dorada cúpula, 
duerme el sueño fatal de la abyección. 

¡Oh! quién dijera al contemplarte, mísera, 
que bajo el cielo que te cubre fué 



80 



RICARDO PALMA 



donde colores encontraron mágicos 
Schiavone, el Ticiano, el Veronés. 



^ Pobre Venecia! Así dic^n, 
allá en el Lido tus hijos, 
cuando en baja voz maldicen 
llorando duelos prolijos. 
Y esclavos tus gondoleros 
cruzan tus tranquilas olas, 
sin entonar placenteros 
barcarolas. 

De enero en las noches gratas 
no oyes, bajo tus balcones, 
de plácidas serenatas 
las amorosas canciones, 
que pesando vil cadena 
sobre la patria infelice 
mal con sus dolores dice 
la amorosa cantilena. 

¡Pobre Venecia! El austríaco 
besa audaz á tus doncellas 
y entrando en el Rial to á saco 
seoibró del terror las huellas; 
pero odian la tiranía 
siejmpre tus hijos leales, 
y aguzan en noche umbría 
sus puñales. 

¡Gondoleros! Vuestro canto 
sea un canto venganza! 
Que, al llorar, en vuestro llanto 
tenga aún vida la esperanza! 
Ante el Austria que os desprecia 
protestad, nobles y bravos, 
que los hijos de Venecia 
no nacieron para esclavos. 



POESÍAS COMPLETAS 



81 



i Venecia! ¡Polonia! i Hungría! 
hermanas que, entre cadenas, 
miráis despuntar del día 
las alboradas serenas; 
el Austria y el moscovita 
han hecho sucios girones, 
vuestra libertad bendita, 
vuestra vida de naciones. 

Del Adriático azulado 
un tiempo reina y señora; 
tú que contemplas ahora 
tu altivo pendón trozado 
¿por qué, por qué desesperas? 
ten fe, se acerca el mañana 
en que á ser tornes lo que eras, 
i italiana! 



El cubil de la fiera 

Rocíe stone-house. SOUTHAMPTON 

Era la tarde. El rey del firmamento 
su corona de fuego desceñía, 
y en la curva del mar en movimiento 
chispas de oro y de plata desprendía. 
A solas con mi loco pensamiento 
por la umbrosa alameda discurría, 
admirando el coloso de la tierra 
que llamamos la vieja Inglaterra. 

Mas de pronto sentíme estremecido, 
como á impulso galvánico, ante un hombre. 
¿Quién era ese fatal desconocido 
que así me impresionaba? ¿Cuál su nombre? 
¿Por qué el sello del réprobo iba impreso 
sobre su frente audaz? ¿Por qué sus ojos 
brillaban con satánico embeleso? 
¿Por qué vagaba por sus labios rojos 

tan glacial ironía 
que se heló de pavor la sangre mía? 

6 



82 



EICARDO PALMA 



Siempre, siempre del tigre carnicero, 
que en pobre res la ruda garra embota, 
al acercarse intrépido viajero 
á la cueva de víctimas abismo, 
el olor acre de la sangre azota 
su débil organismo. 

Por mi propio sendero 
cruzaba, á la sazón, un extranjero, 
de la América inglesa feliz hijo, 
que u,n nombre odioso á mis oídos dijo. 
Yo no sé maldecir... y siempre hermano 
á todo hombre llamé; mas sentí altivo 
encono que en mis fibras se dilata, 
y recordando á un trovador del Plata, 
también como él, un rayo vengativo 
al cielo demandé contra el tirano, 
borrón funesto del linaje humano, 
Y como el peregrino * 
que huye, en su camino 
víboras encontrando ponzoñosas, 
de Rockstón me alejé, mansión de Rosas, 
el Caín de un gran pueblo americano, 
el Nerón argentino. 



Aflicción intima 

(Al poeta Lilis Benjamín Cisneros) 



Hay horas en la vida 
de tedio y amargura, 
en las que agota el alma 
la hiél de la aflicción : 
en que el insomnio viene 
como fantasma impura, 
y con sus manos férreas 
nos prensa el corazón. 

Las mágicas quimeras 
de amor y poesía, 



POESIAS COMPLETAS 



el paso libre dejan 

á triste realidad : 

del arpa del poeta 

se apaga la armonía, 

cual si extendiera en torno 

su voz la tempestad. 

Cobarde en esas horas 
el corazón vacila 
y anhela de las tumbas 
la fúnebre quietud; 
la fe de una creencia 
sobre la duda oscila; 
cadáver nos creemos 
en flor de juventud. 

Si el cielo es nebuloso, 
si es árido el camino, 
si vaga uno perdido 
sin dirección, sin luz; 
¿por qué maldice el mundo, 
doliente al peregrino 
que soportar no pudo 
de su dolor la cruz? 

Las zarzas punzadoras, 
hiriendo la existencia, 
ambicionar nos hacen 
de ese tormento el fin. 
¡Señor del firmamento! 
¿Por qué á tan triste herencia 
sujeta ha de estar siempre 
la raza de Caín? 

¡Atrás! dentro el espíritu 
un misterioso acento 
nos marca en el combate, 
la ruta del deber. 
La lucha purifica, 
la lucha da ardimiento, 
y el ánima engiandece 
y eleva nuestro sér. 



RICARDO PALMA 



El libro do está escrita 
del Cristo la le5^enda, 
la Biblia, nos enseña 
severa una lección: — 
Milicia son los días 
del hombre en esta senda: 
sus horas cual las horas 
del jornalero son. — 

Y si como el romano 
atleta, al fin vencido, 
caemos bajo el arma 
terrible del dolor, 
con la conciencia altiva 
que da el deber cumplido, 
ante su trono espléndido 
el alma irá. Señor! 

Camino del cielo 

jVedla! cubren su belleza 
albos, transparentes tules; 
así una estrella circundan 

ledas nubes. 
No la despertéis, que duerme 
la niña de ojos azules, 
y sueña con sus hermanos 

los querubes. 

Guando al lucir la mañana 
el sol dilata sus luces, 
y sobre cuanto es creado 
calor y vida difunde, 
no llores, madre, no llores; 
y alienta el consuelo dulce 
que va camino del cielo 
la niña de ojos azules. 

Esta composición ha sido traducida al portxigués por el poeta 
brasilero J. Serra, en su libro Cuadros y al alemán por L. Da- 
rapsky, en su libro Andina. 

En prenda de agradecimiento á mis benévolos amigos repro- 
duzco ambas traducciones. 



POESIAS COMPLETAS 



Caminho do ceo 

Vede! cobre-lhe á belleza 
albo, transparente véol 
Assim, circundam estrellas 
branca nuvem la no céol 
Nao a acordéis! Ella sonlia 
com anjos sonhos de luz! 
Nao despertéis a menina, 
rosa dos olhos azues! 

^ Quando emfim raiar o dia, 
e o sol no espado lucir, 
sobre toda a natureza 
vida e calor diffundir, 
pobre máe! nao chores, fita, 
os olhos alli na cruz... 
que vay caminho da gloria 
rosa dos olhos azues! 

Joaquín Serra. 



Der weg zum himmel 

Duftig zarte Schleier weben 
Um ihr blasses Angesicht 
So umfliessen wSilberwolken 
Einen Stern mit mildem Licht. 
Láchelnd liegt sie, wie im Schlummer; 
Wecket nicht das sch one Kind! 
Ven den Engeln, ihren Brüdern, 
Tráumt sie eben süss und lind. 

Wenn der Sonne goldnes Auge 
Durch die Morgenschatten bricht, 
Und der Erde bange Tráume 
Wendelnin ein Meer von Licht: 



RICARDO PALMA 



Mutter, dann vergiss der Klagen, 
Stille deincr Thrfinen Lauf! 
Sieii! umschertz von Engels schaaren 
Schwebt dein Kind zuni Himniel aui". 

L. Darapsky. 



Cantarcillos 

I 

De los mares azulados 
las borrascas conocí, 
allá en los pasados tiempos 
de mi mocedad feliz. 
¡Qué mucho, pues, que no logren 
tus ojos de serafín 
el imán que en otros tienen 
ejercer ya sobre mí! 
Con la bendición del cura 
esa mano de jazmín 
me ofreces... ¿te has vuelto loca? 
i pues es un grano de anís! 
Al cura respeto mucho 
y bien sin él me sentí! 
Con él no quiero más tratos 
que en el trance del morir. 
Que hable á tu madre dijiste 
de mi cariño... ¡ay de mí! 
Yo, que á las viejas profeso 
un odio más que cerril, 
bandera de parlamento 
habré de ponerles, di? 
Ya tanta esquivez me explico, 
cuando me acercaba á ti : 
— Que nos observa mi tía... 
Tal vez me van á reñir... 
Ya murmuran las vecinas 
de que usted no Irae buen fin... 
¡Jesús! que me ruboriza 
lo que usted me va á decir... 



POESIAS COMPLETAS 



No se me aproxime tanto... 
si ya estoy como el carmín... 
y tantos otros repulgos 
de coqueta baladí. 
Yo una suegra!! ¡No, en mis días 
Renuncio á tu amor febril, 
cantándote un cantarcillo 
que del pueblo recogí: 

Niña de los ojos negros, 
bucarito de alhelí, 
te conocí el barlovento 
desde que te vi venir. 

II 

Bañas -con lágrimas, niña, 
tus mejillas de alabastro, 
y no piensas que las lágrimas 
marchitarán tus encantos. 
Así es la vida, azucena 
de las auroras de mayo, 
en cuyo cáliz se posa 
el rocío delicado, 
llanto que lloran los ángeles 
desde el firmamento gayo. 
Tus males, prenda querida, 
bien quisiera consolarlos ; 
mas á enfermedad del alma 
emedio no presta el canto. 
Espera, que la esperanza 
es de los duelos el bálsamo; 
espera, que no es eterno 
de las almas el quebranto, 
La bonanza sigue siempre 
al huracán más insano, 
y vienen horas de gozo 
tras las de tonnento amargo. 

Rema, mi vida, rema, 
vamos remando, 



RICARDO PALMA 



que otra orilla veremos... 
¡Dios sabe cuándo! 

III 

¿Por qué así, tortolilla 

de la arboleda, 
del lado de quien te ama 

tanto te alejas? 
¿Será para que anhele 

tu pronta vuelta, 
y que sueñe delicias 

quien por ti pena? 
Si esto es cierto, alma mía, 

¡bendita seas! 
Pues dulzuras promete, 

¡bendita ausencia 1 
Por eso al compás canto 

de mi vihuela ; 

que tu madrey sin duda, 
fué confitera. 

IV 

Con Lucas el barberillo, 
hace dos noches ó tres, 
que tú, al toque de la queda, 
das en salir, Isabel, 
á platicar en la puerta 
y eso, chica, no está bien. 
Vé que si esto se repite, 
si esto vuelve á suceder; 
te arrimo una buena felpa 
ó te corto el pelo; vé 
que vecinas hay chismosas 
y murmuran á placer. 
Vé que el honor de una moza, 
bonita como un verjel, 
nunca anda bien puesto en lenguas 
de la vecindad, y que 
ese loco chischísveo 



POESÍAS COMPLETAS 



nunca me ha sabido á miel. 
— Madre, en sus tiempos pasados, 
que acaso ha olvidado usted, 
pudo resistirse á voces 
de: — chica, te quiero bien; 
serás mi media naranja, 
pimpollito de clavel, 
y por ti me prevarico 
cual por el agua la. sed- 
dichas por algún buen mozo 
con retintín y altivez! 
No resiste á esas palabras 
la que ha nacido mujer, 
y en el cristal del arroyo 
con buen palmito se ve, 
y siente dentro el almario 
un alma de fuego arder. 
Y por fin, madre, se olvida 
usted de cantar aquél : 

Que^'erle cortar las alas 
á dos que se quieren hien^ 
es echar al fuego leña 
y sentarse á verla arder. 

V 



Virgen de los negros ojos, 
la de la fuente de nieve, 
la de mejillas de rosas, 
la de labios de claveles, 
la que perlas orientales 
risueña luce por dientes, 
la que cautiva más almas 
que los piratas de Ostende; 
sal, abandonando el lecho 
en que tu beldad se aduerme, 
á escuchar la serenata 
de quien por tu amor se muere. 
Dos tardes há que en tu casa 
sostuve tu cuerpo leve, 
entre mis brazos, bailando... 



RICARDO PALMA 



¡perdone Dios mi deleite! 
Entonces te hablé de amores, 
y mis angustias crueles 
de tu corazón las puertas 
fueron á tocar, y flébil 
un si cariñoso y tierno, 
asomó á tu boca breve. 
Yo tuve celos del viento 
que pudiera sorprenderle ; 
porque ese sí es más preciado 
para mí que muchos bienes. 
Mi corazón está, niña, 
prisionero entre tus redes, 
y es fuerza que para Pascua 
amante al altar te lleve. 
Por eso cabe tu reja 
me encuentro cantando alegre: 

De los cien embarazos 
que el amor tiene, 
ya llevamos vencidos 
noventa y nueve. 

VI 

Perla de la gentileza 
llama un mi amigo á Leonor, 
y á fe que, al darla ese nombre, 
tiene de sobra razón. 
Pie enano, breve cintura, 
alabastrino el color, 
labios de púrpura y ojos, 
que su luz roban al sol. 
Nunca más linda doncella 
la imaginación soñó 
en los sueños de un poeta, 
que asaz fantásticos son. 
Mas ¿por qué vaga una lágrima 
de su párpado en redor? 
Acaso la desventura 
en ella clavó su arpón, 
en ella que, por su gracia, 



POESIAS COMPLETAS 



91 



y su virtud y candor^ 
ser merece tan dichosa 
cual los ángeles de Dios? 
Cierto : en la vida á los unos 
toca de la dicha el don, 
y para otros por entero 
es la herencia del dolor. 

Hasta los troncos del monte 
tienen su separación : 
de los unos se hace efigies, 
y de los otros carbón. 

VII 

Mujer de todos los diablos, 
haces en ^quejarte mal; 
si ayer fui todo ternura, 
hoy soy todo pedernal. 
Hoy, á mis plantas rendida, 
sufrir te toca y callar, 
que ayer sufrí yo, y á todos 
les llega, al fin, su san Juan. 
Con desdenes me pagabas 
de mi cariño el afán; 
llegó mi turno, y te pago, 
mujer, con moneda igual. 
Quédense las jeremiadas, 
faltas de oportunidad, 
pues lo reza así del pueblo 
un sentencioso cantar: 

La del yunque y el piartillo 
es la ley universal; 
cuando un) es ymique, recibe; 
cuando uno es martillo, dá. 

VIII 

Te quise... porque te quise, 
niña de cabellos de ángel, 
porque esa fué del destino 



RICAKDO PALMA 



la voluntad inmutable. 
¡Cuántas lágrimas me cuesta 
este cariño constante, 
porque tú, luz de mis ojos, 
con desdenes me abrumaste I 
¡Ay, ilusiones soñadas! 
¡Ay, esperanzas falaces 1 
¡Ante el rigor de la ingrata 
cuán presto en humo os tornasteis! 
Traidora asaz fué la estrella 
que iluminó, en este valle, 
el instante en que á tu hechizo 
rendí el alma incontrastable. 
Por eso vago doliente 
en las 3'ermas soledades, 
y el peso de mi infortunio 
hace, paloma, que cante: 

Se subió mi pensamiento 
arriba de aquel adarve, 
y después de estar arriba 
no supo cómo bajarse. 

IX 

Una vez — fué en el tiempo 

que su fragancia 
derramaban las flores 

sobre mi infancia — 
un sér idolatrado 

grabó en mi frente 
un ósculo más puro 

que el del ambiente. 
Sentí no sé qué vago, 

dulce embeleso... 
&e exhaló toda su alma 

sobre aquel beso! 
Y aprendí desde entonces 

jay! que en la vida 
estamos siempre, siempi-e 

de despedida. 



POESIAS COMPLETA» 

Entre flores y abrojos 

peregrinamos, 
y sentidos adioses 

sin cesar damos. 
Feliz tú, linda niña, 

la que sonríes 
mostrando blancas perlas 

entre rubíes, 
que aún de la despedida 

la pena ignoras, 
que del adiós no oiste 

sonar las horas. 

¿Dices que no se siente 

la despedida? 
¡ Ay I di al que te lo dijo 

que se despida. 

X 

Desde que asoma la luna 
por la azulada extensión 
hasta que viene del alba 
el clarísimo arrebol, 
ramilletico de lirios, 
estoy bajo tu balcón, 
á los hierros de tu reja 
contándoles mi dolor. 
¡Quién fuera, doncella linda, 
ese blanco cinturón 
que ciñe tu talle esbelto, 
delicado y cimbrador, 
como la enhiesta palmera 
que remece el aquilón, 
con el más púdico abrazo 
que mi amor imaginó! 
i Quién fuera ese cortinaje 
que, formando pabellón 
sobre tu cándido lecho, 
oculta tanto primor! 
¡Quién fuera gota del fresco 
rocío que manda Dios, 



RICARDO PALMA 



para besar los corales 

que en tus labios puros son, 

é ir á morir en el cáliz 

de una fraganciosa flor! 

Mas, pese á mi negra estrella, 

no ablando tu corazón! 

Y tú, insensible á mi queja, 

cada vez con más rigor 

tratas de apagar el fuego 

en que abrasándome estoy. 

¡Ayl por eso mis tristezas 

te cantan esta canción, 

niña de la negra crencha, 

rosita de Jericó : 

Se subió mi pensamiento 
arriha de aquel adarve', 
y después de estar arriha 
no supo cómo bajarse. 

XI 

Pues por todos los santos 
juras que me amas, 
y que nunca olvidarme 
podrás liviana, 
una correccioncita 
pretendo que hagas, 
corrección académica, 
sobre palabras. 
Para un amor eterno 
la vida es nada : 
la vida es como el humo 
que presto pasa. 
Pero el alma no muere, 
jamás acaba, 
que es destello divino 
de eterna llama. 
Por eso en tus caricias 
cambia palabras: 
no me llames — ta vida; 
llámame — tu ahna. 



POESIAS COMPLETAS 



95 



XII 

Para desengaños, hija, 
el tiempo — dice un membrete 
que llevan las cajetillas 
de los cigarros de Allegues — 
Pobre de mí si entusiasta 
á ti me uno in facie eclesice, 
halagado por tus gracias 
y tus palabras de mieles! 
De fijo que al mes cumplido 
mostrabas la hilaza feble, 
y yo, sin más requilorios, 
que te cascaba las liendres. 
¡Vaya! El ángel de mi guarda 
me salvó de la pendiente; 
pues anoche tus vecinas 
¡Dios su caridad las premie! 
cosas de ti me contaron 
que me dejaron pelele, 
como hay Cristo, y lo que es más 
arrepentido, y por siempre, 
de casarme con muchacha, 
que historia más larga tiene 
que la que lleva por título 
los doce pares franceses. 
Y canto, en son de salmodia, 
por eso en la calle al verte: 

Anda, dilc á tu madre 

que te empapele : 
que el galán que te quiso 

ya no te quiere. 

XÍII 

Oh niña, niña, niña, 

la del tontillo 
hueco cual la cabeza 

de los Ministros. 
¿Sabes esta mañana 



RICARDO PALMA 



lo que me han dicho? 
Que por ti en los infiernos 

hay infinitos; 
pues son tan tentadores 

tus ojos lindos 
que harán pecar á un santo 

del cielo mismo. 
Guando á la calle sales 

¡qué cuerpo, Cristo I 
¡y qué pie tan remono, 

tan repulido! 
y luego un zarandeo 

tan subversivo! 
Por eso contemplándote 

un fraile dijo: 

Tus pecados mortales 

son tan bonitos 
que yo, aunque me condene, 

te los bendigo. 

XIV 

Doncellica más preciada 
que los fulgores del sol, 
la por gentil codiciada 
de cuantos cristianos son, 
que aspiran á hacer conquistas 
para el reino del Señor, 
pues vivir hace en su guarda 
sacramental bendición: 
muchacha que, en el otero, 
vas de una flor á otra flor, 
como va la mariposa 
de la ardiente llama en pos; 
si, al fin, tus alas doradas 
ha de quemar el calor; 
si, al fin, ante algún mancebo 
rendirás el corazón; 
niña, lo que ha de ser tarde 
que sea pronto es mejor, 
y empieza ya por quererme, 



POESIAS COMPLETAS 



97 



¡por vida del otro Dios! 
Que no perderás te afirmo 
haciendo tal elección ; 
pues para apreciar, sin duda, 
los quilates de mi amor 
el pueblo, siempre poeta, 
este cantar inventó : 

Nació David para rey, 
para sabio Salomón, 
para Holgar Jeremías, 
y para quererte yo. 

XV 

Pobre nave que luchando 
con el revuelto huracán, 
roto el timón y sin rumbo, 
boga entregada al azar, 
¿quién al puerto suspirando 
¡oh navel te llevará? 
Existe un Dios que á los buenos 
no ha abandonado jamás, 
y fía en él, marinero, 
que él es fuente de bondad. 
Pero, entretanto que el cielo 
más felices horas dá, 
canto, como canta el pueblo, 
bañada en llanto la faz: 

La imagen de mi fortuna 
miro en las olas del mar: 
los males son los que vienen, 
los bienes los que se van, 

XVI 

Si antes, mujer, sonrisas viste en mis labios 
fué porque la amargura de tus agravios 
apurado no había mi corazón. 
Es un cielo sin iris resplandeciente, 

7 



98 



RICARDO PALMA 



Y voy de la existencia por el camino, 

fatigado viajero cuyo destino 

es ir la cruz llevando de su aflicción. 

¡Bien haya ese poeta que pueblo llaman! 
Bálsamo son sus cantos para los que aman 
y sufren desengaños y atroz pesar. 
Voy á la fuente y bebo; no la enamoro... 
que acrece su corriente con lo que lloro.., 
¡Pueblo! ¿para mí hicistes ese cantar? 

XVII 

Cuando vas á la Alameda, 
cuando vas al Coliseo, 
todos, cristianos y turcos, 
en ti clavan los gemelos. 
A todos, mujer, fascina 
tanta gracia y embeleso 
como plugo al Infinito 
poner en tu rostro bello. 
Angel los unos te llaman 
bajado del firmamento, 
y para los otros eres 
hurí del séptimo cielo. 
Pero yo, que tus traiciones 
pude conocer á tiempo; 
pero yo, que de tus ojos 
me he consumido en el fuego; 
yo, que he bebido en tus labios 
de la mentira el veneno, 
engañadora sirena 
cuya falsedad execro; 
al contemplar esa turba 
de enamorados que, ciegos 
con la fiebre del cariño, 
tus huellas marchan siguiendo, 
aspirando una mirada, 
una sonrisa, un consuelo, 
una flor de tu peinado, 
un favor el más pequeño, 
digo entre dientes un canto 



POESIAS COMPLETAS 



99 



es lirio sin perfume que nos aliente, 
juventud que carece de una ilusión. 

No era un crimen ¡ingrata! quererte tanto. 
Era soñar contigo mi sólo encanto, 
y vivir de tu vida mi único bien. 
Al perder tu cariño sentí infinito 
dolor, como el que pudo sentir proscrito 
Adán de las delicias del grato Edén. 

¡Hoy la vida me cansa! Sin ti, bien mío, 
tiene el alma profundo, fatal vacío I 
¡Ayl mis sueños de gloria ya muertos son. 

que, en la niñez, oí al pueblo: 

Laguna cuyos cristales 

vuelven del sol el reflejo, 

no me acercaré á tu orilla... 

yo sé que en tu fondo hay cieno. 

XVIII 
Emma 

Virgen de los rizos de oro, 
perla de la costa inglesa, 
que tienes siempre en tus labios 
consoladoras promesas, 
para enjugar toda lágrima, 
para alejar toda pena; 
al mirarte, yo he sentido 
una casta complacencia; 
que todo en ti, dulce niña, 
á la mujer me recuerda 
que dejé, triste y doliente, 
allá en mi patria ribera. 
Acaso aleve destino 
nunca á sus brazos me vuelva... 
sufrí tanto que he perdido, 
niña, hasta la fe en mi estrella I 



Mas tú no pides sollozos 
sino un cántico al poeta. 



RICARDO PALMA 



y i por Dios! que de su lira 
son gemidoras las cuerdas. 
Ni cuadra bien el hablarte 
de mis íntimas tristezas, 
de que llevo en el espíritu 
la nostalgia de la América, 
á ti, búcaro de flores,- 
á ti, .querub de inocencia. 



PASIONARIAS 



18M á 1«70 



Horajs tuve bien contrarias 
mas, del alma por consuelo, 
ícomo el iris en el cielo 
brotaron mis Pasionarias. 

Niña gentil, á ti van : 
y ojalá en mis pobres flores 
halles perfume y colores 
que ahuyenten de l¡ el afán! 



PRÓLOGO 



¿Por qué nos atrevemos á escribir estas líneas al 
frente de las Pasionarias? 

Porque hemos tenido la fortuna de que este volu- 
men haya caído á nuestras manos antes de publi- 
carse; porque nos ha hecho sentir, recordar, com- 
parar, meditar; y porque encontramos una satis- 
facción amistosa y vivísima al consignar aquí nues- 
tras impresiones personales, impresiones que, es- 
tamos seguros de ello, compartirán con ^Qosotros 
muchos de los lectores. 

En efecto, este libro está lleno de encanto para 
los que conocemos á Ricardo Palma desde la pri- 
mera juventud, y lo heñios seguido en todas las 
vicisitudes de su vida literaria, política, periodís- 
tica, burocrática y parlamentaria. 

Hay entre la vida de los poetas y sus escritos una 
relación íntima. Si se estudian bien sus produccio- 
nes, fácil es adivinar su vida y su carácter. Los 
sentimientos políticos son los que más se reflejan 
en sus obras. En los últimos tiempos, como en los 
anteriores, comenzando desde el Dante, todos los 
qué han sido dotados de la inspiración poética, se 
han dejado llevar de las agitaciones populares, y 
han tomado parte en ellas. Las pruebas y los ejem- 
plos históricos sobreabundan. En la América es- 
pañola, donde el régimen republicano da á cada 



104 



RICARDO PALMA 



cual parte directa en la existencia política, donde la 
literatura propia é imperecedera está aún en gér- 
men, y por lo mismo sometida á la influencia de 
las pasiones más vivas, los nombres propios se 
multiplican para confirmar esta observación. Casi 
no hay, en toda la cadena de repúblicas que baña 
el Pacífico, un sólo nombre literario que no sea 
al mismo tiempo un nombre político. 

Ricardo Palma sufrió, desde casi niño, la obsesión 
de esta ley fatal. Comenzó por cantar las glorias 
de la patria, en la epopeya de la Independencia, y 
el sentimiento patriótico lo llevó á apasionarse de 
las teorías liberales. El amojr á la libertad se encar- 
nó en su organización psicológica. Palma pensó, amó, 
sintió, aspiró, escribió, cantó, suspiró, combatió y 
sucumbió ó triunfó por el principio de la libertad. 
Soldado más ó menos prominente, más ó menos 
oscuro en las filas de sus correligionarios, en todas 
las circunstancias de su vida fué leal, impertérrita- 
mente leal, á su bandera. Ni las persecuciones, ni 
las enemistades gratuitas, ni los destierros, ni la 
pobreza, ni los desengaños, ni los dolores íntimos, 
nada ha podido debilitar la fe de su alma, la va- 
lentía de su palabra, la energía de su pluma. El 
lector encontrará, pues, en este libro, como habrá 
encontrado eii las Armonías del mismo poeta, her- 
mosos versos escritos bajo las impresiones, siem- 
pre fogosas, del amor á la patria y á la libertad. 

Pero no es sólo la cuerda ronca, sonora y vigo- 
rosa del entusiasmo la que vibra en el arpa 4el 
poeta autor de este libro; ni es ella, á nuestro jui- 
cio, la que templa cuando ari-anca de su corazón 
los mejores cantos. Apreciamos más, en Palma, 
la dulce y amena galantería, su sencilla y graciosa 
fecundidad para con las bellas, su florida y cortés 
amabilidad, su fílosofía rápida, casta, suave, á ve- 
ces lóbrega, siempre verdadera, siempre melancó- 
lica. 

Se han comparado los canoros gorjeos de las 
cantatrices á una armoniosa lluvia de blancas per- 
las sobre un platillo de oro. Al leer algunas de las 
composiciones de Palma, sentimos nosotros la mis- 



POESIAS COMPLETAS 



105 



ma impresión. Hay trozos en los que se reproduce 
toda la ligera sonoridad y toda la plateada delicadeza 
de las perlas cuya caída se imagina el espectador 
cuando, en medio de los esplendores de un teatro, 
admirando una garganta ebúrnea y unos dientes 
alabastrinos, oye salir, de entre ellos, esas cascadas 
de deliciosas notas que se llaman gorjeos. 

¿ Qué cosa es la poesía ? Sin pretender que se acate 
nuestra definición diremos que, en sí misma, la 
poesía es cierta emoción especial, vaga y profunda, 
que causa en nosotros la contemplación de las 
cosas y de los sentimientos humanos. La combi- 
nación de notas, de formas, de colores y de pensa- 
mientos que reproducen esa emoción, es lo que 
constituye la poesía en la música, en la estatuaria, 
en la pintura y en las letras. Cuanto más exacta, pura, 
correcta, oportuna, moderada é inefable é intensa 
sea la emoción reproducida, más habrá en ella. El 
arte puede trazar á la poesía los límites que no 
debe traspasar en sus manifestaciones; pero es im- 
potente é insensato cuando aspira á señalarle, con 
reglas convencionales, el camino que ha de seguir. 
La facultad de sentir esa emoción especial ,y de 
expresar lo sentido, de manera que se reproduzca 
en los demás, es lo que, á su vez, constituye el dón 
divino del Poeta. El encanto es, incontestablemente 
mayor, cuando la emoción está reproducida en la 
hermosa y sonora forma del vereo. 

El dón divino es innato; pero la exactitud, la pu- 
reza y la corrección de sus manifestaciones ¡pue- 
den adquirirse.' Basta para corroborar esta verdad 
que el lector compare el libro Juvenilia, brote na- 
tural de los primeros años, con Armonías y Pasio- 
narias, frutos de la juventud ilustrada y laboriosa. 
En Juvenilia notará, á primera vista, la incorrec- 
ción, la inexperiencia y hasta el desaliño grama- 
tical del adolescente poeta. En Armonías y Pasio- 
narias no sólo admirauá al poeta-hombre, sino que 
saboreará la gracia y el arte de la forma, adquiridos 
en años de laborioso estudio. 

Palma, hoy senador de la república y secretario 
del Jefe de la nación, es ya conocido en toda la 



106 



RICARDO PALMA 



América española, así por sus composiciones jpoé- 
ticas como por sus innumerables leyendas tradi- 
cionales del Perú, escritas en prosa llena de galanu- 
ra y aticismo. 

El volumen de poesías que el lector tiene entre las 
manos, es un verdadero ramillete de pasionarias. 
Encierra la vida, el perfume, la aterciopelada volup- 
tuosidad y los purísimos matices de las flores con 
cuyo nombre ha sido bautizado. La sociedad culta de 
las repúblicas españolas lo leerá con particular pla- 
cer, y los versos del poeta peruano encontrarán 
siempre corazones que los sientan, memorias que 
los conserven y labios que los reciten. 

Luis Benjamín Cisííeros. 



(El Havre, marzo de 1870.) 



¡Farewel ! 



La curva de los mares 
dilata el horizonte, 
y mi nativo monte 
no alcanzo á contemplar. 
¡En él queda mi calma! 
de muerte herida el alma 
¡oh patria! te abandono á mi pesar. 

Los malos se alborozan 
cuando los buenos gimen: 
arriba se halla el crimen 
ceñido de laurel ; 
y un César se levanta 
que, con inmunda planta, 
holló de la república el dosel. 

Me arroja al extranjero 
mi fe en la democracia : 
allí de la desgracia 
me espera amargo pan; 
mas ¡patria, que amo tanto! 
tu nombre sacrosanto 
labios sin cesar bendecirán. 

, Amiga cariñosa 
del pobre peregrino, 
no llores... el destino 
nos juntará á los dos, 



108 



BIGARDO PALMA 



La noche por el cielo 
extiende ya su velo... 
j Patria, amores, adiós, adiós, adiós 1 



¿Si yo te amo? 

(Imitado de un lied,) 



Duda, querida mía, que presa el ave 
en riquísima jaula de oro y marfil, 
libre aspirar anhele la brisa suave, 
cargada del aroma que dá el pensil; 

Duda que el peregrino, que del de-sierto 
cruzando va perdido por el erial, 
hallar ansie fresco oasis abierto 
y las aguas dormidas del manantial; 

Que de crudas borrascas en los azares 
de Dios no ame el marino la majestad; 
que á perderse los ríos van á los mares; 
duda que amen los pueblos la libertad; 

Que en el espacio flotan músicas bellas; 
que matiz y perfume tiene la flor; 
duda que rayos lancen astros y estrellas; 
no dudes de mi amor. 



A una poetisa 

Tú también, inspirada poetisa, 
quieres del peregrino urí pensamiento? 
Si ha huido de mis labios la sojii'isa, 
si es como el mar profundo mi tormento, 
¿á qué de tu álbum en las blancas hojas, 
reflejar mis congojas? 

I 

Mas dices, bella amiga, que en tus horas 
también su hiél derrama el desconsuelo, 



POESIAS COMPLETAS 



lot 



que sueñas con espléndidas auroras 
y empañan nubes de tu vida el cielo... 
¿no es tu angustia fantasma, amiga mía, 
que creó la fantasía? 

¿Por qué te entregas del dolor en brazos? 
Tú tienes juventud, belleza tienes; 
amor te ciñe con eternos lazos; 
te da la inspiración sus ricos bienes; 
si en torno tuyo todo se colora 

¿por qué tu pecho llora? 

Mas es verdad. En todo lo que alienta 
el germen contemplé de los dolores : 
el cielo azul esconde la tormenta 
y la sierpe se oculta entre las flores... 
¿alma hay que del afán no se halle herida? 
¡sufrir! eso es la vida. 

¡ Adiós I Acaso en mis paternos lares 
penas me guarda la fortuna impía; 
mas si el eco hasta mí de tus cantares 
conduce la encantada melodía, 
el raudal detendré de mi quebranto 
para escuchar tu canto. 



Balada 



— ¿Dónde vas? — A coger flores. 

— ¿Qué piensas? — En mis amores. 

— ¿Amas? — Ese es mi tormento. 

— ¿Tienes celos? — Matadores. 
— Pobre niña, 
niña de mi corazón! 
No seré yo quien te riña, 
pues sé lo que celos son. 

— ¿De dónde vienes? — Del prado, 
— ¿Traes flores? — No las busqué. 
— ¿A quién hallaste? — A mi amado. 



110 



RICARDO PALMA 



— ¿Y no Le habló el desdichado? 
— En brazos de otra lo hallé. 
— j Pobre niña, 

niña de mi corazón! 

No seré yo quien te riña; 

sé lo que desdenes son. 

— ¿Y lloras? — Morir quisiera. 

— ¿No amas la vida?— Me hastía. 

— ¿Y si el perjuro volviera? 

— Jamás olvidar pudiera... 

— ¿Su desamor? — ¡Su falsía! 
— ¡Pobre niña, 
niña de mi corazón! 
No seré yo quien te riña, 
pues sé lo que agravios son. 



Castigo 



Gomo un inmenso pabellón de duelo 
tiende la noche su funesto velo 
por él vasto horizonte. Todo calla, 
y profundo sopor á la natura 

' magnético avasalla. 
Mas cual ave agorera que la altura 

fantástica pasea 
lanzando funeral un alarido, 

así en tu alma ¡ oh bandido ! 
alza su grito la conciencia rea. 



Las estrellas 

Imitación de un lied. 



¿Serán las estrellas sflfides 
que visten ondas ricas de Juz, 
y vagan, muerto el crepúsculo, 
por las regiones del cielo azul? 



POESIAS COMPLETAS 



111 



¿O flores son cuyos cálices 
blandos efluvios vertiendo van, 
con los que sueños fantásticos 
vienen las almas á acariciar? 

¡Nol las estrellas son geroglíficos 
que el nombre enseñan del Creador; 
son letras de oro con que los ángeles 
himnos le escriben de adoración. 



¡Todavía ! 



Tú me juraste am oil y de mis labios 
brotó, señora, juramento igual: 
olvidamos los dos el juramento, 
que todo al seno del olvido va. 

Yo, en los brazos busqué, de otras mujeres 
á mis sentidos distracción fugaz: 
tú también, tú también de otras pasiones 
te entregaste ardorosa al vendabal. 

Y sin embargo, al verte todavía 
pasar festiva al brazo de un galán, 
se dibuja en mi rostro la tristeza 

y late el corazón á mi pesar. 

Y es porque vive del amor primero 
dentro del alma el sentimiento ideal: 
el fuego aún se esconde en las cenizas... 
y quema aún la lava del volcán. 



Galantería 



Si me halaga la armonía 
del aura fresca de tu jardín, 

música es que me extasía 
tu dulce acento de serafín. 



2 



RICARDO PALMA 



En una estrella remota 
ha}' brillo tanto que hace cegar; 

pero fuego mayor brota, 
hermosa mía, de tu mirar. 

Roto á la tormenta el velo, 
de paz el iris Ihñpio lucir 

es grato ver en el cielo; 
pero es más grato tu sonreir. 

Bello es ver en la llanura 
una palmera piramidal ; 

mas, mujer, en tu hermosura 
todo es más regio, todo es triunfal I 



Definición 



La niña de ojos azules, 
que el alma le cautivó, 
entre agitada y risueña 
le pregunta al trovador: 
— Poeta, pues el misterio 
me explicaste del amor, 
dime, por tu vida, dime, 
lo que las lágrimas son. 
— Las lágrimas son las perlas 
que va á buscar el dolor, 
en el profundo océano 
que se llama corazón. 



Romanticismo 

Eres ángel venido de otra esfera 
la tierra á engalanar con tu hermosura 
de matinal estrella la luz pura 
en tu dulce mirada reverbera. 

Flor no tiene la mágica pradera 
que no te brinde aromas y frescura, 



POESIAS COMPLETAS 



113 



y acarician las auras con ternura 
los rizos de tu blonda cabellera. 

¡Mi bien! Yo te amo como se ama el cielo, 
como á la luz la mariposa inquieta, 
y como ama el guerrero su estandarte. 

— Tal dije á Carmen. No mordió, el anzuelo, 
y contestó: — ¡Palabras de poeta I 
Vaya usted con la música á otra parte. 



Fatum 



Como el errante, réprobo judío, 
siente su corazón hondo vacío. 
¡Nada calma su anhelo I 
N|i á la solemne pompa de los mares, 
ni al transparente azul que viste el cielo, 
su espíritu infeliz levanta altares. 
La tierra tiene flores, 
y la atmósfera brisas, 
las mujeres dulcísimas sonrisas, 
trinos gratos los pájaros cantores, 
un sol de rayos de oro tiene el día, 
la noche estrellas mil, y su argentada 
luna que por el éter vaga incierta; 
y nada, íiada, nada, 
un eco en él despierta! 
Una tumba es su pecho 
que guarda la ceniza ennegrecida 
de un corazón que fué. — Gayó deshecho, 
al embate fatal de las pasiones, 
el árbol de su vida, 
y hojas marchitas son sus ilusiones. 

¿Por qué si su existencia está maldita, 
por qué si nada el existir le importa, 
no busca otra región más infinita 
,y el pobre estambre de su vida corta? 

8 



114 



f 

RICARDO PALMA 



Porque la voz de su conciencia grita, 
voz misteriosa que á vivir le exhorta, 
la voz de Dios que dice, amenazante: 
¡Vé adelante, Ashavero, vé adelante I 



A los ojos de — 



¿Que soy cobarde? j Corriente I 
Téngote pánico atroz 
y huyo de ti, dulce niña, 
que soles tus ojos son 
y temo arder en su llama, 
mariposa del amor. 
Asegurado de incendios 
quisiera estar, como hay Dios, 
para resistir sin miedo 
de tu mirada el fulgor. 
Huyo de ti que eres, niña, 
animada tentación, 
capaz de tomar á un santo 
en un muy gran pecador. 
Eva, la del Paraíso, 
tus ojos lindos debió 
tener, sin disputa, cuando 
Adán dió aquel resbalón, 
cuyas consecuencias paga 
la prole hasta el día de hoy. 
Los rayos del sol son nieve, 
en la tropical región, 
comparados de tus ojos 
con el fuego abrasador. 
No me mires, que me quemas 
el ya enfermo corazón, 
y me ha recetado el médico 
que lo precaba del sol. 



POESIAS COMPLETAS 



Fraternidad 



Yo quiero del cáliz 
amargo libar que hoy apuras; 

mi parte en tus penas 
yo debo también reclamar. 

Unidos pasamos 
las horas de inciertas venturas... 

¡Ah! no te abandono 
si toca á tu puerta el pesar. 



Historia 

Al poeta Rafael Pombo 
I 



De la aurora á la luz peregrina 
que la alta colina 
comienza á dorar, 
contóme sus penas 
una niña de tez de azucenas 
y dulce mirar. 

— A esa sed de sentir confundidas 
en una dos vidas 
¿qué nombre le dan? 
Es efluvio inefable del cielo 
tan íntimo anhelo, 
tan íntimo afán ? 

Tú que cantos de amores concibes, 
que mueres y vives, 
poeta, de amor; 
dime, dime si amor es destello, 
purísimo y bello, 
que manda el Señor? 



116 



RICARDO PALMA 



II 

Repercutió en mi espíritu la voz de su inocencia 
con cierto vago aroma de castidad. Sentí 
recuerdos del pasado surgir en mi existencia, 
y extático mirándola, por fin, la dije así: 

Amor es, querida niña, 
infierno y cielo á la vez, 
cáliz de miel y de acíbar 
que apuramos con placer. 
No quieras de sus misterios, 
niña de la blanca tez, 
en tu gentil primavera 
todo el velo descorrer. 
Plegué á Dios conserves siempre 
tu ignorante sencillez! 
Nunca desparezca el ángel 
por dar paso á la mujer I 

III 

De amor no se mueren las niñas hoy día — 
blasfemia cobarde, feroz ironía, 

sarcasmo infernal, 
de seres cubiertos de escéptico manto, 
que niegan lo bello, lo noble, lo santo, 

lo justo, lo ideal! 

Poético vaso semeja la vida : 
desborda una gota por él contenida 

y estalla el cristal! 
AiTnónica lira mecida del viento, 
se rompe una cuerda y exhala un lamento, 
¡un ay funeral! 

IV 

La niña casta y sencilla, 
la de los labios de grana, 
la de la tersa mejilla. 



POESIAS COMPLETAS 



117 



¿por qué se halla esta mañana, 
cual la azofaifa, amarilla? 

En su rostro, antes lozano, 
¿por qué se pinta el desvelo? 
¿por qué á sus ojos de cielo 
lleva con trémula mano 
el finísimo pañuelo? 

¿Acaso será verdad 
que á sus sueños de pasión 
un hombre dió realidad, 
hiriéndola sin piedad 
en medio del corazón? 

V 

En este valle vagan perdidos 
seres que viven de abnegación, 

seres nacidos 
para la vida del corazón. 

Seres que mueren, y á Dios bendicen 
que el cáliz rompe de su dolor ; 

seres que dicen 
para una vida basta un amor. 



Funeraria 

Su vida fué la gota de rocío 
sobre la flor galana; 
¡ilusión del ayer y del mañana! 
iensueño de amoroso desvarío! 
Fugaces sois en la existencia Jiumana 
como es fugaz la gota de rocío. 



A una brasileña 

Plácidas son tus auroras, 
perfumadas son tus brisas, 



118 



RICARDO PALMA 



y músicas seductoras 
te dan las aves canoras, 
en medio de tus sonrisas. 

No miente, niña gentil, 
el que, en su amoroso afán, 
te llama sol del Brasil, 
y la rosa del pensil 
de San Luis de Marañán. 

Y pues tu alma en su inocencia 
del cielo há la transparencia, 
jque nunca nube sombría 
ose empañar, alma mía, 
el cristal de tu existencia I 



Libertad 



Te busco en el ayer, en la romana historia, 
y en otra edad; 
encuentro por doquier que juegan con tu gloria 
I oh libertad ! 

El Cristo á predicar sus mágicas doctrinas 
que vierten luz 
vino, para alcanzar ceñir su sien de espinas 
y hórrida cruz. 

¿Acaso tú serás poética quimera, 
sueño ideal ? 
Nunca te elevarás á la sublime esfera 
de lo real? 

¿Acaso, libertad, es tu cortejo el luto 
de un funeral ? 
Siempre la humanidad te ha de buscar de Bruto 
con el puñal? 

¡Nol *anta libertad, te han calumniado 
porque no vieron tu esplendor lucir. 



POESIAS COMPLETAS 



119 



Adelante! ¡Se acerca tu reinado... 

avanza el porvenir 1 



Sensitiva 



¿Por qué del bullicio 
la niña se aleja 
y va, solitaria, cruzando en la noche 
la verde arboleda ? 

¿Qué tiene la niña 
de tez de azucena, 
que mira esconderse la luna en el cielo 
con honda tristeza? 

¿ Qué arranca suspiros 
y tímidas quejas, 
Á labios que, alegres y perlas mostrando, 
vi ayer en la fiesta? 

Mujer que suspira 
de amor es su pena : 
á niña que llora y esconde su llanto, 
desdenes la aquejan. 



¡A las armas! 

G(m motivo de la intervención europea m Méasito 



¡ Despiértate I ¡despiértate, sultana, 
de tu sueño tranquilo y virginal I 
Tus vestiduras por rasgar se afana 
con sus garras sangrientas el chacal. 

Tú duermes descuidada, de tus mares 
al arrullo pacífico y gentil, 
y, entretanto, profana tus hogares 
la planta osada de extranjero vil. 



120 RICARDO PALMA 

Si cambiaste el ropaje de los siervos 
de soberana por el blanco tul^, 
esa tropa fatídica de cuervos 
¿á qué se cierne en tu horizonte azul? 

¿Qué buscan en tu seno esos juglares 
con máscara mentida de amistad? 
Ellos, que al despotismo alzan altares, 
quieren trozos hacer tu libertad. 

¡Sus! ¡A las armas! La falaz fortuna 
laureles á tu esfuerzo ha de cefiir. 
Del porvenir humano eres la cuna... 
¡Sús! ¡América! ¡Salva el porvenir! 

No somos ya los débiles enanos 
que á Pizarro cedieron y á Cortés: 
blandir saben la lanza nuestras manos 
y pisotear tiranos nuestros piés. 

Nuestras horas de mengua y de desgracia 
borraron los laureles de Junin. 
Ya nos guía la fe en la democracia, 
y augura el triunfo la bondad del fin. 

¿Cuáles de paz y de virtud lecciones 
nos dará esa bastarda intervención, 
que entre el humo nos trae de sus cañones 
la argolla del esclavo y la abyección? 

¡Nos brindan su tutela infamatoria! 
Y olvidan en su cínica ambición, 
que, en cien combates, símbolos de gloria, 
rompimos la tutela del león. 

El mártir inmortal de la Judea 
de libertad un astro dejó en pos: 
¡no dudes de vencer en la pelea, 
América, tu causa es la de Dios! 

En el libro eternal no estará escrito 
que un amo escupa sobre tu alba faz. 



POESIAS COMPLETAS 



121 



Como el águila herida lanza el grito, 
y conmueve con él la inmensidad I 

Y al sagrado pendón republicano 
baluarte firme nuestros pechos dén: 
que la ofensa se haga á nuestro hermano 
nos aprestemos á vengar también. 

En vano amagan afilados sables 
de América ultrajar la dignidad... 
¡Paso al sol de Aya cucho, miserables 1 
Sois nubes que empañáis su claridad. 

¡Venid! ¡venid de vuestra rota ciertos, 
filibusteros hambrientos de botín I 
Nuestros Andes gigantes y desiertos 
un cementerio os brindarán sin fin. 

En nuestros pechos entusiastas late 
la sed de glorias. ¡En tropel venid I 
Generación de libres, ¡al combatel 
Hijos de la república, ¡á la lidl 



Curiosidad 

En las calladas horas 
de luto y de misterio, 
cuando reposa el justo 
y acecha el criminal; 
cuando las sombras tienen 
sobre la luz imperio, 
y sólo la voz se oye 
de inmunda bacanal: 

Cuando de sus sepulcros 
deformes esqueletos 
salen, se esconden, medran, 
y vagan en tropel; 
y pensamientos bullen, 
en la conciencia, inquietos, 
y agota de sus penas 
el corazón la hiél; 



RICARDO PALMA 

O bien cuando, impasibles, 
al borde del abismo, 
absórbennos los mundos 
que pueblan la extensión; 
y hiere nuestro espíritu 
la fe del cristianismo, 
y el cielo es un poema 
y un himno el corazón; 

En esas horas lentas 
cuyo compás sonoro 
el ánima repite 
latiéndonos de amor, 
y hasta el Edén se eleva 
purísimo, incoloro, 
el plácido perfume 
de la entreabierta flor. 

¿Qué buscan tus pupüas, 
oh niña, por el cielo? 
¿Qué dice á tu inocencia 
la etérea inmensidad? 
Acaso, recelando 
te hiera el desconsuelo, 
consultas si en tu estrella 
sombra hay ó claridad? 



Armonía bíblica 

(En memoria de José Gálvez) 



Cuando en torno el horizonte 
era azul y rosicler, 
posó el ángel de la muerte 
sus alas sobre tu sien. 
Noble y abnegado espíritu, 
corazón lleno de fé, 
cerebro en el que un divino 
lampo brillara al través, 
pagastes ¡ay! el tributo 



I'OESIAS COMPLETAS 



del que lucha por el bien, 
que para almas de tal temple 
pobre ofrenda la vida es. 
Así muere el varón fuerte 
por su patria y por su ley, 
y en su alcázar lo recibe 
el Dios Santo de Israel. 
¡Poetas! Triunfales himnos 
al viento las arpas dénl 
¡Hijas de Siónl ¡El llanto 
en los ojos detened! 
No de ciprés funerario 
sino de verde laurel 
ornad su tumba gloriosa, 
hijas de Jerusalén. 



Al mariscal Castilla 

¡Libertador del indio y del esclavo! 
¡Soldado de la ley nunca vencido! 
Con noble audacia y continente bravo 
al rigor del destino has sucumbido. 

No lisonjero tu memoria alabo 
que mi lira jamás servil ha sido: 
nunca de mi altivez en menoscabo 
brindé un elogio ó exhalé un gemido. 

Deja, deja que griten insolentes 
los siervos de la inmunda camarilla 
contra tu nombre y mérito eminentes... 

Vivido sol que en nuestra historia brilla 
tu nombre para honrar son suficientes 
dos palabras no más: — ¡Ramón Castilla! 



La mujer 

Ella de Judas no inventó el beso 
que á Jesucristo sacriñcó; 



124 



EICAEDO PALMA 



ni SU alma al miedo prestando asilo, 
fué ella el apóstol que lo negó. 

Lo amó en el triunfo y en el Calvario, 
con entusiasmo y abnegación; 
incontrastable fué su creencia, 
incontrastable su corazón. 

Nos encadena con su sonrisa; 
perlas sus lágrimas del cielo son; 
llore ó sonría, cautiva el alma 
con misteriosa fascinación. 

Infame el hombre que la calumnia, 
que sus virtudes niega, traidor. 
Amante, esposa, madre ó hermana, 
quien mujer dice nos dice ¡amor! 



En memoria de un valiente 



De Caín la leyenda fratricida 
eterna habrá de ser sobre la tierra, 
y en vano la moral escarnecida 
predica sin cesar ¡guerra á la guerra 1 
Dios á todos los hombres hizo hermanos 
y ellos huyen vivir en armonía, 
y, sangrientos milanos, 
se despedazan en contienda impía. 

Y se esconde, entre duelos tan prolijos, 
la luz del porvenir consoladora, 

y la patria infeliz, la patria llora, 
viendo caer á sus mejores hijos. 

Y tú también, de juventud y vida 
lleno, y de abnegación y de heroísmo, 
cual águila caudal del plomo herida, 
caíste del no ser en el abismo. 
Generoso y leal, nada ha manchado 
las hojas bellas de tu breve historia, 

V en tu modesta tumba de soldado 



POESIAS COMPLETAS 



125 



florecen los laureles de la gloria; 

y amigos y enemigos, 

de tu esfuerzo testigos, 

ante ella siempre inclinarán la frente 

para decir: — ¡aquí yace un valiente 1 



Palabras 

de Netzahualy rey de Tezcucoi 



La pompa mundanal se me fígura 
de los sauces coposos la verdura, 
ó el agua del arroyo enrarecida 
que no vuelve al caudal que le dió vida. 
Lo que fué ayer no es hoy. Sobre el mañana 
nada ojsará afirmar la ciencia humana. 
El sepulcro, ya en polvo pestilente, 
guarda al hombre que ayer fué omnipotente. 
Es la gloria, quimera que el hombre ama, 
de otro volcán Pocatepelt la llama. 
¡Nada sél ¡Nada sé! que el cielo esconde 
la misteriosa cifra que responde 
el enigma fatal, enigma sumo... 
¡Todo sobre la tierra, todo es humo! 



Anatomía 

Un médico asistía acongojado, 
en el trance fatal, 
á don Garlos segundo el Hechizado, 
y así decía el tal: 

— El rey nos deja, y ten la humana ciencia 

no le hallo salvación: 
Es su terrible, su fatal dolencia 

no tener corazón — 

Aquí una duda mi razón asalta... 
Fué ese un doctor mambrúl 



126 



RICARDO PALMA 



A ti, mujer, el corazón te falta 
y ¿cómo vives tú? 



Las ánimas 



— Madre, tocan á la queda. 
— Eleva, hija, tu oración, 
que la voz de la inocencia 
oye cariñoso Dios. 
Ruega por los que padecen 
en honda tiibulación; 
ruega por los que en el mundo 
\derten llanto de dolor. 
— Madre ¿es verdad que las ánimas 
de las que mueren de amor, 
flores que deshoja el cierzo, 
vagan, de la noche en pós, 
y velan por el ingrato 
que mató su corazón? 
¡Ah! si es verdad, madre mía, 
también morir quiero yo. 
— No acaricies, pobre niña, 
tan fantástica ilusión... 
los amores de la tierra 
no llegan al cielo, nol 



Margót 



Un ángel de inocencia 
fuiste, ¡pobre Margótl 
Hoy de tu tez la blanca transparencia 
impúdico el deleite marchitó. 

La corona de lirios 
con que adornan tu sien 
le da remordimientos y martirios, 
V de la sociedad glacial desdén. 



POESIAS COMPLETAS 



Sobre tu rostro impreso 
va el anatema vil, 
y en vano de tu mengua bajo el peso 
se doblega tu frente juvenil. 

En vano al mundo imploras 
para ti compasión... 
te llama el mundo, cuando ve que lloras, 
coqueta de ulcerado corazón. 

Emponzoñadas son tus alegrías, 
y envenenada está tu juventud. 

Margót, queda á tus días 
la paz del ataúd. 

Sólo tú, siempre de miserias llena, 
no perdonas, mezquina sociedad... 
De Cristo á Magdalena 
perdonó la bondad. 



A una bella 



Azules como los cielos, 
bellos como la esperanza, 
tus ojos son y un hechizo 
asaz misterioso guardan. 
Mal haya amén el que de ellos 
arranque furtiva lágrima, 
que son las lágrimas perlas 
que el sufrimiento alquitara. 
Pero más que de tus ojos 
la luz que mágica iiTadia, 
cuando por ellos se asoma 
toda tu alma enamorada, 
envidia me da aquel nombre 
que, en tu matinal plegaria, 
por el coral de tus labios, 
pálida virgen, se escapa. 



128 



RICARDO PALMA 



Intuición 



Si amor el aura suspira, 
si amor la fuente murmura, 
si amor, en la selva oscura, 
sus trinos al ave inspira: 
si todo cuanto se mira 
de amor da aroma exquisito 
¿á qué huir, como un precito, 
de su halago tentador, 
cuando siento que es amor 
el alma del Infinito? 



Inocencia 



El poeta. — Perla, ¿qué buscas en el jardín? 

Espinas tiene la flor gentil, 
y tu existencia, que hoy es feliz; 
acaso alguna pudiera herir. 

La niña. — Cuando el sol luce sobre el zenit 
las mariposas vagando vi, 
y nunca espina logró sutil 
herir sus alas de oro y carmín. 

El popjta. — Feliz quien nunca voraz, sin fin 
sintió el tormento de duda vil! 
¡Feliz quien lleva dentro de sí 
santa confianza para vivir I 

Mentiras del corazón 



Niña, el fuego de tus ojos 
y aquella triste s omisa 
que vaga en tus labios rojos, 
que estás sufriendo me avisa. 
¿Será amor, perla preciosa, 
será amor? 



rOESÍAS COMPLETAS 



129 



Pero ¡ay de ti! no adivinas 
que tiene el amor espinas 

cual la rosa, 
y que es su herida enojosa 
y que es mortal su dolor. 

Escucha. Una vez (esto era, 

allá en los días 
de mi vital primavera, 
tiempo de luz y armonías) 
me arrancó tiernas querellas 

el amor 
y á un astrólogo, prolijo 

consultor 
de la luna y las estrellas, 
pedí remedio á mi duelo... 

l, lo creerás ? 
Pues sírvate de consuelo 
el saber lo que me dijo 
su ciencia de Satanás. 

¡Mienten ellos! ¡Mienten ellas! 

La constancia 
es una flor sin fragancia... 
¡delirios! ¡fábulas bellas! 
La escuela del desengaño 
eiiiscña á todas y á todos; 
y el que una vez por su daño, 

cree en amor, 
después, por distintos modos, 
engaña á máts y mejor. 

¿Qué juzgas, niña, del cuento? 
Es una amarga verdad 
la que hoy, en tu pensamiento, 
ha arrojado mi amistad. 

¡Por el lirio 

de Idumea! 

¿No es martirio 

que así sea ? 
Mas sé con pena tirana. 



130 



RICARDO PALMA 



mi bien, que ni tú ni yo, 
hemos de enmendar la plana 
al que este mundo creó. 
Y en los más floridos años 

aprendemos, 
á fuerza de desengaños 
y de sufrir y sufrir, 
que para mejor mentir, 
y mentir sin aprensión, 

¡ayl traemos 
escondido el corazón. 



Hostia 



El derecho divino de los reyes 
ante la idea nueva se derrumba; 
del pasado á encerrarse va en la tumba 
con sus vicios la vieja majestad. 
A la justa y sagrada democracia 
el Hombre-Dios desde la cruz nos guía. 
¡De rodillas! ¡Tu pan de eucaristía 
es ella, humanidad! 



Realidad 



Aquellas horas mágicas, 
que la ilusión un día 
acarició en tu espíritu, 
ya nunca volverán. 
¿Qué resta de tus célicos 
transportes de alegría? 
El desencanto pálido, 
el matador afán. 

¡Anciano! así en el tráfago 
fatal de la existencia, 
el goce es una ráfaga 
que piérdese fugaz. 
Después... acaso lágrimas 



POESÍAS COMPLETAS 

nos queman la conciencia, 
hasta encontrar el túmulo 
donde dormir en paz. 



Oriental 



Para ornar tu pura frente 
tú sólo gastas, hermosa, 
blanco jazmín, fresca rosa, 
no corona refulgente. 

Que encantos tales, tan bellos, 
le plugo prestarte á Aláh, 
que oro superior no habrá 
al oro de tus cabellos. 

La mujer del medio día 
ciega la vista, sultana, 
porque, altiva, se engalana 
de variada pedrería. 

Tú la miras con enojos 
y haces bien, flor de las flores, 
I^orque hay cambiantes mejores 
en el cristal de tus ojos. 



En un álbum 

Pues mi autógrafo quieres, 
como recuerdo, 
lo que en prosa otro dijo 
te escribo en verso. 

A busto descotado 
no lo perdonan 
miradas subversivas, 
ni tisis sorda. 

Nunca de un baile ilesas 
dos cosas salen : — 
el pudor de una niña, 
ni sus encajes. 



132 



lUCARDO TALMA 



Adelante 



¿A dónde vas-.? Tu des lino, 
humanidad, está escrito...! 
El libro del Infinito 
lo encierra, lo sabe Dios! 
El le guía, y nuevas glorias 
para Ui constancia crea, 
y va espléndida la idea 
de nuevos triunfos en pos. 

Ayer del genio el pensamiento osado 
expiraba en sus labios aún naciente; 
mas la imprenta lució...! De gente en gente, 
al transmitirlo, lo tornó inmortal. 
Y cruzó luego en el espacio gayo 
la elécliica cadena que conduce 
la palabra del hombre, como rayo 
ó chispa di\inal. 

¡Tú avanzas! No ya con burlas 
oirás las quejas del pobre... 
de vil y dorado cobre 
no eres, civilización! 
Pronto no alzarás altares, 
ciñendo corona verde, 
al que se revuelca y pierde 
en el fango y la abyección. 

A una generación desventurada 
otra vendrá que lave su impudicia, 
y con ella el derecho y la justicia... 
¿quién tu carro detiene, humanidad? 
i Dolorosa verdad! Los pueblos tienen 
su purificación en el martirio, 
y al fin, lozana como hermoso lirio, . 
se alza la libertad. 



i Marcha! aparta los estorbos 
en tu senda de progreso: 



POESÍAS COMPLETAS 



133 



no te abrume con su ])e.so 
del pasado la impiedad ; 
y tu enseña clava altiva 
en la meta del camino... 
¡Avanzar es tu destino! 
i Adelante, humanidad ! 



A solas 



Ensueños que acariciaba 
mi espíritu de poeta, 
por cada uno una saeta 
hoy me hiere el corazón. 
Horas van y vienen horas... 
cada una de ellas arranca 
de nuestro sér la flor blanca 
de una ilusión. 

¿Quién no suspira doliente? 
¡Del árbol de las congojas 
siemp.re retoñan las hojas! 
Nunca muere la aflicción. 
Eterna palingenesia 
del impío sufrimiento! 
A un dolor suceden ciento, 
¡oh corazón! 

Y todos de ti ocultamos 
algún quebranto profundo ; 
porque siempre humilla ¡oh mundo! 
tu insultante compasión. 
¡Sociedad! ante tí ríe 
quien vive en llanto deshecho... 
para eso es cárcel el pecho 
del corazón ! 

¿Y qué es la vida? Juguete 
tenaz del destino huiaño: 
siempre brota un desengaño 
donde muere una ilusión! 



RICARDO PALMA 



¿Y qué es la vida? Océano 
de tempestad atronante, 
y tú el náufrago constante, 
¡oh corazón! 



Flores y abrojos 



En su capricho infantil 
ella las flores deshoja, 
y al instante las arroja 
burlando al viento sutil. 

En tanto el tiempo volaba, 
la edad la llegó de amores, 
y en vez de jugar con flores, 
con corazones jugaba. 

Vinieron luego otros años 
cubiertos de nubarrones, 
y presa de las pasiones 
acarició desengaños. 

De una ilusión el encanto, 
á veces su alma divisa: 
más detras de la sonrisa 
asoma siempre su llanto. 

Y si pide al labio chistes 
va con ellos el sarcasmo; 
porque él es el entusiasmo 
de los espíritus tristes. 

¿Qué se hicieron peregrinas 
sus auroras encantadas? 
¡Ayer flores perfumadas! 
Hoy, hojas secas y espinas! 

Ondina de mis riberas, 
hurí de los negros ojos, 
que escuchaste sin enojos 
mis endechas lastimeras ; 

Tú que del pobre proscrito 
al dolor brindas consuelo, 
y soñar lo haces del cielo 
con el halago infinito; 



POESÍAS COMPLETAS 



135 



Maga de los labios rojos, 
esta historia, en conclusión, 
dice que las horas son 
mezcla de flores y abrojos. 



En el album 

i 

una amiga^ tan bella oomo esquiva, que me pidió versos 
en castellano antiguo 

En la fabla deleitosa 
del señor de Hita é Buitrago, 
assumpto poetal te fago, 
fermosa, la muy fermosa. 
Probara á negarme yo, 

feamente ; 
mas non digas que non só 

complasciente. 

Mormura por la cibdat 
dueña ya setentañona, 
que á tal la de tu persona 
non ovo en Lima beldat; 
que ningunt doncel te mire 

¡mal pecado I 
sin que al momento sospire 
namorado. 

E disce cierto, mia fe, 
cá gentil á marabilla 
eres, cual otria en la villa 
boUiciosa non se vé; 
mas cuitado é sin ventura 

el amador, 
que eres más que roca dura 

en tu rigor. 

Quien, si nasció é si te viera 
párias non te rinde ufano? 
Cá para el que es fiel christiano 



lUCARDO PALMA 



cruz eres codibciadora. 
E la lumbre de tus ojos, 

filha, es tanta 
que, al vellos, fincan de hinojos... 

Mari-sancta ! 

A las feridas que faces 
con tus desdenes tiranos, 
bien menguados zurujanos 
son los omes lenguaraces. 
Para guarir al que invoca 

melecina, 
¿sonrrísos non há tu boca 

porpurina ? 



Connubio 



Una alma á otra alma adivina; 
se buscan, se hallan y encienden; 
dos miradas se comprenden; 
y así dos almas se prenden 
de amor en la red divina. 

Si en la desierta ribera 
al gran penacho flotante 
alza gentil la palmera, 
buscad, no estará distante 
su amorosa compañera. 

Entre las alas del viento 
su fértil polen envía, 
beso que dá el sentimiento 
al sér lleno de ardimiento 
que es nuesti'a paz y alegría. 

Junto á la mujer querida 
¡que bella es la luz del solí 
Cuál se desliza la vida 
hallando oti'a alma fundida 
de la nuestra en el crisol! 

¡Ah! no es el mundo, por cierto, 
de las almas la prisión! 
Sólo el mundo es' un desierto 



POESÍAS COMPLETAS 



137 



para aquel que lleva muerto 
dentro el pecho el corazón. 



A Florencio Escardó 

Carta- prólogo 
I 

Haciendo guerm á la infernal polilla 
y asfixiándome el polvo los pulmones, 
arrellanado estábame en la silla 
descifrando unos rancios cronicones, 
cuando entró mi criado, y en silencio, 
entregóme tu carta, buen Florencio. 

Gracias, hermano, gracias... ¿Quién diría 
que, en la feliz región que baña el Plata, 
encontrara amistosa simpatía 
un sér á quien la adversidad maltrata ? 
Gracias mil otra vez, noble soldado, 
que, en el revuelto campo de las letras, 
de tu entusiasmo juvenil armado 
lleno de fé penetras. 

He leído tu libro. Francamente 
que, al terminar, me dije: — ¡Desdichado! 
zahiriendo el pasado 
fustigas, como hay viñas, el presente. 
El pretexto no es malo 
que así menos escuece el varapalo : 
es aquello de — á tí lo digo, n€;gra, 
entiéndelo si quieres tii, mi suegra — 
Revistiendo esqueletos coloniales 
de púrpura, oropel y relumbrones, 
das á estos tiempos por demás fatales, 
en realidad, bien rudos coscorrones. 
Pero, chico, es lo cierto 
que pretender que sus pecados gordos 
odie la humanidad, es en desierto 
predicar ó cantar para los sordos. 



138 



RICARDO PALMA 



Diga la magistral filosofía 
lo que quiera. Yo tengo 
mi opinión, como mía 
extravagante acaso; mas me avengo 
un cuarto á dar de conversión si- alguno, 
periodista ó tribuno, 
me prueba, con estricto silogismo, 
que en el mundo no impera el egoísmo, 
y que en la humana ciencia 
no hay la que llamaré — démosla nombre — 
ciencia por excelencia, 
la cual tiene por base este aforismo: 
explotación del hombre po't' el hombre. 

Hombres y siglos rómpense la crisma 
del tiempo raudo en el eterno abismo, 
y el hombre... ¡siempre el mismo! 
la humanidad... ¡la misma I 
^ Somos mejores hoy ¡viven los cielos I 
que nuestros bisabuelos? 
¿Más virtudes hay hoy sobre la tierra? 
¿El mal y el bien no siguen siempre en guerra? 
¿No existen hoy, como en lejanos días, 
muchas, muchas sociales picardías? 
¡Y á éstos llamamos tiempos de ventura I! 
¡Y á este llamamos siglo de las luces!! 
Pues, en verdad, á mí se me figura 
quel, á pesar del vapor y del progreso, 
y de tanto poético embeleso, 
vamos al caos á caer de bruces. 

Florencio ¿á qué embromar? Crucificado 
es todo redentor: está probado. 
Este mundo es un picaro de cuenta, 
que maldito de Dios lo que escarmienta 
leyendo las lecciones del pasado. 
Revuélcase en eterno pecadero, 
y ámalo en tanto grado que desdeña 
el cielo qiíe el Ripalda nos enseña, 
y de golpe se arroja en el caldero 
de un tal Pero Botero. 
De aquí saco, con lógica agustina. 



POESIAS COMPLETAS 



139 



la conclusión siguiente : al que se inclina 

á condenarse, es justo 

dejarlo que se salga con su gusto. 

Lo demás es majar en hierro frío, 

cortapisas poniendo al albedrío. 

II 

¡Basta de burla y de sarcasmo, basta I 
Tal vez, y sin tal vez, no fui sincero; 
tal vez di paso al desencanto fiero 
que así las fibras de mi vida gasta. 
¿Quién, en el carnaval de la existencia, 
no se mezcla á la humana mascarada 
y, al sentir de una espina la dolencia, 
no ríe con grotesca carcajada? 
¡ Adiós I ¡Abrí una válvula del alma! 
¡Perdón! Lo hasta aquí escrito 
démoslo por no escrito... importa un pito. 
Vamos á ver si charlo con más calma. 
Cierto es que el triste mundo no mejora 
de condición: que fué antes lo que ahora. 
Así el cielo lo quiso, 
desde que el padre Adán del Paraíso 
mordiera la manzana tentadora. 
Es cierto que la prole sigue ciega, 
entre vicio y virtud, brega que brega; 
pero no es constituirse en pedagogo 
del siglo en que vivimos, que uno escriba 
(bien Sea por conciencia ó desahogo 
del ánima expansiva) 
y diga á sus hermanos ó vecinos: — 
No os dejéis enredar en telarañas; 
vais por malos caminos; 
por si ustedes lo olvidan 
sepan que, en tiempos de... Mari castañas, 
por esas breñas desnucóse un quídam — 
¡No! no son visionarios ni farsantes 
los que, cual tú, combaten arrogantes, 
y al mundo dicen, al narrar un cuento: 
— sírvate de lección ó de escarmiento — 
¿Que se malgasta el tiempo sin provecho? 



140 RICARDO PALMA 

¿Que lecciones el mundo ya no escucha? 
iPaciencia y barajar! A lo hecho, pecho 
El deber no es el éxito, es la lucha. 

¡Adelante! Descorre de la historia 
los íntimos arcanos, 
y si hoy tu afán no te reporta gloria, 
quizá tiempos vendrán menos livianos. 
No te importe que en esta batahola 
rodando siga la mundana bola 
como rodaba ayer, ni más ni menos. 
Con atacar el vicio haces bastante. 
Cumple así tu misión entre los buenos 
y i adelante ! ; adelante ! 




TKADUCCIONES 



/ 



En 1888, en edición privada que circuló sólo en- 
tre mis amigos, coleccioné la mayor parte de estas 
trad u cedo nes, muchas de la que, como La Con- 
ciencia, de Víctor Hugo, y El Salmo de la Vida, 
de Longfelow, han merecido encomio de renom- 
brados críticos literarios. 



La Conciencia 

(Victor Hugo) 



Furiosa tempestad se desataba 
cuando, de pieles rústicas vestido, 
Caín con su familia caminaba 
huyendo á la justicia de Jehovah. 
La noche iba á caer. Lenta la marcha 
al pie de una colina detuvieron, 
y á aquel hombre fatídico dijeron 
sus tristes hijos: — descansemos ya. 

Duermen todos excepto el fratricida 
que, alzand<o su mirada sobre el monte, 
vió en el fondo del fúnebre horizonte 

un ojo fijo en él. 
Se estremeció Caín, y despertando 
á su familia del dormii' reacio, 
cual siniestros fantasmas del espacio, 
retornaron á huir. ¡Suerte cruel! 

Corrieron treinta noches y sus días, 
y pálido, callado, sin reposo, 
y mirando sin ver, y pavoroso, 

tierra de Assur pisó. 
— Reposemos aquí. Dénos asüo 
esta región espléndida del suelo — 
Y, al sentarse, la frente elevó al cielo... 
y allí el ojo encontró. 



EICARDO PALMA 



Entonces á Jubal, padre de aquellos 
que en el desierto habitan — haz, le dijo, 
que se arme aquí una tienda — y el buen hijo 

armó tienda común. 
— ¿Todavía Lo veis? — preguntó Ysila, 
la niña de la blonda cabellera, 
la de faz como el alba placentera, 
y Caín respondió: — ¡lo veo aún! 

Jubal entonces dijo : — una barrera 
de bronce construiré : tras de su muro, 
padre, estarás de la visión seguro; 
ten confianza en mí — 

Una muralla se elevó altanera... 
y el ojo estaba allí. 
Tubal caín á (edificar se puso 
una ciudad asombro de la tierra, 
en tanto ij>us hermanos daban guerra 
á la tiibu de Setli y á la de Enós. 
De tinieblas poblando la campiña 
la sombra de los muros se extendía, 
y en ellos la blasfemia se leía : 

Pkühíbo entkar á Dios. — 

Un castillo de piedra, formidable, 
que á la altitud de una montaña asciende, 
de la ciudad enmedio se desprende, 

3' allí Caín entró. 
T&ila llega }iasta él, y cariñosa 
— Padre, le dice, ¿aún no ha desparecido? — 
Y el anciano, aterrado y conmovido, 

la responde: — ¡No! ¡no! 

Desde hoy quiero habitar bajo la tierra 
como en su tumba el muerto. — Y pi-esurosa 
la familia cavóle una ancha fosa, 

y á ella descendió al fin. 
Mas debajo esa bóveda sombría, 
debajo de esa tumba inhabitable, 
el ojo estaba ñero, inexorable... 

y mii'aba á Caín!!! 



POESIAS COMPLETAS 



145 



Confrontaciones 

(Víctor Hugo) 



¡ Hablad ! ¡ hablad, cadáveres ! 
Decidme ¿quienes son 
los asesinos pérfidos 
que así el puñal feríoz 
en vuestro seno mísero 
hundieron á traición? 
¿Quién eres tú? respóndeme. 
¿Tu nombre? — Religion. 
— ¿Y tu asesino? — El tímido 
ministro del Señor. 

¿Y á ti que, en cálida sangre, 
te agitas ¿quién te hirió, quién? 
¿cuál es tu nombre? — Justicia. 
¿quién es tu asesino? — El Juez. 



Esperanza en Dios 

(Victor Hugo) 



1 Joven 1 Espera, espera 
en el mañana, y siempre en el mañana; 
no abandones la fe del porvenir. 
Y cada vez que, fúlgida y galana, 
luzca la aurora en la celeste esfera 
y el monte dore y transparente el valle 

de pie, de pie nos halle 
á la plegaria prontos, cual Dios á bendecir. 

i Pobre joven! El amargo 
sentimientio que en tí noto 
es el hijo de tus faltas, 
es tu parte de lo odioso. 

10 



146 



RICARDO PALMA 



Quien sabe, permaneciendio 
por largo tiempo de hinojos, 
cuando haya Dios acabado 
de bendecir generoso 
á todos los inocentes, 
los arrepentidos todos, 
quién sabe, joven, quién sabe, 
se acordará de nosotros I 



Nomen, numen, lumen 

(Víctor Hugo) 



Cuando EL ya su obra terminado había, 

y los astros sin cuento 
en la bóveda azul del firmamento 

tuvieron armonía, 
se dijo: — Creador ¿cómo te nombras? 

Alzóse entre las sombras 

y exclamó: — ¡JehovahI 

Las siete letras luego, 
cayend,o en el espacio, 
del cielo reverberan 
en medio á la extensión, 
formando con su brillo 
de vivido topacio, 
los siete astros gigantes 
del negro septentrión. 



Dios es amor 

(Paráfrasis de Victor Hugo) 



Atrás, sotanas inmundas, 
las que calumniáis á Dios 
armándolo inexorable 
con el rayo vengador! 



POESIAS COMPLETAS 



147 



¡Atrás! Vuestro Dios, malsines, 

es un Dios de convención, 

un Dios con pasiones de hombre, 

más que los hombres feroz. 

Mi Dios no es el Dios de Roma 

que hace vasallo al Señor. 

Mi Dios es al que elevaba 

su espíritu Salomón ; 

mi Dios es Misericordia, 

mi Dios es un Dios de amor. 
Bendito tu nombre que Amor interpreta; 
Verdad el salmista te llama y Creador; 
Poder Eclessiastes y Luz el profeta: 
Justicia dice Esdras, y el gran rey poeta 
et llama Clemencia... ;tu nombre es Amor! 



Sedan 

(Víctor Hugo) 

Es grande Lucifer en su caída, 
algo de apoteosis hay en ella. 
En su inmensa catástrofe una huella 
de vivísima luz puso el Señor. 
Bonaparte cayó! Luces y nieblas 
rodean su memoria soberana. 
Queda la duda, en la conciencia humana, 
sobre el mal que hacen los que grandes son. 

Cuando asciende un gigante á las alturas 
imitarlo pretende hasta el pigmeo : 
no alienta en un enano un Prometeo; 
quien nació chico, chico acabará. 
Y Dios, para lección de los mortales, 
tras la epopeya la parodia trajo, 
y así vimos á un triste renacuajo 
caer desde una altura colosal. 

Era el crimen ese hombre. Era preciso 
que, al caer, ostentase su miseria, 
histrión infame que, en infame feria, 



148 



RICARDO PALMA 



revistiera la púrpura imperial. 
Y al caer entre el lodo, el mismo lodo 
se avergonzó de recibir sus manes... 
i César I Asco inspiraste aún á los canes 
y náusea al ijimundísimo albañal. 



Desdén 

(Víctor Hvgo) 



No es de admirar que en cólera no estalle. 
Si al trueno en vuestras m¡anos falta vida 
¿qué mucho que de arriba abajo os mida 

y os hiele mi perdón? 
Bien castigados vais, que en vez de encono 
pena inspiráis. Osar contra un gigante, 
y de él no merecer (¡es humillante!) 

¡siquiera un bofetón! 
Antes de que la injuria hasta mí llegue 

y excite mi furor, 
costumbre tengo de medir la talla 

de mi difamador. 



A mi hija 

(Víctor Hugo) 



Como un niño Jesús, allá en tu infancia, 

dormías junto á mí, 
y á perturbar tu sueño no alcanzaba 
el cántico del ave en el jardín; 
y sobre tí sus alas á los ángeles 

los sentía batir, 
y yo sobre tu almohada deshojaba 

clavel, rosa, jazmín; 
y lágrimas mojaban mis mejillas 
en la noche, al pensar, del porvenir. 



rOESlAS COMPLETAS 149 

Ya llegará mi noche, vida mía, 
mi turno de dormir; 
sombras me envolverán, y ese silencio 
canción no turbará de ave gentil. 
En esa negra noche ¡oh mi paloma! 

noche eterna, sin fin, 
vuelve á mi tumba lágrimas y flores, 
lo que á tu cuna di. 



Fragmento 

(Victor Hugo) 



Espada y no puñal. Campo sin meta, 
alta la frente, pecho contra pecho, 
él, campeón del infierno, y tú, poeta, 

soldado del derecho, 
así combatir debes. No en tinieblas 
sino á la luz del sol. Si la victoria 
el resplandor te niega de la gloria, 
y sucumbes, leal y caballero, 
libre de todo proceder villano, 
al descender al ataúd postrero 
Bay ardo y Cid te estrecharán la mano. 



£1 estanque 

(Victor Hugo) 



El estanque y el hombre son semejantes : 
sobre la superficie la calma se halla 
con fulgores del cielo, limpios, brillantes; 
y en el fondo, entre el cieno, se dan batalla 

las pasiones, reptiles 

sucias y viles. 



150 



RICARDO PALMA 



Necedad de la guerra 

(Victor Hugo) 



Estúpida Penélope, de sangre bebedora, 
que arrastras á los hombres con rabia embriagadora 
á la matanza loca, terrífica, fatal, 
¿de qué sirves? ¡oh guerra! si tras desdicha tanla 
destruyes un tirano y un nuevo se levanta, 
y á lo bestial, por siemprcr reemplaza lo bestial? 



El salmo de la vida 

(Lougfelovv) 



¡Ahí ¡no! No me digáis con voz doliente 

que la vida es un sueño, 
que el alma muere donde el cuerpo acaba, 

que es nuestro fin incierto. 
Polvo que vuelve al polvo es la sentencia 

funesta para el cuerpo; 
pero el alma, que es luz, en luminosa 

región busca su centro. 
Placeres y amarguras no son sólo 

de la existencia objeto; 
la vida es acción viva, afán perenne; 

la vida es lucha, es duelo. 
La obra del tiempo es lenta, y el tiempo huye 

rápido como el viento; 
y el corazón la marcha del combate 

sigue siempre batiendo. 
¡ Alerta I En la batalla de la vida 

reposar un momento 
es torpe cobardía... la victoria 

es hija del esfuerzo. 
Da un adiós al pasado, y del mañana 

no te ofusque el destello; 
pón la esperanza en Dios, en Dios tan sólo, 



POESÍAS COMPLETAS 



151 



y lucha con denuedo. 
La Historia nos lo dice: la constancia, 

el valor y el talento 
engrandecen al hombre. ¡Fe y audacia I 

También grandes seremos. 
Y más tarde ¡quién sabe si otro hermano 

al cual agobie el peso 
del infortunio, revivir se sienta 

siguiendo nuestro ejemplo I 
Trabajar es luchar. A la obra, á la obra, 

sin desmayar, obreros ! 
Grabemos esta máxima en el alma: — 

Trabajar y... esperemos. 

Mi aspiración 

(Enrique Heine) 

No soy exagerado en mis deseos. 
Yo, para ser feliz cual lo son tantos, 
le pido á Dios muy poco : — buena casa, 
buena mesa, buen vino, lecho blando; 
frente á mi puerta un árbol, y si place 
á Dios colmar mi dicha, que colgado 
mire de cada rama á un enemigo. 
Perdono al enemigo todo el daño 
que hacerme quiso y pudo. Lo perdono... 
pero después de ahorcado. 



Fragmentos 

(Enrique Heine) 
I 



Rocas, monstruos, oleajes, tempestades; 
niña, mi corazón es como el mar; 



(♦) Mis traducciones de Heine no son directas del alemán, idio- 
ma que no conozco, sino de la obra de Gerard de Nerval. 

L 



152 



RICARDO PALMA 



si á SU fondo desciendes 

perlas de gran valor encontrarás. 

II 

¡Tierra extranjera! ¡Mísera tierra 

para el artista ! 
Tú no me brindas consolación. 
Cual flor que en vaso de bronce encierra 

el herborista, 
has marchitado mi corazón. 

III 

A sus ojos y boca, 
á toda su belleza juvenil, 

mi fantasía loca 
entusiasta rimó conceptos mil. 

¡Ahí qué ti'ova más bella, 
qué soneto tan lindo y qué canción 
al corazón la hiciera; mas ¡ayl ella 

no tiene corazón. 

IV 

De tus mejillas las purpúreas rosas, 
de tus manos las blancas azucenas, 

siempre lozanas son. 
Siempre son primaveras deliciosas 
tus dulces horas de ilusiones llenas... 
y mustio sólo está tu corazón! 

V 

Cual brillaba en el baile de palacio 
, tu diadema, alma mía! 
Rubí, zañro y ópalo y topacio! 
Diadema de tan nca pedrería 
una reina del Asia envidiaría. 
Pero de esos brillantes con que pueblas 
tu faz, ninguno tiene irradiación 



POESIAS COMPLETAS 



153 



que á iluminar alcance las tinieblas 
que hay en tu corazón. 

VI 

No envidia á la opulencia 
sus vanos esplendores 
el que en el alma guarda 
un tesoro mayor. 
El cielo tiene estrellas, 
la tierra tiene flores, 
el mar üene sus perlas; 
pero mi corazón üene tu amor. 

VII 

Un ataúd hacedme 
más grande que Heidelberg, 
y más que el puente sólido 
de Maguncia también. 

Traed doce gigantes, 
de fuerza más viril 
que el que se ve en el domo 
de Cologne-sun-Rhin. 

Ellos mi ataúd carguen 
y arrójenlo en el mar... 
Para tan gran sarcófago 
fosa mejor no habrá I 

¿Sabéis para qué quiero 
tal ataúd? joh, Dios! 
Para que en él se encierren 
mis penas y mi amor. 

VIII 

Tocaron las trompetas botasilla, 
y á escape penetraron en la villa, 
luciendo cascos bien empenachados 
los huíanos azules v encarnados. 
¡Qué confusión! ¡Qué gritos! El estruendo 
de las annas alzaba un eco horrendo! 
Al fin buscan posada... ¡qué locura! 



154 



RICARDO PALMA 



Conozco el corazón de una perjura 
que dar puede (no miento) 
posada al regimiento. 

IX 

I.a de ojos azules, la joven sencilla, 

mi casta ilusión! 
El calor de estío está en tu mejilla 
y el frío de invierno en tu corazón. 
Todo cambia un día ¡oh mi bien amada, 

mi grata ilusión! 
Tu mejilla entonces sentirás helada^ 
pero habrá una hoguera en tu corazón. 

X 

Tú vertiste veneno 
en mi alma de poeta, y mis cantares 
amargos como la onda de los mares 

y envenenados son. 

¿Cómo pedir á mi alma 
cánticos dulces, trovas inocentes, 
cuando traigo escondidas mil serpientes, 

(y á tí en el corazón ? 



Una mujer 

(Enrique Heine) 



¡No amor, es idolatría! 
Ella, ladrona: él, ladrón. 
Cuando él una presa hacía, 
ella un beso de pasión 
le daba (¡tórtola mía!) 
y reía. 

Pero una noche sombría, 
en medio á tantas llegó; 
la justicia lo aprehendía: 
ella su ventana abrió 



POESÍAS COMPLETAS 



por verlo (¡tórtola míal) 

y reía. 
El la escribió: — Mi Lucía, 
alma de mi corazón, 
sin ti la vida es impía. — 
Ella leyó en su balcón 
la carta (¡tórtola mía!) 

y reía. 
El pueblo se removía 
de un cadalso en derredor, 
en tanto ella Rhin bebía 
con otro nuevo amador. 
(¡ Tórtola 1^ ¡Tórtola mía!) 

y reía. 



Amor peligroso 

( Enriq ue Heine ) 



Muy más que las inglesas 
eran blancas las hijas de Ata-Troll; 

y los hijos tan negros 
como el caos, la noche y el dolor. 

En el más pequeñuelo 
de la madre cifrábase el amor; 

su Benjamín él era, 
su embeleso, su gloria, su pasión. 

Como pocos, travieso 
era, y gimnasta, y diestro luchador, 

y tanto era patriota 
que odiaba, por de estrangis, al jabón. 

Y una noche la madre, 
del maternal cariño en la efusión, 

besándolo entusiasta, 
¡la oreja de un mordisco le arrancó! 



156 



RICARDO PALMA 



Herodías 

(Enrique Heine) 



En su mirada ardiente 
reflejábase el brillo del Oriente; 
tan esbelto y flexible su talle era 
que envidiarlo podría la palmera; 
y el beso de su labio delicado 
dulce era cual la fruta del granado. 

Si era ángel de almo coro 

ó demonio, lo ignoro; 

que, en cuestión de mujeres, 
nunca acordes están los pareceres; 
/,ni quién deslindará do la belleza 
cesa del ángel, y el demonio empieza? 

Era de Herodes la gentil amada, 

la reina de Judea, 
por el Bautista Juan encaprichada, 

y por él desdeñada, 
que no fué su alma del deleite rea. 
No lo dice la Biblia; mas lo enseña 
popular tradición; pues madama 
en cortar la cabeza no se empeña 
sino del hombre que amorosa llama 
ha logrado encender en sus entrañas, 
y sus besos impávido desdeña. 
¡Creer otra cosa es creer en musarañas! 



Doña Clara 

(Enrique Heine) 



Paseando está pensativa 
en el jardín doña Clara, 
heimosa como la estrella 
que es precursora del alba, 



I'OBSlAS COMPLETA.S 

noble como el rey Felipe 
y, como él, cristiana rancia. 
Amorosos pensamientos 
cruzan ardientes por su alma, 
que incógnito caballero, 
bajo la oriental ventana, 
la festeja cada noche 
con plácida serenata. 
Pensando en los ojos negros 
y en la figura gallarda 
del que su pecho cautiva, 
así mui-mura la dama: 
— es más bello que San Jorge 
el adorado de mi alma. 

* * 

En plática enamorada, 
de la luna al rayo tibio, 
dama y galán recorrían 
más tarde el verjel florido. 
— Se ha estremecido tu mano... 
dime por qué, dueño mío. 
— Háme picado un insecto 
que me es más aborrecido 
que los judías. — Señora, 
(risueño el galán la dijo) 
hablemos de amor tan solo, 
dejémonos de judíos. 

* 

* * 

— ¡Ahí dime, perla de España, 
dulce ídolo de mi amor, 
si como dueño absoluto 
yo vivo en tu corazón. 
— Te lo juro por la imagen 
del Divino Salvador, 
á quien dieron los judíos 
muerte en patíbulo ati'oz. 



158 



RICARDO PALMA 



Y él replicó sonriendo: 
— dejemos, Clara, por hoy 
en paz á los de Judea, 
y hablemos de nuestro amor. 

* 

* * 

La enamorada pareja 
perdióse en un bosquecillo. 
Música son celestial 
los besos y los suspiros! 
El alba vino, y la dama 
al caDallero le dijo: 
— Ya es hora de separarnos; 
dime tu nombre querido; 
sépalo yo, y que mis labios 
lo digan en mi retiro. 
No temas que yo te venda 
si eres rebelde ó proscrito. 
Te lo ruega un corazón 
noble, entusiasta, sencillo, 
en el que no corre sangre 
de ningún perro judío. 



Sonrióse el caballero, 
besó á la dama en la boca, 
y contestóla: — es mi padre 
gran rabino en Zaragoza. . 



Rhampsenit 

(Enrique Heine) 



A sus caros y fieles vasallos 
del Egipto y la etrusca región, 
amistad y salud les promete 



POESIAS COMPLETAS 

Rhampsenit, por la gracia de Dios. 
En la noche del cuatro de junio 
atrevido robóse un ladrón 
las alhajas del reino, y tan solo 
mi corona y mi cetro dejó. 
A nuestra hija, la augusta princesa, 
encargamos guardase las dos 
bajo llave, en su estancia sagrada... 
y á nuestra hija también se robó. 
Por poner á los robos un dique, 
y simpático siendo el raptor; 
le acordamos la mano de aquélla 
con derecho á reinar, miuerto Nos, 
Dadoi á trece de junio del año, 
al arribo de Cristo anterior, 
Setecientos catorce — firmado 
Rhampsenit, por la gracia de Dios. 

* * 

Y el ladrón con la princesa 

se casó : 
Rampsenit baj.ó á la huesa 
y al trono el ladrón subió. 
Y se lee para su gloria, 

en la historia 

nacional, 
que dejó buena memoria 
á Egipto el ladrón real. 



En Octubre de 1849 

(Enrique Heine) 



Cuando el nombre de Hungría 

hiere mi oído, estrecho 
á encerrar los latidos de mi pecho 

siento, por vida mía, 
mi chaleco alemán de cotonía. 



160 



EICARDO PALMA 



Sucumbís ¡oh maggyares! 
mas consolaos... no lloréis á mares. 
Nosotros, alemanes, devoramos 
una mengua mayor... y no lloramos. 
Al menos os dominan á vosotros 

leones ... y nosotros , 

nosotros alemanes, 
somos presa de lobos y de canes. 



Al rey de Prusia 

(Enriq ue Heine ) 



¡Oh, rey! No te quiero mal, 
mas quiero darte un consejo. 
Bueno es, y noble, y miuy digno 
que honres los poetas muertos ; 
pero también por los vivos 
ten, rey, algún miramiento. 
Vé que los poetas guardan 
rayos mucho más tremendos 
que los rayos del dios Júpiter, 
que al fin creación es de ellos. 
Ofende ¡oh rey! á los dioses, 
ofende al Olimpo entero ; 
no ofendas á los poetas 
que son gloria de tu pueblo. 

* 

* * 

Dios castiga á los mortales 
del infierno con el fuego; 
y sin embargo, la Iglesia 
vende á los fieles remedios 
con que al pecador liberta — 
misas, y bulas, y rezos. — 
Y á más vendrá ¿ quién lo duda ? 
el Cristo, al fin de los tiempos, 
y quebrantará las puertas 



POESÍAS COMPLETAS 



161 



inflamadas del infierno, 
y escapará más de un picaro, 
magüer el juicio severo. 
Mas del infierno del Dante 
no libra, ^o libra el reo. 
Al que en él pone el poeta 
no salva jii el Dios del cielo. 
¡Guaile, rey fie Prusia, guarte! 
¡Guarte! no Je condenemos 
los poetas de Alemania 
del Dante al rimado infierno. 



En el álbum de Elvira Lavalle 



Tu padre, Elvira bella,' 
(que, allá en los tiempos cuando Dios quería, 
amaba como yo la poesía 
que aún en su prosa magistral destella) 
acaso te ha contado en una trova, 
y usando su genial benevolencia, 
que orgánica es en mí la gaya ciencia 
como es en el camello la joroba. 

Pues te ha engañado, Elvira, 
y pésame por ello; que á mis años, 
presa de achaques mil y desengaños, 
no da.. sones dulcísimos la lira, 
pues las musas galanas 

se alejan del que empieza á peinar canas. 
Diz que sólo simpático hay un viejo : 
el vino de Jerez (cuando es añejo). 

Deducirás, en suma, 
de mi gárrula charla que mi pluma 
el habla ^e los dioses ha olvidado, 
y que §i algo produce ¡mal pecado! 
es prosa vil... y lo prosaico abruma 
á seres ,que cual tú, niña hechicera, 
se Jiallan en la florida primavera. 

Mas ya que tu álbum á adornar no acierto 
con flores de mi huerto, 

11 



162 



KICAKDO PALMA 



acepta Ja yereión que te dedico 
de un poeta alemán, un gran poeta 
que há poco cerró el pico 
y lió para siempre la maleta. 



El Mensaje 

( Enrique Heine) 



Pronto, escudero, ^1 tordillo 
apresta ó el alazán, 
y ve, volando, al castillo 
del rey Duncán. 

Y que averigües te mando 
por cuál de sus hijas, cuál, 

háse hoy promulgado el bando 

matrimonial. 
Si es la novia la morena 
puedes reposar sin pena 
hasta mañana jnuy bien; 
mas si es la rubia la amante, 
torna brida en el instante 

y ^quí ven. 

Y al volver, buen escudero, 

tu corcel 
brioso detén primero 
en casa del cordelero... 
y tráeme... tráeme un cordel. 



Tenacidad 

(Trovadores provenzales) 



En vano cantas 
con dulce acento ; 
sabes que nunca 
te podré amar. 
Por verme libre 



POESÍAS COMPLETAS 



de tu lamento, 
perla me hiciera 
del ancho mar. 
así bmlaras mi inmenso amor 
sería tu pescador. 

En flor del campo 
me tornaría, 
y por tu loca 
tenacidad, 
entre las yerbas 
escondería 
de mi corola 
la majestad. 
— Límpida fuente de agua sere, 
y así tu tallo fecundaré. 

Si, por librarme 

de tu constancia, 

celeste nube 

pudiera ser 

¿ cómo salvaras 

esa distancia ? 

¿ni qué tu arrojo 

pudiera hacer ? 
— Brisa marina me volveré, 
y entre mis alas te arrastraré. 

Y si en una ave 

me convirtiera 

que de las algas 

sale del mar, 

y que galana 

se ve y ligera, 

por los espacios 

atravesar ? 
— No hay imposible para mi amor; 
ave, sería tu cazador. 

Si me hago rayo 

de tibia luna 

que va alumbrando 



—No 
perla. 



164 



RICARDO PALMA 



inisleríos mil 

¿qué tu arrogancia 

podrá importuna ? 

habré rendido 

lu íirdor febril. 
— ¿Sabes, sullana, lo que yo haré? 
seré ]a niebla, te envolveré. 

Y si soy rayo 
del sol ardiente, 
que de las nieves 
funde el cristal, 
di : ¿qué tu empeño 
podrá demente ? 
¡Estás vencido, 
genio del mal! 
^(-rces que tranquila te dejaré? 
En salamandra me tornaré. 

Yin fresca gota 

me desharía 

de grata lluvia 

matutinal, 

y sobre el cáliz 

me posaría 

de una entreabierta 

flor tropical. 
— Yo mariposa gentil seré; 
dulce rocío, te absorberé: 

Entre los muros 

del santuario 

la mujer débil 

se esconderá. 

Rompe sus rejas, 

mas el sudario 

de los difuntos 

me cubrirá. 
— ¿Crees que la muerte mató mi fe? 
Seré la tumba, te poseeré. 



POESÍAS COMPLETAS 



A la distancia 

(De autor nnót/imo) 



Lejos de la patria bella, 
icuán triste hice la es (reí la 

de la vida ! 
No hay en mi cielo aureolas, 
cual nave estoy por las olas 
combatida. 

No estarán para mí abiertas 
ya más del placer las puertas, 

y vagando 
voy del Rhin por la ribera 
una endecha lastimera 
sollozando. 

Poco importa que á un abismo 
me conduzca el egoísmo 

de esos 3eres, 
que nunca tienden las manos 
para aliviar los humanos 

pade ceres. 

Mas si mi sangre tiñera 
¡oh Polonia! tu bandera 

en algún día, 
yo bendijera mi suerte, 
que morir por tí no es muerte 
¡patria mía! 



Máxima 

(Traducción del inglés) 



Las galantes victorias 
del campo del amor, 



166 



RICARDO PALMA 



no siempre traen glorias 
ni honran al vencedor. 



Tú y yo 

(Del portugués) 



Soy el poeta — tú eres la lira; 
soy el follaje — tú el ruiseñor; 
soy la campiña que el sol fecunda; 
— tú eres el sol. 

Soy la tristeza — tú la sonrisa; 
soy el desierto — tú el manantial; 
— soy la cabeza que piensa y sueña ; 
— tú el ideal. 

Soy yo la tierra — tú eres el cielo; 
yo soy tiniebla — tú irradiación; 
yo soy la culpa — tú, vida mía, 
la redención. 



La envidia 

(Marquesa de Aloma) 



Del bosque umbrío luminar constante, 

en las nocturnas horas, 
eran de una luciérnaga brillante 

las alas tembladoras. 
La cabeza cacando un renacuajo 
del fondo de su albergue cenagoso 
envenenado, inmundo escupitajo 
lanzó sobre el insecto luminoso. 
— ¿De qué crimen me acusas? ¿Qué mal te hice? 
¿Por qué así me escarneces y me humillas? 
Y el otro contestó: — Galla, infelice! 
Llevas tu merecido ¿por qué brillas? 



POESÍAS COMPLETAS 



1G7 



La ingratitud 

(Marquesa de Aloma) 



Presuntuosa una pluma, 
que escribiera obras de importancia suma, 

apostrofó al tintero, 
con tono entre burlesco y altanero: 

— Arre allá, vaso inmundo : 
sin mí jio haces papel en este mundo. — 

El tintero ofendido 
por el suelo vació su contenido, 

y vuelto á la ofensora 
la dijo con cachaza: — escribe ahora. 

De perilla le viene á todo ingrato 
este apólogo, fábula ó relato. 



Estrofita 

(De poeta anónimo) 



¿Quién sabe lo que sueñan 
tus ojos soñadores? 
Si sueñan lo que inspiran, 
afirmo que tus sueños son de amores. 



;A la caza! 

(De anónimo alemán) 



Ya el sol con sus rayos de oro 
el espacio transparenta, 
y el cazador de gamuzas 
fusil y morral apresta. 
Federica, casta virgen, 



168 



RICARDO PALMA 



llama á caza la corneta. 

Ya estoy de pie, y entretanto 

un ángel tu sueño vela. 

Por eso, al irmJe á los busques, 

te canto bajo tu reja: 
Duerme, querida niña del alma, 

duerme mi amor; 
en ti pensando voy con deleite; 
duerme, consuelo del cazador. 

En la majestad del monte 
¡cuán grande Dios se refleja I 
Estos bosques vaporosos 
de encanto el alma me llenan. 
Pero ya la noche extiende 
su denso velo de nieblas, 
y tu cazador amante 
torna gozoso á la aldea 
y arrulla tu sueño de ángel 
cantando bajo tu reja: 

Duenne, querida niña del alma, 
duerme, mi amor; 

en ti pensando fui con delicia; 

duerme, consuelo del -cazador. 



Barcarola 

(Del italiano) 

Menos azul que tus ojos, 
niña, el Adriático está. 
Te esperan mis brazos, paloma del Lido. 
¡Te espera mi barca; crucemos el mar! 

Toda es músicas el albal 
¡Toda es la brisa azahar I 
¡Todo habla de amores 1 También nuestras almas 
responden á ese concierto inmortal. 

Una canción amorosa 
de los remos al compás 



POESÍAS COMPLETAS 



169 



entona, y las aves oyendo tu acento 

de envidia y de celos muy lejos se irán. 

El Austria pudo quitarme 
riquezas y libertad. 
¿Qué importa? un tesoro dejóme en tus besos. 
¿Qué importa? si nunca me dejas de amar. 



Pequeñez de alma 

(De autor italiano) 



Entre los hombres de talento escaso 
hay envidias eternas 
contra todo el que atina á dar un paso 
más largo que sus piernas. 



VERBOS Y GERUNDIOS 



1870 á 1878 



A Cristina 



En 1875 formé el propósito de no publicar más 
lomos de versos. Creía que con mis libritos Juve- 
nilia, Armonías y Pasionarias, había pagado el 
suficiente tributo á las damas de Helicona. Te has 
empeñado en hacérmelo quebrantar, y á fin de 
que compartas con tu esposo la expiación del pe- 
cado te dedico el libro. 



Lima, 1877. 



Verbos y Gerundios no es un catecismo de gra- 
mática, sino un precioso tomito de poesías del sim- 
pático escritor Ricardo Palma. 

Si os complace ver siempre la cabellera desgreñada, 
la faz siempre pálida, los párpados siempre som- 
bríos y las pupilas siempre húmedas de la poesía 
lacrimosa, no os aconsejamos leer Verbos y Gerun- 
dios. 

Es esta una colección de versos ligeros, festivos, 
epigramáticos, y sobre todo chispeantes de espí- 
ritu. Es un libro escrito en momentos de buen hu- 
mor y para ser leído en horas de recreo. 

Tal vez se dirá que algunos de los asuntos é ideas 
no son de una novedad absoluta: pero ¿qué impor- 
ta la piedra de donde se ha extraído el hilo de oro ? 
La joya será siempre la obra del artista, como la 
versificación y la gala de la forma pertenecen al 
poeta. 

París, 1877. 

Carlos Augi^sto Salaverry. 



VERBOS Y GERUNDIOS 



Este es el título de un nuevo tomo de versos que 
ha dado á la estampa el señor don Ricardo Palma, 
cuyas hermosas Tradiciones son conocidas 3^ alaba- 
das por cuantos gustan, en Bolivia, de lo bello en 
literatura. 

Como lo dejan ver sus cuentos tradicionales, el 
númen de Palma no bebe su inspiración en los 
lamentos de Jeremías ni en el tomillo de la Arcadia. 
Realista, en prosa como en verso, es eximio pin- 
tor de la naturaleza y, más inclinado á la filosofía 
de Demócrito que á la de Heráclito, sus versos no 
son lágrimas, sino sonrisas. 

La sátira, culta y delicada, con que flajela el vi- 
cio y los malos hábitos, ya sean sociales ó polí- 
ticos, y la amarga ironía con que se burla de pom- 
posos y no realizados programas, campean en la 
mayor parte de las composiciones. 

Empero el autor no puede desentenderse por com- 
pleto del sentimentalismo ; no de aquel aparente, 
efecto de la rima más ó menos armoniosa, sinp 
aquel que nace de lo más íntimo del corazón. Y 
aunque su propósito ha sido reir, deja escapar sen- 
tidos conceptos, con las galas de un colorido poé- 
tico, no rebuscado, sino espontáneo. 

En la epístola á Villergas, el célebre crítico es- 
pañol, encontramos este ejemplo que corrobora lo 
que acabamos de decir. 

En doce años ¡oh, Juan! ni los reflejos 
quedan del sol de juventud hermosa; 
y hoy volvemos á hallarnos, pero viejos, 
gastada el ^Ima y con la faz rugosa. 

He allí el verdadero sentimiento y la verdadera 
belleza; porque, como ha dicho un ilustre pre- 
ceptista francés : — rien 11 est heau que le vraie. 



POESIAS COMPLETAS 



175 



Evocando el genio de Bretón y de Pardo, <el 
peruano tradicionista nos regala con armoniosas y 
picarescas letrillas. En ellas se ve la espontaneidad 
del estro y la maestría del poeta para vencer las 
dificultades de la rima. Alígeras como el ave, hieren 
como el dardo lanzado por la diestra mano del ca- 
zador antiguo. En ellas, podemos decir que lo que 
más nos encanta es la armonía imitativa; pues 
no sólo la hay en lo que pertenece al mundo físico, 
sino también en aquello que es del mundo moral. 

La letrilla es una carcajada en verso, y cuanto 
más burlesca es la risa, tanto más rápidamente se 
expresa; así es que aquélla debe ser veloz como 
el relámpago. El metro corto y sencillo expresa la 
jovialidad, representándonos la ligereza de la ju- 
ventud y no la pesadez de la ancianidad. Muchas 
ha escrito el señor Palma que no hubieran, rehu- 
sado prohijar los más famosos satíricos españoles 
y am!er!ican;os ; pero siendo políticas en su mayor 
parte, el castizo cronista, ya retirado á las tiendas 
de la cesantía, las guarda tal vez para tiempos me- 
jores, si es que no ha hecho con ellas un auto de fe. 

Temerosos de hacer interminable el tema, abu- 
sando de la hospitalidad que se nos concede, ter- 
minamos este mal pergeñado juicio recomendando 
la lectura del librito á los entusiastas jóvenes aman- 
tes de las letras, que son la esperanza de este bello 
país, y enviando nuestras más sinceras felicitacio- 
nes al compatriota y al amigo. 

La Paz, enero de 1878. 



Domingo de Vivbeo. 



176 



RICAKDO PALMA 



Veküüs y Gerundios 



Con este título, que parece una pulla contra, los 
gramati cones, ha publicado el conocido escritor lime- 
ño don Ricardo Palma un volumen de poesías, ele- 
gantemente impreso en Madrid. Palma, bajo la capa 
de una chanza libera, de un buen humor «abun- 

o 

dante } agudo, de una filosofía de manga ancha, 
esconde un odio instintivo á lo convencional, á lo 
trillado, á .lo fingido, al plagio del sentiiniento. 
Su poesía, más que desesperada como la de Byron, 
es cáustica y sin hipocresía como la del alemán 
Heine, á ,quien imita á menudo. El ha caracterizado 
así la retórica y la estética de sus simpatías: 

Forme usted líneas de medida iguales, 
hiego en fila las junta 
poniendo consonantes en la punta. 
— ¿Y en el medio? — ¿En el medio? jese es el cuento! 
hay que poner talento. 

Todo el libro de Herjuosilla, sobre el arte kIc 
hablar en verso, no es tan buen consejero pomo 
este epigramático concepto de Palma, al cual se ajus- 
ta invariablemente. 

Hay á veces en la poesía de Palma (¿cómo ¡no, 
si es hombre?) ayes de sensibilidad, efusión ide 
afectos; pero nunca lluvia de lágrimas ni tronada 
de lamentos remedados, como en el teatro, con hilos 
de oropel y con tiestos huecos. Nada de esas fal- 
sas ilusiones que producen tan mentidas profundida- 
des de la idea; apai-atos deslumbradores que agi- 
gantan lo que es microscópico y enano; ilusiones 
parecidas á las que causa el espejo de un pequeño 
gabinete que, reproduciendo la miniatura, la pro- 
longa haciéndonos creer que estamos en el salón 
de un palacio. Los versos de Palma de ninguna ma- 
nera se parecen á esas pinturas en pequeñísima di- 



POESIAS COMPLETAS 



177 



mensión que se esconden en el aro de un anillo 
mujeril y, miradas al través de un vidriecillO; pris- 
mático, aparecen grandes como los frescos de la 
capilla Sixtina. 

No perdonarán los espíritus disciplinados y con- 
servadores la liviandad con que el poeta del Rimac 
manosea algunos tipos que ellos perfuman, embe- 
llecen y lievaintatL á las nubes, allá donde, por ejem- 
plo, colocó Lamartine á su introuvahle cura de aldea. 
La hermana de caridad, esa Eva que, por el hecho 
de cubrirse la cabeza con dos alas de cisne almi- 
donadas, se despoja de todas las debilidades /del 
Paraíso, no le sugiere sino una agudeza de once ver- 
sos, once flechas de oro resplandecientes de inge- 
nio. Esto es verdaderamente pecaminoso. 

Y basta. Por el hilo se saca el ovillo, y por las 
anteriores citas se caerá en cuenta del sabroso bo- 
cado que brinda á los paladares ladinos el tomito 
de Ricardo Palma. 

Buenos Aires, 1878. 

Juan María Gutierrez. 



12 



La última copita 

A Pedro Antonio de Alarcón 



Ayer, entre dos luces, 
ca^i mei di de bruces 
oon un pobre borracho 
que, sin ^orte ni rumbo, 
daba por esas calles tumbo y tumbo, 
enviada ya la dignidad á un cacho 
y hechio de la moral un higo chumbo. 

— Perdone usted (me dijo), caballero. 
¿For dónde he de ir al callejón de Otero? 
Pues, señor, ^se picaro italiano, 
dueño de la chingana de la esquina, 
vende un aguardientito tan liviano 
que es cosa más que rica y que divina. 
¡Ese aguardiente sí vale la plata! 
Dicen que lo adereza 
mezclando motocachi con cereza. 
Veinte copas bebí, no es patarata, 
y tan fresco quedé como una horchata, 
prueba de que no es mala mi cabeza. 
Mas de y(ipa, al salir, por mi desdicha 
•obsequióme el bachicha 
un traguito y... jvea usted lo que me pasa! 
que si atinar no puedo con mi casa 
y estoy dando traspiés y sin levita, 
es por culpa de la última copita. 



BIGARDO PALMA 



Tal es la humanidad. Un desatino 
con otros anteriores se eslabona. 
¡Trueno gordo! Un gran mal nos sobrevino 
que á otros ^males le sirve de corona; 
y no culpemos nuestros hechos todos 
sin}0 que, como lo hacen los beodos, 
lo atribuimos con cólera infinita 
á la .última oopita. 



La Poesía 



¿Es arte del demonio ó brujería 
esto de escribir versos? — le decía, 
no sé si á Campoamor ó á Víctor Hugo 
un mozo de chirumjen muy sin jugo. 
Enséñaíme, miaestro, á hacer siquiera 
una oda chapucera. — 
— Es preciso no estar en sus cabales 
paira que un hombre aspire á ser poeta, 
pero, en fin, es sencilla la receta. 
Forme usted líneas de medida iguales, 
luegio en fila las junta 
ppniendo consonantes en la punta. 
Y en el medio ? — ¿En el medio? ¡Ese es el cuento! 
Hay que poner talento. 

Baúl cerrado 

Dicen que dices que me dijiste 
njo sé qué historia del corazón, 
y que lOjerosa te hallas y triste 
porque recelas mi indiscreción. 
¡Vaya una tonta de flor y rama! 
Si yo la diese circulación 
conquistarías más alta fama 
que Napoleón. 

Capaz me juzgas de que yo diga 
que cierta noche como á las diez... 



POESIAS COMPLETAS 



181 



antes me ahorquen con una li^ 
que yo rjevele tal pequeñez. 
A más que nada, nada me obliga 
para que, usando de avilantez, 
cuente el achaque que á íu barriga 
dió redondez. 

Tampoco temas que luzca el cuento 
de que engañabas á un tiempo á dos. 
Nunca lo ajeno yo doy al viento... 
¡de tal pecado líbreme DiosI 
No soy tan pillo, ni soy tan bolo; 
baúl con llave soy; para los 
secretos ¡ vamos 1 me pinto solo, 
acá inter nos. 

Antes que todo soy caballero 
y no publico tu liviandad; 
jcual te pusiera como un harnero 
la chismografía de la ciudad I 
Poner tus gracias en candelero 
fuera en mí mucha temeridad; 
y yo no hago eso... porque no quiero 
darte, paloma, celebridad. 

Lo de siempre 

I 

Si llega ^ ser gobierno don Perico 
ya sabrá usted, mi amiga, lo que es rico. 
Pondrá coto al derroche 
y no andarán los picaros en coche; 
no bailará el ratón dentro del queso, 
y libertad tendremos y progreso, 
y habrá tal abundancia 
en aldea y ciudad, plaza y esquina 
que, como lo anlielaba un rey de Francia, 
tomarán todos caldo de gallina. 
No tendremos ni chinches en la cama 
si cumple don Perico su progmma, 



182 



RICARDO PALMA 



y seremos, de lijo, tan felices 
que hasta ^1 que es chato le saldrán narices. 
— Con tal que cumpla cuando se halle arriba, 
¡viva Perico I ¡Viva, viva, viva! 

II 

Tras una rebujina, 
de esas de palo, cuerda y chamusquina, 
el don Perico, al fin de la jornada, 
cálzase la prebenda suspirada ; 
y i mire usted qué hallazgo I 
con el otro moríamos de hartazgo, 
y con éste tenemos ¡voto á sanes! 
el milagrito de los cinco panes. 
La casa Jios ratones han limpiado 
y m estaca en pared nos han dejado; 
nadie tiene seguro su pellejo 
y adelanta el país... como el cangrejo. 
— Pues, muchachos, cambiemos de bandera: 
¡Muera Perico! ¡Muera, muera, muera! 

III 

Ante tal batahola me amilano, 
y sospecho que tuvo ciencia infusa 
la váejecita ruin de Siracusa 
que á los dioses ro^ó por el tirano. 



In extremis 



Este es mi irrevocable testamento 
y dé fe su merced el escribano : — 
Yo, Juan de Mata López y Sarmiento, 
católico, apostólico, romano; 

próximo á dar el postrimer aliento 
en el santo hospital carmelitano, 
lego, por bien del alma de mi hermano, 
misas catorce... y por mi abuela ciento. 



POESIAS COMPLETAS 



183 



Item: declaro no dejar ni un cristo, 
que en la pobreza imito á Jesucristo. — 
alhajas, mobiliario ni dehesas, 

— ¿Y de dónde saldrán las misas esas? 
— ¡Qué borrico es usted, por vida mía! 
¿De dónde? De la misma sacristía. 



Confidencia 



Jóvenes ambos. El, todo nobleza, 
axQor y abnegación. 
Ella, toda hermosura y gentileza... 
coquetismo y traición. 

Que fué ayer me parece, y han pasado 
años sobre los dos : 
ya una cana ella oculta en el peinado, 
y él que tanto la amó se ha vuelto á Dios. 

Olvidarla, en la celda solitaria, 
es vano pretender, 
que cuando á Dios levanta una plegaria 
en ella mezcla un nombre de mujer. 

Y para él el recuerdo de la impura 
vive en el corazón 
como áspid venenoso, y lo tortura 
y muerde como pérfido escorpión. 

• Y ella, con burla inipía, dice en tanto 
de un banquete en el loco frenesí: — 
si llega á hacer milagros ese santo, 
clávenmelos á mí. 

t ' i 

Indirectas directas 

Cierto Tenorio, gran enamorado, 
cuando apenas el sol en el oriente 



184 



RICARDO PALMA 



á escape había lanzado 
su carro refulgente, 

vió á una chica apoyada en la ventana 

y díjola: — ¡ay, tiranal 

di érame el cielo amigo 

poder entrar y platicar contigo 1 

Y la niña con púdica sonrisa 

dió por respuesta : — abierto está el postigo, 

madre en dos horas no vendrá de misa, 

yo estoy sola, ^ y en mangas de camisa. 



Dejémonos de curvas y de rectas, 
que el hombre es fuego y la mujer estopa., 
¿qué hicieras tú, lector, si á quema-ropa 
te echasen indirectas tan directas? 



Respuesta á una invitación 



En nochebuena á que cene 
míe has convidado contigo, 
olvidando que soy tu ene- 
migo. 

En tal noche, dirás tú, 
según reza el almanaque, 
cena hien todo badu- 
laque. 

Pero, aunque lo soy, no olvido 
que con desdenes un día, 
ingr'ata, premiaste mi ido- 
latría. 

Que te desaire mereces, 
pues yo soy, con tercio y quinto, 
más altivo que el rey Reoes- 
vinto, 

y .no ha de hundir al Perú, 
porque á tu cena no asisto, 
hoy Nuestro Señor Jesu- 
cristo. 



POESIAS COMPLETAS 



185 



Cuentecillo 



En ^un corro de malos comediantes 
uno decía á la demás canalla : 
— Señores, mi caballo -de batalla 
es el Nerón, tragedia en asonantes. 
¡Qué aplausos, voto á cribas, he alcanzado I 
¡Vamos, si aquello no es para contadol 
Tanto valdrá, discurro, 
las estrellas contar. — ¿Y en la ya dicha 
(preguntó otro que no era poca ficha) 
qué papel desemipeñas? — El de Burrho. 



Al poeta Adolfo García 

(Castellano antiguo) 



Las tus trovas falagüeñas 
á doncellicas é dueñas 
non son dardos, 
cá non tiempos son aquestos 
de los joglares apuestos 
e gallardos. 

En tu péñola polida 
cobra dulcedumbre e vida 

la canción. 
Non han tus ritmas desmedro 
con las ritmas del don Pedro 

Calderón. 

Empero á ser merescient© 
de burla malediscente 

non te val, 
nin doña Virgen María 
é toda la behetría 

celestial. 



EICARDO PALMA 



E (Sía que agora se usa 
ser vocinglera la musa, 

non sirena. 
Tiempos de barraganía 
son los de ogaño, diría 

Johan de Mena. 

Mal maridada ¡qué mengua! 
de Alonso el Sabio la lengua 

magestosa 
vá con palabras de allende, 
é ansí ya non se compriende 

muy grant cosa. 

La sotil e gaya ciencia 
non finca su preeminencia 

prencipal 
en la natural semblanza 
que fué de prístina usanza 

poetal. 

Nin cuemo antaño sesudos 
son los prestes capilludos 

en poridat, 
que, en leturas y sermones, 
pecan sus lucubraciones 
de piobredat. 

Non con frasi noblescida, 
si de la Galia venida, 

el scriptor 
fama adquier de imaginero, 
e de homie ilustre, e mañero, 
e sabidor. 

Mi copla homdlde te avisa 
que escribas non de otra guisa 

por tu bien 
que cuemo se escribe hogaño. 
Sálvetnos de cuita é daño 

Dios. Amén. 



POESIAS COMPLETAS 



187 



Crónica religiosa 



Hámne contado, Belén, 
qu€ ganaste el jubileo, 
Dios te haga una santa, amén, 
y te acuerde todo el bien 
que yo para ti deseo. 

Supe que en la procesión 
pasaron cosas no vistas, 
y que ibas tú, corazón, 
realizando más conquistas 
que César y Napoleón. 

Ceñido al talle gentil 
que cubre negro sayal 
correa descomunal, 
y rosario de marfil 
con misterios de coral 1 

¡Vestida de penitente 1 
¿y njo te dejajste en casa 
esa sonrisa elocuente 
y esa mirada que abrasa? 
No lo entiendo, francamente. 

Dirás que esto es una homilía 
propia del pulpito mismo; 
pero el cristiano ascetismo 
muy poco ló mal se concilia 
con mundanal coquetismo. 

Por eso dijo un tronera 
que, en este siglo liviano, 
es moneda callejera 
llevar á Dios en la mano 
y al diablo en la faltriquera. 



188 EIOARDO PALMA 

Aspiración insensata 



En urna de cristal aprisionado 

encontrábase un pez, 
y exclamaba con tono acongojado: 
— no hay un sér más que yo desventurado 
del mundo en la infinita redondez. 
Y un niño que escuchaba su lamento, 

movido de piedad, 
la urna rompió; y el pez, sin su elemento, 

la muerte halló al momento 
en la misma anhelada libertad. 



Como el pez es el pueblo. Blando yugo 
lo he visto quebrantando con ardor: 
lo he visto cambiar padre por verdugo, 
menor mal por mayor. 



Galantería míst:ca 



De caridad hermana 
era en un hospital sor Sinforiana, 
y ni agrego ni quito 
diciendo que era lindo su palmito. 
Un enfermo del pecho, 
mirándola de pie junto á su lecho 
mucho más bella que oriental sultana, 
exclam ó : — i D i os eterno ! 
Y la hermana repuso: — No se aflija... 
¿qué quiere usted con Dios? yo soy su hija... 
— ¿Qué quiero? que me acepte por su yerno. 



POESIAS COMPLETAS 



189 



Torpedo 

A Eugenio Maria Hostos, 

Hablaba un diputado en el Congreso, 
ae Lima, Quito, Bogotá ó Santiago, 
pues fiel memoria de lugares no hago 
y nada importa el sitio del suceso. 

. — Si queréis gloria, libertad, progreso, 
á Roma contemplad. Mirad qué estrago 
causa el puñal de un Bruto dando en pago 
de tiranía vil, muerte á un obseso. 

¡Y Roma se salvó I — Mas un tunante 
de aquellos que en la barra echan venablos 
gritó, del aguardiente en los erutos. 

— Esa es grilla, señor preopinante. 
Si un bruto salvó á Roma ¿cómo diablos 
no salvan á esta patria tantos brutos? 



Desobediencia ejemplar 



— Te despido de casa por fisgona, 
chismosilla, sisona, 
callejera, taimada, 
golosa y respondona — 
le dijo la patrona 
á la linda criada 

(hembra que á cualquier santo lo conquista) ; 

la cual repuso : — Añada usté á la lista 

de mis faltas que soy desobediente, 

y quedará completo el expediente. 

— Desobediente... no. — Mucho, señora. 

— No lo he sabido. — Sépalo usté ahora. 

Anoche, en la cocina, 

mandó el patrón que yo le diera un beso... 

— ¿Y qué más? ¿Y qué más?... Vamos, termina... 



190 RICARDO PALMA 

Es fuerza que yo sepa en qué paró eso... 

¿Y se lo diste, di? 

— No, señora... ¡lo desobedecíll! 



La gata zapatera 

Imitación de Heine, 

¡Vaya! i Vaya, si es picara la gata! 
Más vieja que la sarna y la ronquera, 
echándola de honrada y de beata 

se metió zapatera. 
Para correr ya medio patizamba 
se dijo: — pues salir de aquí no puedo, 
por causa de mis males ¡qué caramba! 
no siempre me he de estar chupando el dedo.- 
Fué, pues, lo de poner zapatería 
pura alcahuetería. 

Adornó la ventana con chinelas 

de terciopelo y raso, 
y las jóvenes ratas, coquetuelas, 

detenían el paso 
cautivadas por esas bagatelas; 
mas no pasaban de la puerta el quicio 

por miedo á un estropicio. 

Al fin una (lo cuentan los Anales) 
llamada Chepitinga la Elegante, 
rata muy pizpireta y remonona, 

muy echada adelante 
y criada en finísimos pañales, 
se aventuró á decir: — ¡hola! ¡patrona! 
¿hay botas con taquito á la Luis XV, 

de las de última moda? 
Y contestó la gata que era lince: 

— Pues no ha de haber, hijital 
— Las compro si no valen mucha plata, 
que andan los tiempos por demás fatales 
y á mi papá, que es medio civilista, 
há meses no le pagan la revista. 



POESIAS COMPLETAS 



191 



— Entre la señorita, 
(muy zalamera continuó la gata) 

entre la linda niña; 
por duro más ó menos no habrá riña: 
en mi tienda se calzan, no es embuste, 

las ratas de más fuste; 
entre para probarla una botina 
que usa la emperatriz de la gran China. 

Chepitinga, animada, tomó asiento 
y echó á lucir la pierna. 
¡Qué pierna, Jesucristo! Era un portento. 
¡Redonda, limpia, transparente, tierna! 
De esas piernas tan pródigas de encantos 
que hacen prevaricar hasta á los santos. 

Trajo la zapatera un taburete 
y, cogiéndola un pie, la echó grillete 
á la vez que, con pérfida destreza, 
un mordizco la daba en la cabeza, 

diciéndola : — hija mía, 
conmigo te cayó la lotería, 
pues por no usar zapato con zurcido 
como otras mentecatas te has perdido. 



En un álbum 



Mejor que las románticas canciones 
de un vate, cuyo numen no es gran cosa, 
serán ¡oh niña de la tez de rosa! 
de mi afecto las francas expresiones. 

Que no mueran jamás las ilusiones 
en tu alma juvenil y candorosa; 
que del mundo en la escena borrascosa 
hagas de amor latir los corazones. 

Que disfrutes de honores y fortuna; 
que afanosos te busquen los placeres; 
que no halles de aflicción hora importuna 



102 



RICARDO PALMA 



y que te en\idieii todas las mujeres... 
y si con esto, en fin, no estás contenta 
déte Dios la vejez de la pimienta. 

Autógfrafo para el amigo Ibáñes 

Aunque oveja de otro aprisco, 
don Francisco, 
este amigo que lo estima 
la enhorabuena le espeta, 
y le manda su tarjeta 
desde Lima. 

;Qué cisco, gran Dios, qué cisco, 

don Francisco, 
habrá en esa redacción 
el cuatro de Octubre, día 
en que usted puso la encía 

en el pesónl 

I^a casa andará al barrisco, 
don Francisco, 
no habrá ni mío ni tuyo, 
le comerán media cara, 
si es que no lo dejan para 
mocontuyo. 

Ni ogro soy ni basilisco, 

don Francisco, 
y á pesar de que en Europa, 
para mí, se halla Arequipa, 
desde aquí le grito: — ¡hipal 

¡una copal 



A un tonto 



Atente á mi recela 
ya que en matricularte de poeta, 
aunque á Dios plugo hacerte gran pollino, 
se empeña tu cabeza de pepino. 



POESIAS COMPLETAD 193 

Di, por ejemplo, para hablar del cielo, 

diáfano tul, aéreo, coruscante, 

cerúleo, azul turquí, crespón de duelo, 

zenit, vertiginoso, ofir, enhiesto, 

y para más no fatigarte en esto 

harás gran provisión de consonantes, 

vengan al caso ó no, muy retumbantes. 

Lo esencial es no hacer el desatino 

de llamar pan al pan, ni al vino vino. 

Todo ello en un rebuzno desparrama 

y será tuya la apolínea rama; 

y si alguien dice que comer bellota 

debieras y que no te entiende jota 

poique todo tu cántico es oscuro, 

dile muy arrogante. 

cual quien está del cielo muy seguro, 

que no todos lo entienden, y no obstante 

es gran poeta el Dante. 



Baturrillo filosófico 

L(i nada de la nada^ eso es la Muerte 



Pardiez, que me divierte 
porque me deja á oscuras, 
¡filósofos germanos, vuestra ciencia! 
En Dios y en mi conciencia 
vuestras definiciones son locuras. 
Y con un tono lo decís tan serio, 
tan rotundo y enfático! 
Eso es hablar, señores, de un misterio 
como de algún axioma matemático; 
así como quien cuenta 
que veinte y veinte más suman cuarenta. 



La premisa sentada 
que la Muerte es la nada de la nada 



194 



RICARDO PALMA 



¿ la Vida, caballeros, 

será una inmensa sucesión de ceros? 



Pérdida irreparable 



Se ha perdido ayer sólita 
una niña de dieciocho, 
y un milagro á Santa Rita 
ofrece su abuelo chocho; 
porque á comprender no llega 
que quien tal alhaja se halla 
sería tonto ó canalla... 
si la entrega. 



Entroiuetimiento 



¡No matéis á la adúltera! ¿Acaso 
sin pecado os halláis? ¿Quién la piedra 
lanzar puede primera á su frente? 

Que arroje la piedra quien libre se crea 
— dijo Cristo á la turba exaltada 
que anhelaba lavar honra ajena. 
Como en ello á la chusma insolente 

no le iba gran cosa, calmó la tormenta. 

Sólo es juez el esposo ultrajado 

en las manchas que al tálamo llegan. 

Si el marido se hallara presente, 

y si era persona de alguna decencia, 

— su merced, don Jesús, me dispense 
que yo sé mi deber — le dijera ; 
y sin más derrochar expresiones 

paliza, paliza, paliza tremenda. 



POESIAS COMPLETAS 1Ó5 

A ana coqueta 



Hija mía: con guiños y monadas 
de otros á hacer aspira la conquista; 
figurar nunca quise en la gran lista 
que lleváis las coquetas desalmadas. 

Conmigo no hay magnéticas miradas 
ni sonrisas que valgan una arista, 
y los nervios, de que habla un romancista, 
son para mí solemnes bellacadas. 

Quede eso á mancebitos de la hoja 
(este verso no es mío, es de Quevedo) ; 
yo no entiendo de tira ni de afloja; 

yo ni subo, ni bajo, ni estoy quedo; 
y sin darla de ser toro jugado 
soy ya... carabinero jubilado. 



A Adriana 



Perdona, si estás molesta 
mi falta de cortesía, 
porque dejé el otro día 
tu inspiración sin respuesta. 

Un mi amigo 
dijera (yo no lo digo) : 
Dios me hizo así tan así, 
tan á etiquetas contrario, 
que es el social formulario 
cosa inútil para mí. 

¡No! no soy un hotentote, 
montaraz y mal criado, 
ni la fama he conquistado 
de tonto de capirote; 

sino que 
tanta mi sorpresa fué 



RICARDO PALMA 



al mirar que un serafín 
se acordaba de mi nombre, 
que me achispé, no te asombre, 
y se mjü acabó el latín. 

También le diré, en confianza, 
cjue pensé escribirte en prosa; 
mas contestar á una hermosa 
en prosa vil no es crianza. 

Y la musa 
que há tiempo que me rehusa, 
con obstinación fatal, 
el favor que antes me hacía 1 
En mí es ya la poesía 
anticonstitucional. 

Y ha}' razón. La iuusa eu tanto 
es mujer, y el entrecejo 
de quien va ya para viejo 
debe de causarla espanto. 

Si no fuera 
así, paloma hechicera, 
hoy por hoy una canción 
romántica te enviaría, 
en la cual te endilgaría 
todo un credo cimarrón. 

Hasta en tu nombre gentil 
embeleso encuentra el alma, 
y te hablara de Djalma 
y Adriana de Cardoville. 

Mira, mira, 
niña de la dulce lira, 
que, al ser yo aún trovador 
de galantería extrema, 
de sobrarme hubiera tema 
para una flor y otra flor. 

Pero, en fin ¿cómo ha de ser? 
No llega tarde quien llega, 
y el que con candela juega 
peligro corre de arder. 



POESÍAS OOMPLETA.S 



107 



Muy bonito, 
Adriana, encontré lu escrito. 
Hay hechizo en tu laúd; 
y presiento, niña bella, 
que á ser llegarás estrella 
de primera magnitud. 



Heroicidad 



¡No bebo más! ¡No bebo! — repetía 
uno á quien siempre conocí borracho — 
No quiero ser más débil que un muchacho, 
y alguna vez tengamos energía. 
¡Nada! aunque Cristo padre me lo mande 
juro no beber más. chica ni grande. — 

Esto diciendo lo encontró su amigo 
Perucho Papahígo, 

que es otro borrachín de tomo y lomo, 

y díjole :-— ¡Alto ahí! ¿qué es eso? ¡cómo! 

¡qué! ¿no remojaremos la palabra? 

Abra usted, patrón, abra 

la ventanilla, y sirva prontamente 

dos copas de aguardiente. 

Mataremos la bilis, que ella estmga 

el hígado y el bazo... ¡soy quien paga! 

El otro vaciló, porque terrible 
era para él la tentación aquella; 
pero á la .postre consiguió vencella, 
y contestó con voz desapacible : 
— Dispénsame... no bebo... lo he jurado. . 
— Pues vete á cazar moscas, renegado. 

Y nuesti'o hombre siguió la calle arriba 
exclamando : — ¡ Que viva ! 
¡vaya si soy valiente! 
Tengo el alma templada como acero : 
no hizo lo que he hecho Napoleón primero. 
¿Cómo á la tentación resistir pude? 



198 



RICARDO PALMA 



No seré yo quien de prodigios dude 
que obra la voluntad omnipotente. 
Heróico es lo que yo hago... 
Entremos donde Broggi... francamente, 
tamaña heroicidad merece un trago. 



Cuestión de gustos 



Burla y escarnio de los hombres sea 
(dicen muchos) el ángel hechicero 
que fuma, como fuma un granadero, 
y echa más humo que una chimenea. 

Quédese vicio tal para la fea 
que no tiene noviazgo en candelero 
y que, con el cigarro y el faldero, 
su doncellez impávida pasea. 

Pues, señores, nada hay que más me incite 
que el contemplar golpeando una panquUa 
á una muchacha de gentil palmito, 
para luego decirla: — Si permite 
que la pida limosna, señorita, 
cuando acabe... regáleme el puchito. 



El árbol sin rival 



— ¿Es eucalipto, es fresno, es astrapea 
el árbol primoroso 

que, en sií jardín se eleva tan frondoso? 

¡Qué sombra! ¡Qué frescor! ¿Quién no desea 

un árbol tal? — decíale á un ricacho 

un mozo calavera y vivaracho; 

y el dueño del jardín lanzó un suspiro 

contestando: — ¡Ay, amigo! Según miro 

ignora usted la historia 

del árbol en que cree cifro mi gloria 

y que, en medio de tanta preeminencia, 



POESIAS COMPLETAS 



199 



por siempre ha envenenado mi existencia. 
Dos veces viudo soy. Mis dos conjuntas 
de tal árbol se ahorcaron en las puntas. 
Dolor no habrá cual mi dolor tremendo... 
Salid, sin duelo, lágrimas corriendo ! — 
Y el infeliz marido 

rompáid á llorar de la aflicción transido. 

En tanto el mozalbete le decía: 
— Pues, hombre, es un motivo de alegría 
y síntesis de todos los placeres 
tener árbol que, entre otras perfecciones, 
tiene la de inspirar á las mujeres 
tan buenas tentaciones. 
Por si me enrolo un día 
de San Marcos en la archi cofradía, 
merecer de usted quiero un gran servicio 
que acaso me redunde en beneficio. 
Poco, muy. poco mi amistad reclama... 
cuando lo pode usted... déme una rama. 



Vaya un consuelo 



No te irrites, hermano, porque un chinche, 
á quien ninguno conoció en la escuela 
y que ha leído tal ó cual novela, 
echándola de crítico relinche. 

No rasgues sangre ni te dé berrinche 
de ese zoilo la necia cantinela... 
¿que eres bruto? ¡corriente! y que la abuela 
del criticastro estúpido te cinche. 

Saber debiste desde el mismo día 
en que te echara Dios por esos trigos 
trayendo del talento la joroba, 

que en esta tierra tuya y también mía, 
los reptiles, del mérito enemigos, 
y los tontos se barren con escoba. 



KICARDO PALMA 



A una beata 



En tiempo de Diocleciiano, 
guapo emperador romano, 
floreció sianta Nefija, 
de la cual se habla prolija- 
mente en el Año Cristiano. 

Y refiere de la tal 
un muy docto historiador 
algo que prueba en rigor, 
que ni pecado venial 
es besiar al pecador. 

Persiguiendo al cristianismo 
aquel bárbaro, á los fieles 
condenaba al ostracismo, 
si no íiacía el barbarismo 
de echarlos á sus lebreles. 

Fué la panta desterrada, 
y en ello fué bien libnada, 
que él, con feas ó bonitas, 
no se andaba con chiquitas 
para hacer una gatada. 

De llegar hubo á una ría, 
y no teniendo dinero 
para pagar al barquero, 
le pago... (Jesús María 1} 
con un beso bullanguero. 

Si tras el toque de queda 
comer ansiaba (una hogaza, 
un beso daba muy leda, 
que eran sus besos moneda 
bien aceptada en la plaza. 

Si limosna da pedía 
alguien, por amor de Dios, 



POESIAS COMPLETAS 



la santa se detenía 
y así... sin gazmoñería 
daba un beso, y hasta dos. 

Y de esa santa en elogio 
y ajeno á toda diatriba, 
casi, casi á decir iba 
que en todo el martirologio 
no la hay más caritativa. 

— Pero ¿todo eso es verdad? 
— Y la purísima, hija. 
Si aspiras é santidad 
conmigo haz la caridad 
que hacía santa Nefija. 



Un retrato 

¡Silencio, natas, que la noche es larga! 
Yo tengo lia palabra, y que me emplumen 
si no brota mortal de mi cacumen 
contra cierto bandido una descarga. 

Ostentiando una facha de botarga 
es de todos los vicios el resumen; 
y si es cierto que el mal tiene su numen 
no sé por qué con el malsín no carga. 

Aumentó con lo ajeno su gabela; 
tr|aicionó á todos, tirios y troyanos; 
nunqa dió de limosna una peseta; 

chisme y calumnia fueron sus hermanos; 
y dice j desalmado fariseo! 
que cree en Dios y que gana el jubileo. 



Origen de las pulgas 

Reverberaba el sol esa mañana 
y Cristo, con S(an Pedro de bracero, 



202 



BIGARDO PALMA 



sin miedo á la terrible resolana 

iba por el otero, 

chiarlando mano á mano, 

tú por tú, sobre el modo más certero 

de hacer la dicha del linaje humano. 

A la sombra de un árbol corpulento 
muellemente tendida, 
viendo volar las moscas ciento á ciento, 
estaba una mujer, moza lucida, 
de labios de coral, cutis de nieve, 
de esas que, en punto á edad, sin miramiento 
á que mentir es cosa inoportuna 
plántense en veintinueve 
como el buen jugador de treintaiuna. 
De mujeres poblado se halla el mundo 
que al treinta tienen un horror profundo. 

S|an Pedro se detuvo, y campechano 
la dijo: — Di, mujer ¿qué haces ociosa? 
¿qué? ¿no sabes hilar? — Poquita cosa. 
Guando arrecia el verano 
prefiero est^arme mano sobre mano. 
Ruede, ruede la bola, 
y siga yo tumbada á la bartola. 

El Divino Maestro, de Dios hijo, 
mirólja sonriente. — De lo malo 
y vicioso (l¡a dijo) 

m^dre es la ociosidad. Te haré un regalo 
que te ocupe y distr:aiga humildemente. 
Lja pereza sacude... ¡ea! entretente. 
Rásqate si te pica dó te pique. 
Sigamos, Pedro, y basta de palique. 



Y Dios creó las pulgas ese día, 
microscópicos seres 
en cuya cacería 

han ^ido y son tan diestras las mujeres. 



POESÍAS COMPLETAS 



203 



Domingo de Ramos 

A un Redentor^., político^ 



Entr^ en Jerusalem Cristo triunfante 
y de flores le alfombran el camino; 
forma la muchedumbre remolino 
y con ¡vivas! le sigue delirante. 

Aun Pilotos le ve de buen semblante 
y Judias le sonríe, y por divino 
redentor de su pueblo peregrino 
el Sanhedrín le aclamará al instante. 

No h^ay emees en la cumbre del Calvario; 
en lias calles todo es arcos triunfales; 
del Dies ircB á n¿idie turba el canto; 

nubes de ar,oma brota el incensario... 
¡Qué lástima! ¡qué lástima, mortales, 
que tras de Ramos venga Viernes Santo I 



En el álbum de una amiga 

tan bella como esquiva, que me pidió versos 
en castellano antiguo 

En 1a fabla deleitosa *^ 
del señor de Hita é Buitrago, 
assumpto poetal te fago, 
fermoSja, la muy fermosa. 
Probara á negarme yo 

feamente ; 
mas non digas que non só 
complasciente. 

Mormur,a por la cibdat 
dueña ya setentañona, 
que á t¡al la de tu persona 



204 



KICARDO PALMA 



non hobo en Lim^ beldat; 
que ningún doncel te mire 

im,al pecado 1 
sin que al momento sospire 

nam orado. 

E disce cierto, míia fe, 
cá gentil á maravilla 
eres, cu,al otria en la villa 
bollicióse non se ve; 
mas cuitado é sin ventura 

el fimador, 
que eres más que roqa dura 

en tu rigor. 

Quién, si nasció é si te viera, 
parias no le rinde ufano? 
Cá para el que es fiel christiano 
cruz eres codibci,adera. 
E l,a lumbre de tus ojos, 

filh,a, es tanta 
que, ^1 vellos, fincan de hinojos... 

M^rí-sancta ! , 

A l^s feridas que faces 
con tus desdenes tir,anos, 
bien mengu,ados zurujanos 
son los omes lenguaraces. 
P,ara guarir al que invoca 

mel^cin^ 
¿sonrrisos non há tu boc,a 

porpurin^ ? 



A Florencio Escardó 

Carta prólogo 
I 

H,aciendo guerra á la infernal polilla 
y (asfixiándome el polvo los pulmones. 



I^OESIAS COMPLETAS 



arrellanado estábame en la silla 
descifr,ando unos rancios cronicones, 
cuando entró mi sirviente, y en silencio 
entregóme tu carta, buen Florencio. 

Gracias, hermano, gracias... ¿Quién diría 
que, en la feliz región que baña el Plata, 
Encontrara amistosa simpatía 
un sér á quien la adversidad maltrata? 
Gracias mil otra vez^ noble soldado 
que, en el revuelto campo de las letras, 
de tu entusiasmo juvenil armado, 
lleno de fé penetras. 

He leído tu libro. Francamente 
que, al terminar, me dije: — ¡Desdichado! 
Zahiriendo el pasado 
fustigas, como hay viñas, el presente. 
F^l pretexto no es malo, 
que así menos escuece el varapalo : 
es aquello de — á ti lo digo, negra; 
entiéndelo, si quieres, tú mi suegra; 
Revistiendo esqueletos coloniales 
de púrpura, oropel y relumbrones, 
dás á estos tiempos por demás fatales, 
en realidad, bien rudos coscorrones. 
Pero, chico, es lo cierto 
que pretender que sus pecados gordos 
odie la humanidad, es en desierto 
predicar ó cantar para los sordos. 

Diga la magistral filosofía 
lo que quiera. Yo tengo 
mi opinión, como mía 
extravagante acaso; mas me avengo 
un cuarto á dar de conversión, si alguno, 
periodist,a ó tribuno, 
me prueba, con estricto silogismo, 
que en el mundo no impera el egoísmo, 
y que en la humana ciencia 
no hay la que llamaré— démosla nombre — 
ciencia por excelencia, 



206 



EICARDO PALMA 



la cual tiene por base este aforismo: 
explotación del hombre por el hombre. 

Hombres y siglos rómpense la crisma 
del tiempo raudo en el eterno abismo, 
y el hombre... ¡siempre el mismo! 
la humanidad... ¡la misma! 
¿Somos mejores hoy ¡viven los cielos! 
que nuestros bisabuelos? 
¿Más virtudes hay hoy sobre la tierra? 
¿El mal y el bien no siguen siempre en guerra? 
¿No existen hoy, como en lejanos días, 
muchas, muchas sociales picardías? 
¡Y á éstos llamamos tiempos de ventura! 
¡Y á esto llamamos siglo de las luces! 
Pues, en verdad, á mí se me figura 
que, á pesar del vapor y del progreso, 
y de tanto poético embeleso, 
vamos al caos á caer de bruces. 

Florencio ¿á qué embromar? Crucificado 
es todo redentor: está probado. 
Este mundo es un picaro de cuenta 
que maldito de Dios lo que escarmienta 
leyendo las lecciones del pasado. 
Revuélcase en eterno pecadero, 
y ámalo en tanto grado que desdeña 
el cielo que el Ripalda nos enseña, 
y de golpe se arroja en el caldero 
de un tal Pero Botero. 
De aquí saco con lógica agustina 
la conclusión siguiente: — al que se empeña 
en condenarse, es justo 
dejarlo que se salga con su gusto. 
Lo demás es majar en hierro frío, 
cortapisas poniendo al albedrío. 

II 

Basta de burla y de sarcasmo, basta. 
Tal vez, y sin tal vez, no fui sincero; 
tal vez di paso al desencanto fiero 



POESIAS COMPLETAS 

que así las fibras de mi vida gasta. 
¿Quién, en el carnaval de la existencia, 
no se mezcla á la humana mascarada 
y, al sentir de una espina la dolencia, 
no ríe con grotesca carcajada? 
i Adiós 1 ¡Abrí una válvula del alma! 
¡Perdón! Lo h^asta aquí escrito 
démoslo por no escrito... importa un pito. 
Vamos á ver si charlo con más calma. 

Cierto es que el triste mundo no mejora 
de condición, que fué antes lo que ahora. 
Así el cielo lo quiso, 
desde que el padre Adán del Paraíso 
mordiera la manzana tentadora. 
Es cierto que la prole sigue ciega 
y entre vicio y virtud brega que brega; 
pero no es constituirse en pedagogo 
del siglo en que vivimos, que uno escriba 
(bien sea por conciencia ó desahogo 
del ánima espansiva) 
y diga á sus hermanos ó vecinos: 
— No os dejéis enredar en telarañas, 
vais por malos caminos; 
por si ustedes lo olvidan 
sepan que, en tiempos de... Mari-castañas, 
por esas breñas desnucóse un quídam — 
¡Nol no son visionarios ni farsantes 
los que, cual tú, combaten arrogantes, 
y al mundo dicen, al narrar un cuento: 
— Sírvate de lección ó de escarmiento. 
¿Que se malgasta el tiempo sin provecho? 
¿Que lecciones el mundo ya no escucha? 
¡Paciencia y barajar! A lo hecho, pecho. 
El deber no es el éxito, es la lucha. 

¡Adelante! Descorre de la historia 
los íntimos arcanos, 
y si hoy tu afán no te reporta gloria 
quizá tiempos vendrán menos livianos. 
No te importe que en esta batahola 
rodando siga la mundana bola 



208 



RICARDO PALMA 



como rodaba ayer, ni más ni menos. 
Con atacar al vicio haces bastante. 
Cumple así tu misión entre los buenos 
y i adelante 1 i adelante! 



No es imposible 

No se eleva el humilde jaramágo 
hasta la altura de la regia encina 
se puebla de armonía el aire vago 
ni puebla de armoinía el aire vago 
quien como dulce ruiseñor no trina. 
¡Sueño es mi aspiración! Ni la esperanza 
oso abrigar que un día 
se convierta en bonanza 
del corazón la tempestad sombría. 
¡Muy alta estás 1 Yo apenas me levanto 
del polvo de la tierra, 
y en ti la humana esplendidez se encierra. 
Belleza, juventud, fortuna, cuanto 
hace bella la vida, 
rodea tu existencia bendecida. 
Tú eres sol, yo soy nube 
que hasta tu gran exoelsitud no sube. 
Ni á (mirarme desciendes. ¡Ah! si un día 
del águila me alzara hasta la altura, 
acaso tu mirada encontraría. 
¡Quién sabe si intentarlo no es locura! 
Quién sabe si en el fuego en que me abraso, 
mariposa gentil, también pudieras 
quemar tus alas, y por mí sintieras 
lo que siento por ti; quien sabe acaso 
digan de mí las turbas anhelantes : 
¡es un Rossini! ¡un Rubens! ¡un Cervantes! 

Yo que soy más prosaico que un botijo 
interrumpí al poeta: — ¡Quién sabe, hijo! 
De menos hizo Dios á un tal Cañete... 
(y luego lo deshizo de un puñete.) 



POESIA» COMPLETAS 

Consejo 



No así te muestres altiva 
que la altivez es dañosa, 
y mucho pierde una hermosa 
que lides de amor esquiva. 

De adoradores la grey 
hace tu desdén huir; 
mas vencer sin combatir 
es triunfo de mala ley. 

Y al verte hacer tanto alarde 
de inclemencia dirán luego: 

— esta niña teme el fuego 
y anda huyéndole cobarde. 

De las flores peregrinas 
la rosa la reina fuera, 
si su esplendor no ofendiera 
verla rodeada de espinas. 

Mejor tú no eres que Eva, 
y claro la Biblia dice 
que al fin mordió la infelioe 
no sé si manzana ó breva. 

Que el travieso corazón 
se pone, es cosa probada, 
á la hora menos pensada 
en total sublevación. 

Y demonio ó serafín 

á todas, no hago excepciones, 
en materia de pasiones, 
les llega su San Martín. 

Por lo cual dice un centón 
que debe ser la mujer, 
ni sencilla de cocer, 
ni áspera de condición. 

Pero ¡por vida del diablo 1 
¿quién sufrirá á una hechicera 
siempre adusta y altanera 
como santo de retablo? 

Lo que haces va en vilipendio 
de tu sexo ¡por quien soy!... 



210 



RICARDO PALMA 



y no hablo por mí que estoy 
asegurado de incendio; 

pues la edad y los achaques, 
la experiencia y desventuras, 
no me permiten locuras 
que hacen otros badulaques. 

Así, niña de mis ojos, 
si Dios no te llama á monja, 
fuerza es que oigas la lisonja 
de un amador sin enojos. 

No contestes con agravios 
al que de tus ojos bellos 
diga son de luz destellos, 
que son púrpura tus labios; 

y que es tu talle gentil 
y tu cutis de azucena, 
y que tu voz dulce suena 
como el aura en el pensil. 

Oye esas galanterías 
como quien oye llover, 
aunque plagio pueden ser 
del Trovador ó el Macias. 

Oyelo por caridad 
y en actitud complaciente, 
aunque la historia te cuente 
del Califa de Bagdad. 

Porque sino... no hay tu tía; 
si no lo remedia Dios, 
como uno y uno son dos, 
vestirás santos un día. 



Ecco il problema 



Hay una institución de nuevo cuño: 
Dataria civil tiene por nombre, 
la cual á los casados, hembra y hombre, 
se ha propuesto meterlos en un puño. 

Contr,a esa institución no refunfuño, 
(justo es que la estadística sa alfombre 



POESIAS COMPLETAS 



211 



con todA exactitud) y no os asombre 
porque elLa no cosecha en mi terruño. 

Mas si me tienta el diablo el mejor día, 
exaltando nervioso mi sistema, 
y me entra de casarme la manía 
¿me dará Dios la suficiente flema 
para andar entre Curia y Dalaría? 
¿Qué opina usted, lector? ¡ Ecco il problema! 



Por una letra 

A Juan de Dios Peza^ en México. 



Era Mariquitiña 
lo que se llama una hechicera niña; 
fresca, bonita, dócil, hacendosa, 
una muchacha, en fin, jacarandosa, 
de aquellas que un buen médico receta 
contra romanticismo de poeta. 
No era de esas tontuelas infelices 
que diz que se alimentan del rocío... 
¡Un demonio 1 Ella, á falta de perdices, 
embaulábase un pan con jamón frío. 
Pero... ¡maldito pero! 
En mundo tan bellaco y cominero 
sin pero no h^ay viviente. 
El defecto tenía 

(que para mí no lo es, valgan verdades, 
pues nunca me detuve en nimiedades) 
de destrozar encantadoramente, 
escribiendo al galán, la ortografía. 

I 

El á ella 

Ayer me escribiste, y excusa que tache, 
lo que hay en tu billete de antigramatical. 

Hamor ¿quién demonios escribe con ache 
en este que^ es un siglo de ciencia universal ? 



212 



RICARDO PALMA 



¡Vea usted! una letra fatídica, aleve, 
partióme por el eje, despedazó mi ideal, 

y temo que el fuego conviértase en nieve 
si no haces de la enmienda propósito formal. 

Esa ache es más que hacha, cuchillo ó machete, 
teniéndola presente ¿quién pasa el Rubicón? 

Amor es una ópera, y siempre el falsete 
produce en nuestros nervios tremenda crispación. 

¿Qué amante, en tus cartas, viendo esos lunares 
no sentiráse herido por la desilusión? 

Tú dirás que nones, yo digo que pares, 
y, ó hay más ortografía ó echamos el telón. 

II 

Ella á él 

Procede usted con solapa 
cuando ese pretexto atrapa 
que, en verdad, no vale una ache, 
y que es como el de la capa 
del motín contra Esquilache 

Quien bien quieie hace hincapié 
tan solo en punto de fe, 
no en letra, coma, ni tilde; 
el pretexto es más que humilde 
y poco honor le hace á usté. 

Para mí la propiedad 
ortográfica es un lío, 
confieso mi ceguedad; 
pero en amor, señor mío, 
soy toda sinceridad. 

¿O cree usted que á la mujer 
académicos aliños 
bastan á hacerla valer, 
aunque no sepa coser 
ni amamantar á los niños ? 

Dar gran significación 
á un mísero error plumario, 
prueba amor estrafalario, 
en que más que el corazón 
toma parte el diccionario. 



POESIAS COMPLETAS 213 

En el invierno de la vida un día 
dirá usted, recordando mi cariño, 
la pobre nunca supo ortografía, 

pero sabía amar. 
Candor era ella, abnegación, ternura, 
y acaso su ignorancia era la dicha, 
que no siempre donde hay literatura 

hay un feliz hogar. 

III 



Estas cartas cayeron á mis manos 

poi gran casualidad, 
y movido de fines muy cristianos 

las doy publicidad. 
Si CQ materia de amor la ortografía 

está ó no está de más, 
ecco il problema. En fin, lectora mía, 

tú lo resolverás. 



Transmigración 



Sobre su labio superior Mercedes 
de tafetán llevaba un parchecito 
tan mono, tan pulido, tan bonito 
que tentaba á besarlo. Oigan ustedes. 
Era en el tren la escena, 
y de la bella al lado 
un joven de bigote ensortijado, 
y que á rosas olía y á verbena, 
hallábase sentado. 

De pronto un túnel en la férrea vía 

atravesamos raudos, y de nuevo 

al ver la luz del día 

desparecido el parchecito había... 

i Miento! Estaba en los labios del mancebo. 



214 



RICARDO PALMA 

Amor de beata 



Hubo una chica por San Marcelo, 
allá en mis tiempos de mocedad, 
que tragar me hizo tamaño anzuelo 
y, si en mi ayuda no viene el cielo, 
hago casi una barbaridad. 
Yo la Uaniaba vida y consuelo; 
me llama ella su trovador; 
ni la dulzura del caramelo 
era más dulce que nuestro amor. 
Beatita era ella de escapulario, 
y siempre oía misa y sermón, 
y la novena y el trecenario 
eran su tema de distracción. 
Pero una noche ¡noche menguada! 
ya de la una para las tres, 
vi de su cuarto salir callada 
sombra cubierta de un cache-nez. 
— Hoy la asesino ¡pese á mi estrella! 
dije, en su colmo mi exaltación ; 
cogí un revólver, me fui sobre ella 
resuelta en mi alma su perdición. 
Y la bribona con risotada 
me dió esta bufa contestiición : 
— ¿A qué esos gritos cuando no hay nada? 
— ¿Y ese hom4)re, ese hombre, quién es, malvada? 
— ¿Ese? Es mi padre de confesión. 



Típico 



En la diestra picóle á un escribano 
ponzoñoso escorpión. El cirujano 
á remediar llamado la avería 
exclamó: — ¡No hay tu tía! 
esta es la más atroz de las dolamas : 
cloroformo, serrucho y ¡fuera mano! 
Otra cosa es andarse por las ramas. 



POESIAS COMPLETAS 



215 



E hizo la amputación. De su letargo 
el paciente volvió con llanto amargo 
y maldiciendo más que un carretero : 
— ¿A qué viene la queja? ¿Refunfuñas 
porque salvas la vida, majadero? 
— No lamento mi mano, caballero. 
— Entonces ¿por qué lloras? — Por mis uñas. 



La gran desgracia 

A Francisco Sosa^ en Méjico, 



A un viejo que pasaba por la calle 
detuvo del faldón de la levita 
una niña bonita 
y de arrogante talle, 
diciéndole : — Señor, por vida suya 
quiero que usted me instruya 
de las nuevas que aquí me participa 
una tía que tengo en Arequipa. — 

Y sin más requilorio 

una carta pasóle al vejestorio. 

Calóse el buen señor sobre los ojos 
un grave par de anteojos, 
el sobre contempló, rompió la oblea, 
la arenilla quitó de los borrones, 
examinó la firma, linda ó fea, 
y se extasió media hora en los renglones. 

Ya de aguardar cansada 
— ¿qué me dicen, señor? — dijo la bella. 

Y el viejo echó á llorar diciendo: — ¡Nadal 
Has nacido, mujer, con mala estrella. — 
Asustada la joven del exceso 

de llanto del anciano, 

le preguntó: — ¿Quizá murió mi hermano? 
Y* el viejo respondióla: — ¡Ay! es peor que eso. 
— ¿Está enferma mi madre? — Todavía 
es peor cosa, hija mía: 



216 



EICARDO PALMA 



no puedes resistir á esta desgracia... 

yo, viejo y todo, me volviera loco. 

— ¿Qué ha sucedido, pues, por Santa Engracia? 

— Que no sabes leer... y yo tampoco. 



¡Zape, gata! 



A la muchacha de mejor talle 
que de Malambo vive en la calle 
y que me tiene sorbido el seso, 
há pocas noches la pedí un beso, 
lo cual es cosa que hace cualquiera. 
Valgan verdades ¿quién lo creyera? 
Aunque me afirman que es de esas tales 
que, en Francia, llaman horizontales, 
quedé, cual dicen, haciendo cruces. 
Pasó la historia, ya entre dos luces, 
cuando encendían los gasfiteros 
en las esquinas los reverberos. 
Oigan ustedes lo que me dijo 
esa... coqueta que Dios bendijo: 
— Aquí, en mi boca, como usted sabe, 
se esconde el beso que lo contenta; 
pero mi boca se abre con llave, 
no con ganzúa ni otra herramienta. 
— Si es llave de oro (repuse osado) 
todo tropiezo queda allanado. 
— No, señor mío (dijo la bella); 
ya que usted tanto la cosa apura, 

la llave aquella 
en la parroquia la tiene el cura. 

Y yo al oiría salí al escape 
diciendo : — jZape! 



Leña para el infierno 

Diz que se confesaba un usurero 
enredista, tramposo, verdadero 



4 



POESIAS COMPLETAS 



217 



tizón de la cocina 

donde el demonio sin rival domina; 

y haciendo el desvalijo 

de 3u conciencia al sacerdote dijo : 

— Padre, acusóme á fuer de penitente 

que no tuve piedad del indigente, 

y al que vi en un apuro 

apretóle la soga duro, duro. — 

El buen fraile, que oíalo espantado, 

exclamó : — ¡Desdichado! 

¿y no pensaste nunca que algún día 

á juicio el Justo Juez te llamaría? 

— |Ahl la cosa da largas, por mi abuela 1 

(gritó contento el hombre-sanguijuela) 

si Dios es Juez de paz, no me querello 

de andar entre escribanos... ¡que me place! 

Entáblese demanda... vengo en ello,' 

que después... ya veremos lo que se hace. 



Mundo quimérico 



Vi elevarse un altar á la virtud 
y el crimen castigado por do quier; 
vi i oh, prodigio! constancia en la mujer 
y ciencia en la indolente juventud. 

Honrada contemplé á la senectud 
y en manos de los buenos el poder; 
triunfante la justicia, y el deber 
levantado á magnífica altitud. 

Arca abierta miré en la caridad 
y proscrita la infamia de Caín; 
fe en el amor, confianza en la amistad, 

patriotismo en la gente más rüín... 
— Pero ¿en dónde vió usted tanto primor? 
— En sueños, queridísimo lector. 



218 



RICARDO PALMA 



Idealismo y materialismo 



¡Mucho deslumhra el hrillo de la gloria! 
Ocupar una página en la Historia 
es muy nohle ambición. Cuando al ocaso 
llegamos del vivir, será muy hella 
cosa poder pensar: — Yo dejo huella, 
en el picaro mundo de mi paso. 
No fui el ave ligera 
que cruza por la esfera, 
ni el bajel cuya estela borra impía 
ola revuelta de la mar bravia. 
El puerpo, esa cubierta desdichada 
del yo que es inmortal, vuelva á la nada; 
mas vivirá mi nombre 
y con él el espíritu del hombre. 
Batallador, científico ó artista, 
filósofo ó poeta, leve arista 
no soy que ha de perderse en el vacío. 
¡El porvenir, el porvenir es mío! 
Viviré en el futuro más distante... 
¡Soy Colón! ¡Soy Velázquez! ¡Soy el Dante 1 

No se remonte más, mi caballero, 
y en paz deje á los muertos infelices, 
ó habremos de taparnos las narices 
si removiendo sigue el pudridero. 
Linda será la gloria... ¡que aproveche! 
pero, á sus gangas póstumas, prefiero 
la rica taza de café con leche 

y el humo de un veguero. 



A Anita Soler 



Amistosa indiscreción 
me hizo ver el otro día, 
que mi humilde poesía 
despertó en tu corazón 
entusiasta simpatía. 



POESÍAS COMPLETAS 

¡Ay, Anita I 
Nunca tu estrella permita 
que me mires cara á cara; 
pues tuviera ¡cielo santo I 
el más atroz desencanto, 
la desilusión más rara. 

Tú romántico me sueñas 
y muy mucho espiritual, 
y en adornarme te empeñas 
con todas aquellas señas 
de tu fantástico ideal. 

Aunque te aflija 
¡qué chasco te llevas, hija! 
pues dijo una gacetilla 
que es chirle mi . inspiración, 
y que soy, en conclusión, 
escritor de pacotilla. 

En tan delicado punto, 
como decís las mujeres, 
me atengo á otros pareceres 
que, en detalle ó en conjunto, 
me ponen entre los seres 

¡San Fecundo I 
más prosáicos de este mundo; 
y aún te añadiré, lucero, 
por si no te lo han contado 
que ya empiezo, aunque soltero, 
á oler á papel quemado. 

Desde Ovidio hasta Cervantes 
fuimos los poetas bichos 
por demás extravagantes, 
y más llenos de caprichos 
que engreídos comediantes. 

Y como antes 
lanzamos muy peripuestos 
en la mundana Babel 
palabras de relumbrón... 
sabiendo el más motilón 
que no es oro el oropel. 



220 



RICARDO PALMA 



Que me conozcas no quiero. 
A orillas del fértil Plata, 
y entre el ombú y el pampero, 
tu espíritu se dilata 
expansivo y lisonjero. 

Dios te guarde, 
y por mil años alarde 
hagas de ingenio, paloma, 
libre de todo naufragio... 
que yo me atengoi á este adagio: 
bien se está San Pedro en Roma. 



Una mendiga ciega 



Puesto que estoy con lo moderno en guerra 
y mi pasión por antiguallas es, 
escuchad esto que pasó en mi tierra, 
allá en los tiempos del virrey inglés. 



A la puerta de un templo, una doncella 
de quince abriles caridad pedía 
y, aunque nunca miró la luz del día, 
dicen que la muchacha era muy bella. 
El diáfano cristal de su inocencia 
jamás empañar pudo 
de impuro pensamiento la presencia; 
mas no hay candor que valga, si sañudo 
el gavilán asoma 
y atrapa á la paloma. 
Una limosna por amor de Cristo, 
demandaba la pobre cierta noche 
cuando un mancebo, trapalón y listo, 
apeándose de un coche. 
— ¿Quieres limosna? — díjola. — Sí, quiero, 
contestó la infeliz á aquel maldito. 
— -Pues sigúeme, lucero. 
— Pero ¿á dónde me lleva el caballero? 
— Te llevo á los infiernos y... jchitito! 



POESIAS COMPLETAS 



221 



Y prosigue la historia 

que no fué infierno sino duloe gloria 

lo que halló la rapaza 

en brazos del mancebo libertino 

el que, hastiado á la postre, buscó traza 

para plantarla en medio del camino. 

Y de entonces la ciega, noche y día, 
en el alma el recuerdo mantenía 
del delicioso instante 

en que al infierno la llevó un tunante. 

Y vuelta á la fatiga 

de paupérrima vida, la mendiga, 
sintiendo su alma del deleite esclava, 
no ya de pan limosna demandaba, 
y entre lágrimas vivas 
decía con clamores sempiternos : 
— ¡Almas caritativas! 

¿no hay una que me lleve á los infiernos? 



Hasta los gatos quieren zapatos 

Al poeta Rafael Obligado, en Buenos Aires, 



Señora mía, yo soy un mozo 
que, aunque apenitas me apunta el bozo, 

soy como amante 

de alma gigante. 
Si usted se apiada de mi ternura, 
causará envidia nuestra ventura 
á los querubes de rubio pelo 

que hay en el cielo. 
— ¡Jesús me asista I Si hasta los gatos 

gastan zapatos! 

Sin elogiarme, yo soy un bolo 
y para bruto me pinto solo; 

mas, sin modestia, 

vi otro más bestia 
que yo calzarse ¡quién lo diría! 
de un mini^erio la oficialía. 



222 



BIGARDO PALMA 



Yo hago, como otros que no son zotes, 
cuatro palotes... 

— ¡Bravo! ¡Archibravo! Si hasta los gatos 
gastan zapatos! 

Con triste sueldo de ochenta pesos 
mantiene dama y otros excesos 

un amanuense 

liliputiense ; 
y va á los toros en carretela, 
y por las noches á la zarzuela, 
y lleva guantes, y fuma puro 

de los de á- duro. 
— ¡Qué tiempos estos! ¡Si hasta los gatos 

gastan zapatos! 

Señor ministro, sepa su esencia 
que á mí me debe la Independencia 

muchos servicios 

y sacrificios. 
En Ayacucho fui en la guerrilla, 
y casi pierdo la rabadilla; 

¿No habrá una paga? ¡De hambre me muero! 

— Eso... al cajero. 
¡Qué pretensiones! ¡Si hasta los gatos 

gastan zapatos! 

Usa quevedos, melena blonda, 
diz que conoce la O por redonda, 

y el muy mendrugo 

de Víctor Hugo 
y hasta del manco que ideó el Quijote 
hizo ayer noche salsa y jigote. 
Para él es Byron pobre petate 

de escaparate. 
— ¡Qué cosas estas! ¡Si hasta los gatos 

son literatos! 



POESÍAS COMPLETAS 



223 



Un sacramento 



El cura de Pimpicos es un cura 
que tiene la locura 
de cuidar los eternos intereses 
de sus sandios y humildes feligreses; 
y aún tengo yo por cosa muy segura, 
tanto y tan bien su ministerio llena, 
que ¡en su parroquia nadie se condena. 
No sólo en prosa, en verso les predica, 
y en latín y en hebreo y en sánscrito, 
y aunque algún maldiciente lo critica 
yo sé que el señor cura es un bendito. 
La otra noche, explicando la doctrina, 
de la confirmación hizo su tema, 
y concluyó la plática divina 
diciendo con gran flema : 
— El obispo le da una bofetada 
y la persona queda confirmada. 
— Si esto es confirmación, chispo ó no chispo, 
dijo un borracho que el sermón oía 
y al cual celoso su mujer traía, 
también yo soy obispo — 
y así, calamocano, 

fué á su conjunta, levantó la mano 
— te confirmo — diciendo, é incontinente 
un bofetón la di ó tan soberano 
que raudo la hizo vomitar un diente. 



Idilio y realidad 

No de un palacio, vida de mi vida, 
te brindo el esplendor; 
una choza escondida en la floresta 
le basta á nuestro amor : 

No del festín 3oberbio el incentivo 
te ofrecerá mi afán, 
que, amándonos, será manjar celeste 
un mendrugo de pan. 



224 



RICARDO PALMA 



Lejos las joyas, creación del lujo, 
invento de Luzbel ; 
para tu cabellera tiene el prado 
lirio, rosa, clavel. 

Y las aves, en torno á nuestra choza, 
el alba al despuntar, 
entonarán para halagarte, hermosa, 
su concierto sin par. 



Tu billete leí; pero ni pizca 
el idilio me da de tentación. 
¡Qué choza ni qué cuerno! A mí me gusta 
dormir en buen colchón. 

No me excitan de Lúculo las viandas ; 
pero á un mendrugo duro como nuez, 
prefiero un trozo de pastel trufado 
y un sorbo de Jerez. 

Mucho las flores me deleitan, mucho; 
pero también (porque mujer nací) 
gústame usar, icuando repican gordo, 
tembleques de fubí. 

No me disgusta el canto del canario; 
pero, si (debo Jiablarte con verdad, 
prefiero en palco de primera fila, 
oir á ía Sontag. 



Buenos consejos 

Ampliación de Heine, 



A un lado la modestia. El petulante 
triunfó siempre en Poniente y en Levante. 
Al santo por la peana. Lisonjea 
á la vieja y fea. 



POESÍAS COMPLETAS 



225 



y por poco que el diablo á ti te avSista 

harás de la muchacha la conquista. 

No hables mal del magnate á quien sirvieres 

ni murmures jamás de las mujeres, 

y si quesos te diere tu vacada 

regala á todo quisque una tajada. 

Haz al jcura, hasta el suelo, cortesía 

y obsequíale, si puedes, malvasía. 

De las ¿nimas echa en el cepillo 

el cuartejo que hubiere en tu bolsillo; 

y aunque entrar en la iglesia te dé risa 

no faltas á sermón, fiesta ni misa, 

que así 3e trapichea 

el que ,un tonto te deje de albacea. 

A guisa de hombre honrado y sin tabique 

ráscate, si ,te pica, dó te pique. 

Si al dorso del bolín te hace cosquillas, 

plántate zapatillas. 

¿Pide algo tu mujer? Ceder es justo. 
Si enviudar quieres, dála en todo gusto. 
Y así, tras una vida regalada, 
en este valle de perennes duelos, 
tendrás aquí reputación honrada 
con opción á la gloria de los cielos. 

Composición 

leída por el eminente actor don José Valero, en una 
función á beneficio de las víctimas de un incendio 

A orillas del Pacífico azulado 
ayer un pueblo alzábase arrogante: 
de esperanza gentil acariciado 
un porvenir .soñaba deslumbrante. 
La industria florecía, 
y del (trabajo abrumador el peso 
de esa iregión hacía 
una etapa fecunda del progreso: 
Mas en ^oche fatal ¡pérfido sinol 

15 



226 



RICARDO PALMA 



tanta halagüeña realidad .y tanto 

bello augurio de próspero destino, 

tomóse duelo, y confusión y espanto. 

¡Horrible cuadro! Todos los dolores 

humanos en /Compendio, 

alumbró con siniestros resplandores 

la fatídica llama del incendio. 

Todo ayer vida, animación, contento, 

bienestar y grandeza y goce sumo, 

de la desgracia embravecido el viento 

tornó en ,oen,iza el esplendor y en humo. 

Y el que ayer vi ó, de su constancia fruto, 

rica heredad, de pronto ruina y luto, 

mira hoy, con ojos en el cielo fijos, 

la esposa 3in hogar, sin pan los hijos, 

Emanación purísima del cielo 
es la cristiana caridad benigna; 
brindar en las desdichas un consuelo 
acción de pueblo generoso es digna. 
Una ofrenda pedimos ¿Será en vano? 
¿Renegará el hermano del hermano? 
¿Será, será sarcástica impostura 
la caridad que el cristianismo enseña? 
¡No! ¡no! que siempre toda desventura 
halló en ti un eco, sociedad limeña. 



Pobreza evangélica 



Bajo dosel de rojo terciopelo 
veíase al Obispo. Alzó la diestra 
y bendijo á los fieles. Deslumhrados, 
del pastoral anillo á los reflejos, 
mis ojos se tornaron; y allí, en frente 
de tanto lujo y pedrería tanta, 
pobre, humilde, desnudo, ensangrentado, 
enclavado en la cruz estaba Cristo. 



POESIAS COMPLETAS 



227 



Mi parte de matrimonio 

25 de Marzo de 1876. 



Yo, el que por meses y meses, 
en prosa y en verso rudo, 
contra el sacrosanto nudo 
eché tajos y reveses; 

yo, él pirata callejero 
qu!© á más de cuatro decía : 
— te juro casarme el día 
treinta (del mes de febrero); 

yo, el eterno solterón 
hice... lo que hace cualquiera; 
ante una niña hechicera 
¡vamos! arrié pabellón; 

y haciendo el papel de novio, 
de mi pasado á despecho, 
alimento di en mi pecho 
al matrimonial microbio. 

¡Maridos! de mis ultrajes 
pasados no hagáis ya caso : 
á vuestro campo me paso 
con armas y con bagajes. 

Es cosa tradicional 
que, en este fnundo embrollón, 
se empieza de oposición, 
se acaba ministerial. 

¡Ay! A aquel que el caldo odia 
taza llena, y aunque enferme... 
¿qué más venganza que verme 
cantando la palinodia? 

Refieren de cierta Alteza 
que apostrofó al cocinero 
porque le sirvió carnero 
sin sesos en la cabeza; 

y contestó el muy taimado: 
— perdone su señoría ; 
ese carnero estaría 
ó loco ó enamorado. — 

Y es verdad. Cuando el travieso 



228 



EÍCARDO PALMA 



Cupido el alma nos flecha, 
no hay remedio, cosa hecha, 
todos perdemos el seso. 
— ¡Maridos! Desde este día 
la fraternidad invoco ; 
porque al fin, loco ó no loco, 
ya soy de la cofradía. 



Intimidades 

A Juan Martinez Villergas, 



Han corrido doce años desde el día 
en que, en tierra anglicana, 
nos uniera amistosa simpatía, 
exenta de lisonja portesana. 
Yo era un jpobre muchacho sin historia, 
inal rimador y pésimo prosista, 
y ya tú, por derecho de conquista, 
gozabas en las letras de alta gloria. 
En doce años joh Juan! ni los reflejos 
quedan de sol de juventud hermosa; 
y hoy volvemos á hallarnos, pero viejos, 

, gastada el alma y con la faz rugosa. 
Halagábate entonces, noble amigo, 
ser de padres modelo ; 
y hoy, en tu charla familiar conmigo, 

me dices: — chico, chico ¡soy abuelo! — 
Yo, eterno solterón, yo á quien el diablo 
llevaba de locura tras locura, 
te repuse : — pues, hombre, ya á mí el cura 
la epístola leyóme de San Pablo, 
lo que te probará, sin más proceso, 
que, al cabo de los años, senté el seso... 
y huélgome del caso, francamente. 
Tú, abuelo! |Yo marido! 
¿Verdad que somos viejos? Solamente, 
buen Villergas, en mí no ha envejecido 
la que á ti me une estimación sincera. 
Hoy, como ayer, tu pluma placentera 



POESIAS COMPLETAS 



229 



da á irni espíritu encanto; 
si escrito (hubieras en remotos días 
tengo yo (para mí que, en vez de llanto, 
dispertaras la risa en Jeremías. 

Tú, en el revuelto y pérfido Océano, 
que política llaman, te lanzaste. 
¡Túvote Dios dejado de su mano! 
No hay penitencia que al pecado baste. 
A Castelar te uniste, 
como él tenaz republicano fuiste, 
y ¡cosa rara en siglo tan voltario I 
no abandonas al Cristo que erigiste 
y lo sigues leal en el Calvario. 
Mas, por propia experiencia, 
conoces ya que, en el social abismo, 
ocupa gran lugar este aforismo: 
¡a política es cíenci(^ sin conciencia. 

También yo en las políticas bolinas 
jnezcléme de esta tierra pitagórica, 
y casi me enloquecen las doctrinas 
de repilhlica práctica y teórica. 
Será porque soy miope; mas te juro, 
por una santa cruz si es necesario, 
que mientras más escucho á un doctrinario 
más y más miro el horizonte oscuro. 
Síntesis : la política es coqueta 
de la que debe huir todo poeta. 

Después, senda seguí menos ingrata. 
Respiré polvo, que el pulmón maltrata, 
rebuscando en ya rancios mamotretos, 
de tiempos coloniales 
los íntimos secretos, 
y di á la Inquisición golpes fatales 
trazando sus fatídicos Anales. 
Luego, eché á luz el todo en tres librejos, 
que la crítica ha hallado talcualejos, 
halagando tal vez (¡Dios la dispense 1) 
mi amor propio de autor ó de amanuense. 



230 



RICARDO PALMA 



Fué de sepulturero mi faena. 
Si bien desenterré cien cronicones, 
he enterrado también reputaciones 
que alborotaron la social escena. 
Y siguiendo la ley de mi destino, 
que es quitar polvo á pergaminos viejos, 
estoy ya para visto desde lejos; 
es decir, hecho puro pergamino. 

Yo me apliqué al pasado. Tú al presente, 
mi maestro y amigo. Y no te asombre 
saber que debo á ti, principalmente, 
la muy modesta fama de mi nombre. 
Que tú el primero en revelarme fuiste, 
en plática amistosa, cuan galana 
es y cual pompa y majestad reviste 
la deliciosa lengua castellana. 

No ores aquí en la patria de Peralta, 
Caviedes y Vigil, advenedizo 
que por sorpresa asalta 
un sitio en nuestro hogar. A tu castizo 
y jovial numen Je pagó tributo 
quien desterrar del alma quisto el luto, 
y extasiarse en los giros elegantes 
que enaltecen la prosa de Cervantes. 
En torno tuyo ves, pléyade hermosa 
que la mano te tiende cariñosa 
de nobles damas que, con formas varias, 
á las musas y al arte rinden parias. 
BajiO este cielo azul y transparente, 
la inteligencia es clara 
como el cristal tranquilo de la fuente. 
Hay una juventud de gloria avara; 
mas de estímulos falta, indiferente, 
Los frutos de su ingenio brinda apenas. 
Sé tú para esa juventud Mecenas. 
Sé, para ella, benévolo maestro 
que enseña y no fustiga; 
y pues tus obras son, en nuestros lares, 
á grandes y pequeños familiares, 
ni una palabra que amortigüe el estro 



POESIAS COMPLETAS 



231 



brote, Villergas, de tu pluma amiga. 
Ve la mancha, no busques los lunares; 
látigo al necio, mas lección bem'gna 
al que revele inteligencia digna, 
y si logra los lauros de Helicona 
deberá á tu enseñanza su corona. 

Chispa de luz divina es , el talento ; 
y Dios pródigo fué de esa centella, 
deslumbradora y bella, 
con que del genio la altitud se mide, 
en la patria de Pardo y de Olavide. 
Da aquí á las letras vigoroso aliento. 
La juventud es dócil, aunque inquieta, 
y con respeto escuchará tu acento; 
que no es la tierra que hoy te domicilia 
tierra extranjera para ti, poeta. 
Sé bien venido. Estás como en familia. 



Esta composición fué leída por su autor en la velada literaria 
con que, en casa de la insigne escritora Juana Manuela Gorriti, 
agasajaron los literatos y poetisas al escritor español don Juan Mar- 
tínez Villergas, en su llegada á Lima. 

No creo fuera de lugar reproducir aquí los galanos versos con 
que el agasajado correspondió á las manifestaciones de s^is admi- 
radores y amigos : 

Salve, galante pueblo, 
en cuyo seno amor, dicha y salud, 

al fin brindarme quiso 
de mi destino el favorable albur. 

Salve, pues honras tanto 
al portador de un mísero laúd, 

y dulce le prodigas 
todo el cariño que mereces tú. 

¿Cómo podré cantarte 
si no tengo la lira del astur 

Campoamor, ni la ciencia 
de Gallardo, de Lista ó de Hartzenbusch ? 

¿Cómo podré... mas antes 
de que á mi cuello alcance la segur, 

te haré ver cuánto tiene 



232 



RICARDO PALMA 



de grande y de inmortal mi gratitud; 

pues, mientras yo respire, 
si algo te dice el público run-rún, 

será que en mi alma noble 
va grabado el recuerdo del Perú. 



No en vano desde niño, 
(larga fecha, pues voto á Belcebúi 

casi contemporáneo 
vengo á ser de David y de Saúl) 

no en vano yo anhelaba 
conocer esta tierra que, según 

oía, otra no tuvo 
precio de tan excelsa magnitud. 

Pues del Perú la fama, 
grande en París y grande en Liverpool, 

y aún grande en las regiones 
que hoy habitan los hijos de Mahamud, 

lo es mayor en mi patria 
donde, del vasco suelo al andaluz, 

quien de una moza estima 
lo que la sal se llama de Jesús, 

para decir que vence 
á todas las beldades de Stambul, 

extático la mira 
y exclama: — ¡esta mujer vale un Perúl 



Ya vine, y cuando torne 
allá donde pasé mi juventud, 

quizá para de cerca 
dar á aquel suelo el postrimer agur, 

yo diré á mis amigos, 
jurárselo pudiendo por la cruz, 

que si un día me pierdo 
y tienen de buscarme la virtud, 

á Lima se encaminen, 
rico Edén de la América del Sur, 

do á su placer disfrutan 



POESIAS COMP/;ETAS 



el corazón, espacio, el alma luz; 

y donde el peregrino 
goza, lo que en el mundo no es común, 

de la clemencia humana 
la tierna y fraternal solicitud. 

Y á no encontrarme en Lima, 
y á no haberme tragado el mar azul, 

búsquenme en otra tierra... 
si esa tierra es dominio del Perú. 




.NIEBLAS 

1880 á 1906 



En los últimos años sólo he escrito versos cuan- 
do me ha sido imposible evadir el compromiso, 
ó porque la prosa no se prestaba á revestir lel 
tema de cierta galanura. Si los desengaños y el su- 
frimiento envuelven el alma como 5n un manto de 
Nieblas, mal se puede ser poeta. El poeta vive de 
ilusiones, de fe, de esperanza. Guando ya no se 
sueña con idealidades, cuando se cree poco y se es- 
pera menos, es porque la poesía ña muerto en el 
poeta. Las notas de su Lira no tienen ya razón de 
ser. Las Nieblas del espíritu son indecisas, miste- 
riosas, sombrías, como las del horizonte infinito. 



En la última página del Quijote 

A Vicente Riva Palacio 



Hoy, como ayer, en la tierra 
¿ qué vemos ? — Tragavirotes 
que, echándola de Quijotes, 
viven con el juicio en guerra. 
Es ello verdad que aterra; 
pero, en el social fermento, 
¿qué es el hombre, ese portento 
que á los demás avasalla? — 
Un loco siempre en batalla 
con los molinos de viento. 

¿Qué es su ciencia? Negaciones. 
¿Y sus hazañas? Locuras. 
Ciego que camina á oscuras 
juguete de sus pasiones. 
Acariciando üusiones 
no sabe lo que desea; 
y, en la revuelta pelea 
de angustias y de esperanzas, 
va siempre rompiendo lanzas 
en pro de una Dulcinea. 

El doctrinario ambicioso 
que anda quimeras sembrando 
corre, en sus sueños de mando, 



238 



RICARDO PALMA 



tras la dama del Toboso. 
¡Gloria! Miraje engañoso. 
¡Fortuna! Mar sin bonanza. 
Tras una ú otra se lanza 
que, al cabo, en la tierra impía 
cada loco á su manía, 
como dijo Sancho Panza. 

Mientras más, señor Miguel, 
corren del hombre los años, 
trayéndole desengaños 
amargos como la hiél; 
mientras más el oropel 
de la vida le fascina, 
vuestra pluma peregrina 
más le llamiai á la razón, 
y aunque es perdido el sermón 
¿quién no aplaude la doctrina? 



Versos 

leídos en el teatro Politeama á beneficio de las víeiimas 
de la inundación de Murcia 

Llegó hasta nosotros triste 
nueva de angustia siniestra: 
la que ayer fué madre nuestra 
hoy de crespones se viste. 

Y hondo pesar nos tortura 
y profundo desconsuelo, 
que es su duelo nuestro duelo 
y nuestra su desventura. 

Pudo una vez la discordia 
rencor sembrai' en los pechos; 
mas ya los lazos deshechos 
los anudó la concordia. 

Jamás apagóse el sol 
que afectos mutuos concilia; 
siempre han sido una familia 
el peruano, el español. 



POESIAS COMPLETAS 



239 



España nos trajo un día, 
con la luz del cristianismo, 
su esplendoroso heroísmo 
y su bizarra hidalguía. 

Virtudes tales no son 
nubes que arrebata el viento; 
viven en el pensamiento, 
viven en el corazón. 

Dignos de tan noble herencia 
ante el mundo nos mostramos: 
nosotros no renegamos 
de esa preclara ascendencia. 

También en nosotros brilla 
la rica habla castellana, 
habla armoniosa, galana, 
de Cervantes y de Ercilla. 

Y nuestros cual tuyos son 
los laureles de tu escena, 

y como nuestra la vena 
nos place de Calderón. 

{España I Nuestra memoria 
sabe que tus hijos fuimos, 
y que en una confundimos 
tu historia con nuestra historia. 
' Si el ancho mar nos aleja 
nos une la simpatía, 
y tu pena ó tu alegría 
en nosotros se refleja. 

Y unidos los pabellones 
en lazo que Dios bendice, 
siempre esa unión simbolice 
la unión de los corazones. 



Idolo de piedra 



Negros son sus cabellos como la endrina ; 
almendras, que no perlas, tiene por dientes; 
y es su boca la rosa más purpurina 
que desde Eva hasta el día vieron las gentes. 
Son sus ojos dos soles llenos de fuego, 



240 



RICARDO PALMA 



que fascinan, deslumbran y dejan ciego; 
le robó á una palmera la gentileza 
y á una Venus las íbrmas escullurales... 
mas, como soy cristiano, por tal belleza 
no doy dos reales. 

Que esa beldad, objeto de mil ensueños, 
la que embalsama el aire por donde pasa, 
la de manos redondas y pies pequeños, 
la que viste ancha falda de flébil gasa, 
la que parece toda luz, poesía, 

hada gentil que crea la fantasía, 
tiene por los diamantes culto infinito, 
y es coqueta de encargo, falsaria y loca, 
y por alma, en el pecho, trae un. monolito 
de dura roca. 



Análisis 

Ámpliaeióm de Bartrima 
A mi amigo Bieardo 



Un día, convertido en alquinjista, 
á analizar écheme los quilates 
del talento de cierto publicista, 
y el talento del pobre 
borron^ador de muchos disparates 
oro no resultó, sino vil cobre. 

La misma teología, 
que es la ciencia de Dios, nos da parálisis 
si merodeando en ella noche y día 
hallamo{s, á la postre, en buen análisis 
que es una reverenda algarabía. 

Siempre de analizar surgió la duda; 
ide ella á la negación só](o hay un paso; 
y tengo por fortís-imo fracaso 
irse el alma al infierno... por sesuda. 



POESIAS COMPLETAS 241 

Quien analiza pierde en musarañas 
el tiempo, y gasta flema... 
que otro busque la X del problema 
y quémese, al buscarla, las pestañas... 
Eso de ¡analizar quede en sustancia 
para los jueces de primera instancia. 

En la mísera tierra no resiste 
al análisis nada. Al sol que viste 
reverberar espléndido en la esfera, 
manchas le halla cualquiera 
que al telescopio la pupila ajuste; 
y hasta yo que soy miope, no es embuste, 
eincuentro en la muchacha más bonita, 
si no un lunar, siquiera una pequita. 

i Análisis 1 ¡Análisis! ¡Pamema! 
Hasta el gramatical bien me requema. 
¡A otro canj, á otro can con ese hueso I 
¡Síntesis! es el lema del progreso. 

Por eso es lo mejor no requemarse 
con averiguaciones, 
y pasar sobre mil y mil cuestiones 
como sobre áscuas para no quemarse. 
Lo demás es romperse las narices 
■para luego salir por la tangente. 
Si quieres ser dichoso, francamente, 
no analices, Ricardo, no analices. 



La guerra 
I 



¡Congreso de Ginebra! Tontería 
es, en medio del campo de batalla, 
de tus leyes la gran filosofía I 
Cuando horrores esparce la metralla 
la Caridad dentro del alma calla. 

16 



212 



BIGARDO PALMA 



II 

La noción inmortal de la Justicia 
como precioso relicario encierra 
en lo hondo de tu pecho. 
Es ariete la Guerra 
que todo lo desquicia. 
Cuando truena el cañón calla el Derecho. 



Prosa rimada 

LOGICA DE LA Historia 

A Pedro Santacüiaj c» México. 



No es crimen de un sólo hombre jamás la tiranía, 
prodúcela de muchos la abyecta cobardía. 
Materias Idescompuestas vida á gusanos dan; 
en [pueblos decadentes tiranos brotarán. 
La peste es el castigo del fango material : 
castigo es el tirano á corrupción social. 
Un pueblo sin virtudes de sí propio es verdugo : 
es pueblo, como el toro, nacido para el yugo. 
Ser demócrata y déspota es ser un Dios ateo: 
la capa del apóstol no encubra al fariseo. 
Virtud en la epidermis y vicios en el fondo; 
no es pueblo el que no habla alto, el que no siente 

[hondo. 

Aniquilar prejuicios, matar el tartufismo 

es salvar al mañana de hundirse en el labismo. 

Para arrasar del crimen tiránico el cimiento 

la dinamita pérñda no es sólido argumento. 

¡A un César nuevo César I El crimen no se borra 

al criminal matando ó hundiendo en la mazmorra. 

¡Humanidad, laboral La fuerza nada crea: 

la redención es obra tan sólo de la idea. 

¡Sil ¡Bien están los déspotas en pueblos donde están! 

Llenaron misión lógica Atila y Gengiskán. 



POESIAS COMPLETAS 243 

A un envidioso 



El reptil que se arrastra jadeante 
jamás alcanzar puede á las alturas. 
Si enano te hizo Dios ¿por qué gigante 
¡imbécil I te figuras? 
No has de crecer un geme 
porque hasta ti, lunar de los lunares, 
la talla rebajares 

del que tu baba ponzoñosa teme. 
Sigue, cobarde; el mérito destroza, 
de barro ensucia todo lo eminente 
y seméjate al cerdo pestilente 
que sobre el mármol de las tumbas hoza, 
¿Tienes talento? Exhíbelo altanero 
para que el mundo su sanción te preste: 
el talento ignorado vale un cero, 
de talentos inéditos hay peste. 
El mérito se impone y aún se aclama, 
mal que le pese al envidioso anhelo : 
caben todos los nombres en la fama 
como todos los astros en el cielo. 



Album 



Tus labios rubíes y perlas tus dientes 
dicen en sus versos vates decadentes; 
pues ladrón me vuelvo^ y á la mejor hora 
me robo esa boca que tanto atesora, 

la vendo á un joyero 
y sale de pobre tu amigo sincero. 



Nobiliaria 



Aristócrata ocioso y sin talento, 
pobre en virtudes, pero en vicios rico, 
valer pretendes porque fué tu padre 



244 



RICARDO PALMA 



conde ó marqués, si tú eres un mendigo 

entre tahúr, rufián y tabernario, 

deja, pues lo deshonras, tu apellido, 

ó cuélgate de tu árbol genealógico 

en la rama más alta. Abur, he dicho. 



Lavandería 



¡El alma! ¿Qué es el alma? Una camisa 
que siempre debe estar muy bien lavada. 
En el cielo se pagan del aseo 
y sin camisa limpia no hay entrada. 

Es el confesionario 
una lavandería patentada. 

En la portada de un álbum 

A la puerta de tu álbum primoroso 
el adusto papel hago del oso. 
Dejo pasar al que te traiga flores 
en verso de riquísimos quilates; 
pero enseño mis dientes mordedores 
al que venga á ofrendarte disparates. 

A Teótimo 



Nunca amigo sincero es el colega 
en \^da literaria. No hay rivales, 
no hay émulos. Cada uno se declara 
á todos superior, sin más examen. 
Todo recién venido es adversario, 
todos maestros son, jamás iguales, 
así el doncel que aún pisa las aulas 
como el senil cultivador del Arte. 
La cuestión no es de escuela, es de comercio 
mercantil competencia miserable : 
piensa vender la propia mercancía 
el que la ajena abate. 



POESIAS COMPLETAS 245 

Teótámo, el mundo es andio. Para todos 
en el mundo falaz sitio hay bastante, 
y aprende que la envidia sólo daña 
al envidioso infame. 



Condolencias patrióticas 

(Guerra del Pacifico) 
I 

A Juan de los Heros, 



Siniestra noticia vino 
llanto á arrancar de tus ojos. 
¡Cuánto es cierto que de abrojos 
lleno está nuestro camino I 
Batalla con el Destino 
es la vida fatigosa; 
desde la cuna á la fosa 
es el hombre gladiador 
que lucha contra el rigor 
de la suerte caprichosa. 

Tu Carlos, el noble niño 
de espíritu levantado 
que un día miré á tu lado 
con entusiasta cariño; 
tu Carlos, de tez de armiño, 
tu Carlos, que era tu ensueño, 
gran alma en cuerpo pequeño, 
todo virtud y bondad, 
del mar en la inmensidad 
hoy duerme el último sueño. 

¡Vida breve I ¡Heróica historia! 
Lanzó la queja postrera 
lucir viendo en su bandera 
el lampo de la victoria. 
Unido irá á su memoria 



246 



RICARDO PALMA 



lauro inmortal y envidiado. 
Cese tu lloro angustiado 
y tu quebranto prolijo... 
¡Digno de ti murió el hijol 
¡Digno del Perú el soldado I 

II 

Miguel Orau, 

Sol de resplandor fecundo 
que nuestras pupilas hiere 
es Miguel Grau. Nunca muere 
el astro rey para el mundo. 
¿A qué de duelo profundo 
llanto derramar sincero 
si ya, con buril de acero, 
grabó ese níombre la Fama, 
y el mundo la gloria aclama 
del héroe y el caballero? 

Vive la vida inmortal 
que conquistó su heroísmo: 
no se hundirá en el abismo 
del olvido nombre tal. 
Del tiempo el giro fatal 
dará más irradiación 
á tanta espléndida acción, 
y del héroe la memoria 
honra será de la historia, 
gala de la tradición. 

III 

Alfonso ligarte, 

¡Gloria á ese valiente I Honor 
al que, con frente altanera, 
cae al pie de su bandera 
inti'épido luchador. 
Lleno de bélico ardor 
su pecho entusiasta late, 
y en el hórrido combate 



POESIAS COMPLETAS 

¡alma de temple espartano! 
cae cual árbol lozano 
que el rayo fatal abate. 

En su vital florescencia 
el mundo le sonreía, 
y una aura de poesía 
halagaba su existencia. 
Era de su sér la esencia 
amor de patria sagrado, 
y lánzase denodado 
á la sangrienta batalla 
en donde los lauros halla 
de márür, héroe y soldado. 



Después de la batalla 

(Intima) 



En la inmensa lotería 
de los males del Perú, 
número de premios cúpome, 
y premio de magnitud. 
Libré el pellejo, y librarlo 
no fué correr poco albur 
que, si me descuido, un vándalo 
me hace añicos el testuz. 
Sobre mi hogar el incendio 
esparció siniestra luz, 
y vime casi mendigo, 
falto el cuerpo de salud, 
la patria infeliz atada 
de la ignominia en la cruz, 
mis hijos sin pan ni abrigo... 
¡Y Dios tras el cielo azullü 



BIGARDO PALMA 



Vaa victis! 

marqués Lucífero^ de la real marina italiana, en respuesta 
una bellísima composición que me dedicó. 

Hijo feliz de la nación gloriosa 
donde flota el espíritu del Dante, 
donde lució soberbia, esplendorosa, 
del gran Colón la estrella deslumbrante 
¿á qué, mi noble amigo, 
tocas hoy á las puertas del mendigo 
que sin hogar, sin patria, sin ventura, 
amargo cáliz de ponzoña apura? 
A qué despiertas de letal marasmo 
mi adormido, patriótico entusiasmo, 
y que pulsé, en un tiempo me recuerdas 
el arpa del poeta, y di á los vientos 
armónicos acentos 
si hoy, rotas ya sus cuerdas, 
no dulces sones da sino lamentos? 

Condor que cruza libre el firmamento, 
es el poeta. Si la patria gime, 
con odas no se aplaca su tormento, 
con odas su aflicción no se redime, 
donde cimientos la conquista labra, 
carece de misión la poesía... 
sólo al cañón le toca la palabra. 
Navios y cañones, 
pólvora, sables, rifles, bayonetas, 
corazones, viriles corazones, 
no entusiastas canciones 
de inspirados poetas, 
reclama una nación desventurada 
para lavar su honra mancillada. 
No fué la poesía, dulce y bella, 
quien á Lázaro dijo: — ¡surge! — ¡Ayl ella 
cadáveres no anima... Quizá es cierto 
¡ayl que en mi patria el patriotismo ha muerto 
y, más que el extranjero, las facciones 
hacen el patrio pabellón jirones. 



POESÍAS COMPLETAS 



249 



A todo trance iguerral grita un bando, 
á todo trance ¡paz! grita el opuesto; 
y la paz y la guerra son pretexto 
á merodeo infando. 

Y en medio á la ignominia y las derrotas, 
y en medio al desconcierto y la anarquía 
i triste presente de la patria mía! 
no hay patria, patriotismo ni patriotas. 

Guando, abjurando la ambición rastrera, 
aliente cada cual sólo un deseo, 
agrupándose én torno á una bandera, 
tendrá misión la trompa de Tirteo. 

SI Dios á los mejores abandona, 
si Atila sigue su triunfal carrera 
y al Exito de flores se corona; 
si es ley fatal de la moderna historia 
aplausos tributar á la victoria 
del fuerte contra el débil; si el hermano 
vencido no halla generosa mano 
que amparo le prometa 
al borde del abismo ¡á qué dar cauce 
á inspiración estéril! ¡No, poeta! 
Bien está el arpa suspendida á un sauce. 

¡Ave, César I fué el grito del romano 
rendido gladiador, sarcasmo rudo 
contra el Destino pérfido, tirano, 
que avasallarlo pudo. 
A pueblo que se rinde no le es dado 
ni increpar al Destino. 
Si exánime las armas ha arrojado, 
debe sufrir el yugo resignado, 
no halagar con su angustia á su asesino, 
acariciar en su alma la esperanza 
y... aprestarse, en silencio, á la venganza. 



250 



RICARDO PALMA 



A Guillermo Prieto 

Insigne poeta mexicano 



Hijo del pueblo, en trovas populares 
das al pueblo el amor que tu alma llena; 
fuera para tu numen pobre escena 
salón de pintorescos alamares. 

Romanticismo no hay en los cantares 
que brotan de tu pluma siempre amena... 
¡cuán bien del pueblo tu profunda vena 
interpreta los goces y pesares 1 

Canallócrata llaman á tu Musa 
porque dar culto al oropel rehusa 
y en la Verdad y el Bien sólo se excita. 

Ahora me explico, bondadoso amigo, 
por qué, por qué, simpaticé contigo... 
Porque del mismo paño es mi levita. 



Rosa Amelia 

(Corona fúnebre) 



Lo que llamamos muerte 
de vida se alimenta: 
la muerte á ,nueva vida 
tan sólo es despertar: 
en ella siempre el gérmen 
de otro existir alienta, 
y así la jestrella tórnase 
radiante luminar. 

Cuando creyente el alma 
de Dios en la grandeza, 
al ideal se eleva 
de excelsa religión, 



POESIAS COMPLETAS 



251 



no es triste á ese misterio 
que tras la tumba empieza 
llevar el pensamiento, 
llevar el corazón. 

La flor que su corola 
purísima á la vida 
entreabre, delicada, 
en el feraz pensil, 
ya tiene del Destino 
la suerte prevenida, 
y de su tallo arráncala 
la brisa más sutil. 

Tú, Rósa, que veniste 
como una flor lozana 
á ser la encantadora 
delicia de tu hogar, 
viviste cual la rosa 
fugaz una mañana, 
y tu perfume plácido 
fué el cielo á embalsamar. 



Tántalo 



¡Más! ¡mucho más! En su amorosa fiebre 
dice la juventud. De goces nuevos 
siempre ávida va en pos. El ambicioso 
de honores y de lauros pide ciego 
más, mucho más, lo mismo que el avaro 
que el arcón de metal mira repleto. 
A nadie lo alcanzado satisface, 
amor, gloria, riqueza. Hasta del cielo 
más suma de virtud aspira el santo, 
soñador de otro mundo más perfecto. 
¿Será que la insaciable 
funesta sed de Tántalo traemos? 



252 



RICARDO PALMA 



En la Biblioteca 

Autógrafo para Estanislao Zehallos 



El libro íes el sublime 
sulfato del espíritu; 
por él el genio osado 
de un más allá va en pos. 
El libro es una antorcha 
que el caos ilumina; 
eléctrica cadena 
que al hombre une con Dios. 

¡ Descúbrete, poeta ! 
Templo es la Biblioteca. 
Aquí tu pensamiento 
dé culto al ideal. 
El libro no es cadáver 
que tiene por mortaja 
el polvo de los siglos... 
El libro es inmortal. 



En Octubre de 1883 



Lo recuerdo muy bien. Un tiempo fuimos^ 
del Destino por negra aberración, 
seres sin patria en medio de la patria, 
hundidos en el mar del deshonor. 
Arrastrábamos tristes ia cadena 

de extranjera invasión, 
y ante presente de ignominia tanta, 
más doloridos que el doliente Job, 
el alma sollozando murmuraba 

presa de angustia atroz: 
— ¿Será la tierra de los Incas tierra 

maldecida de Dios ? 
¿dónde la libertad? ¿dónde atributos 

siquiera de nación? 



POESIAS COMPLETAS 



En la Jerusalem americana 

no bate el viento el patrio bicolor. — 

Entre las densas nubes 
tras larga noche resplandece el sol. 
Tal, de la patria subyugada, un día 

refulgió el pabellón ; 
y en nuevos horizontes el espíritu 

sus alas desplegó 
surgiendo la esperanza en un mañana 
de tanto y tanto agravio vengador. 



En Diciembre de 1884 

La popularidad es cual veleta 
alzada en la eminencia. Torpe y necio 
el que en ella confía. Hoy entre vítores 
la tumba acoge al vencedor excelso, 
himnos le entonan los poetas, flores 
alfombran su camino, y arcos regios 
y festines después y serenatas, 
y luminarias y árboles de fuego. 
¡Oh, César I No te engrías. Ten presente 
que es muy voltario el popular afecto, 
que así Jerusalén recibió al Cristo 
y crucifixe en breve gritó el pueblo. 
Si hoy la veleta brisas de cariño 
la mueven, ¡ayl mañana vientos recios, 
huracán de odios derribarla pueden. 
En la ley de la Historia toma acuerdo, 
y no olvides que al día de los triunfos 
sigue el día sin sol del vencimiento. 

Epitafio 

Miguel Iglesias 

Era el deber su consigna; 
era el trabajo su emblema; 



254 



RICARDO PALMA 



era la patHa su culto 
y era el honor su bandera. 
Nunca nublaron dobleces 
el azul de su conciencia, 
ni el huracán de la envidia 
rindió su altiva cabeza. 
La batalla de la vida 
peleó como noble atleta, 
sin arredrarlo peligros 
ni envanecerlo grandezas. 
¡Duerme en paz! y que tu espíritu, 
allá en la región eterna, 
alcance para tu patria 
el bien que tu patria anhela. 



Carta epitalámica 

-4 Felipe Latorrc Bueno, 



Felipe ¿tú también? Sea en buena hora. 
¿Con que esta vez la fama vocinglera 
no mintió, al afirmar muraiuradora 

que has arriado bandera, 
pasándote con armas y bagajes 
al campo que ocupamos los maridos? 
Con paso tal seránte redimidos 
muchos que hiciste al matrimonio ultrajes. 
Matriculado ya en la cofradía 
(según lo prueba la curial licencia) 
absolución plenaria ella te envía, 
siendo el órgano yo de su clemencia. 

Siempre me sospeché que en ti semilla 
de solterón no había, y que, á la larga, 
complementaria hallaras tu costilla. 
Si jornada es la vida, 
fatigosa y amarga, 
enti^ dos compartida 
leve se hace la carga. 

Y de esta verdad rancia que aquí te hablo, 



POESIAS COMPLETAS 



255 



y á fin que no me tengas por un zote, 
la epístola se encarga de San Pablo 
que, en latín, va á leerte el sacerdote. 
Ya verás, ya verás que este poeta, 
Felipe, no te habló de paporreta. 

Dios no quiso que el hombre solitario 
viviese como el hongo, y compañera 
le dió que, en medio á su destino incierto, 
deleznable, precario, 
grata la vida terrenal le hiciera. 
Ni en el erial desierto 
arraiga solitaria la palmera. 

Tu nave iba á encallar entre las rocas 
del proceloso mar del celibato 
y ¡marino insensato I 
te acariciaban ilusiones locas. 
Dios te "inspiró sin duda, camarada, 
y á tiempo has dicho: — ¡forte la virada! 
El tiempo recio y los oleajes bravos 
¿quién daba diez centavos 
porque librases del naufragio cierto? 
Prostérnate, Felipe, ante la hermosa 
que es, para ti, la estrella esplendorosa 
que te guió de salvación al puerto. 

No conozco á tu Irene. Sé que es bella 
y buena como un ángel ; sé que te ama ; 
y con eso está dicho que destella 
sobre tu hogar la dicha. Quien reclama 
ó anhela mayor bien sobre la tierra, 
loco es que vive con el juicio en guerra. 
Ya sólo una ambición (¡mira qué ideas!) 
digna encuentro de ti. ¿Cuál? Que tu Irene 
(el verso que á este sigue no la leas) 
antes de un año te regale un nene. 

Pláceme ver, Felipe, 
que, á fuer de caballero, 
has roto en mil pedazos la patente 
de corsario ó pirata callejero 



256 



RICARDO PAfcMA 



y á coyunda feliz doblas la frente. 
Permite que por ello te anticipe 
mi felicitación. No es vilipendio 
eso de ser, en juvenil alarde, 
fósforo contra incendio 
que no en diversas cajetillas arde. 
Sé fiel al pabellón que hoy enarbolas, 
y bramar deja las revueltas olas. 

La mar del matrimonio siempre es llana. 
Si el esquife zozobra 
del capitán, del capitán es obra, 
no de la capitana. El matrimonio 
es barco que si acaso ha sucumbido 
alguna vez, será porque el marido 
puesto de timonel le dió al demonio. 

Di de m.i parte á tu sultana, á Irene, 
que con ser tuya conquistada tiene 
la amistad de éste tu sincero amigo; 
que si no asisto, en clase de testigo, 
de la bodja á dar fe, no me moteje, 
y que culpe á infortunios culminantes 
que en esta patria (que en mi afán bendigo 
á muchos han partido por el eje 
sin dejarles residuo para guantes. 
Y dila, en fin, que votos hago al cielo 
porque eterna ventura la sonría, 
y que nunca una lágrima de duelo 
anuble de sus ojos la alegría. 

Ya va larga la carta, y pongo punto; 
no por falta de asunto 
sino porque prefiero 
dejar algo en el fondo del tintero; 
amén de que es muy obvio 
que para extensas cartas no está un novio 
preocupado con el alma toda 
en el dulce... en el dulce de la boda. 



POESIAS COMPLETA» 



En el álbum de Valentina Camacho 
I 

Lo que dijo tu padre 

Sirviéndote de puntero 
deditos de rosicler, 
te conocí, Valentina, 
(me parece que ayer fué) 
de tu padre en las rodillas 
deletreando el A, B, G. 
de nuestros ingenios prez, 
Tu padre, el hidalgo amigo, 
á quien Apolo ciñera 
inmarchitable laurel, 
sonreíase escuchándote 
y, embriagado de placer, 
beso tras beso estampaba 
en tu nacarada tez, 
y decíame entusiasta: 
— Chico, en la tierra no hay bien 
mayor que dar vida á un ángel... 
mi Valentina ángel es. 

II 

Lo que dije yo 

Después corrieron los años 
sin que te volviese á ver; 
brisas de cielo extranjero 
acariciaban tu sien. 
Creciste allá en gentileza, 
hermosura y sensatez, 
y entre ilusiones y flores 
la niña se hizo mujer. 
Volviste, al fin, á la patria, 
que un tiempo dichosa fué, 
y hallándola envilecida, 
sujeta á yugo cruel, 



258 



EICARDO PALMA 



en tu pupila una perla 
liquificóse tal vez. 

Como estrella que ilumina 
la angustiosa lobreguez, 
te hallé un día en mi camino, 
á tí los ojos alcé, 
deslumhróme tu helleza, 
encantóme tu esheltez, 
y, aunque viejo y ahatido, 
rejuveneció mi sér; 
que, al verte, reminiscencias 
se agolparon en tropel 
de horas, en que las batallas 
de la vida y del deber 
peleaba con entusiasmo 
incontrastable y con fé. 
Cayóme en gracia tu gracia, 
y exclamé: — ¡Dios de Israel! 
O me engaño mucho, mucho, 
ó este ángel Valentina es. 



Casamicciola 

Acariciada por las mansas olas . 
del mar napolitano, iluminada 
del Veusbio por limpias aureolas, 
Ischia se alzaba ayer, como encantada 
tierra, de Dios bendita, 
donde el bien y el placer se dieron cita. 
En su región serena, 
poblada de perfume y armonía, 
hoy se respira brisa que envenena, 
reina el silencio de la tumba fría. 
Hórrido cataclismo 

abrió de duelo inmensurable abismo, 

allí do levantado parecía 

que su alcázar hubiese la alegría. 

¡Vil ceniza es el hombre! ¡Humo y escoria 

Pues á humillar su orgullo y valentía 

¡mísera suerte del linaje humano! 



POESÍAS COMPLETAS 



259 



grabados en sus páginas la historia 

trae dos nombres: — Pompeya y Herculano. 

¡Estaba escrito! repite 
el sensual orientalismo, 
y la idealista creencia 
repite: — Dios lo ha querido. 
Del fatalismo son forma 
que expresa un concepto mismo, 
que variado en las palabras 
igual es en el sentido. 
Y la razón se pregunta: 
¿destruir es goce divino? 
¿á la cósmica armonía 
acaso es el mal preciso? 



Y el pensamiento se abisma 
de la duda en el abismo. 



En una corona fúnebre 



Soldado del deber y de la ciencia, 
era límpido cielo tu conciencia. 

No al ocio vil su espíritu se avino, 
la lucha y el trabajo eran su sino. 

En la tribuna fué del parlamento 
palabra audaz y austero sentimiento. 

Sólo la muerte avasallarlo pudo, 
y el gladiador cayó sobre el escudo, 
resignado y con ánimo sereno, 
como cae el valiente y cae el bueno. 

A un artista 



B, C. 



De tu álbum la primera 
blanca página brindas á mi musa, 
que por ti siente admiración sincera 
y que aplauso á tu genio no rehusa. 
Digno émulo de Listz y de Beethoven, 
haces brotar del tremulante piano 



260 



EICARDO PALMA 



notas que el alma arroben 
con deleite infinito, sobrehumano. 
El arte para tí no tiene arcano 
que tu osado talento no sorprenda: 
iníspi^ración audg^z en alma joven, 
tuya es del arte la gloriosa senda. 
No desmayes, artista. Patria gloria 
será la de tu numen inspirado. 
Si el arte nacional tiene una historia, 
tu nombre en ella brillará envidiado. 

¿Salvajismo ó fanatismo? 

I 

¿Cobarde ante la vida? 

¿Valiente ante la muerte? 

Así, por el suicida, (1) 

que ayer contemplé inerte, 
pregunta generosa la humana compasión. 
No falla, no decide, no busca solución, 

si en esa acción sombría 

valor, ánimo fuerte, 

locura ó cobardía 
lanzaron al ser libre y pensador en pos 
de un más allá, ese arcano que sólo sabe Dios. 

Y en medio de este enigma 

la Iglesia con su estigma, 
de intolerancia estúpida haciendo ostentación, 

la caridad desdeña, 

en ser feroz se empeña 
y á un Dios de amor convierte en bárbaro Nerón. 

La paz de los sepulcros la turba el anatema; 
más réprobo el suicida para Ella es que Caín, 
ya no la carne humana sobre la hoguera quema, 
pero la da á los cuervos feroces en festín. 



(i) Sepultado en el cementerio católico el cadáver de un sui- 
cida> la autoridad eclesiástica obtuvo que fuesen desenterrados los 
restos y arrojados al campo. 



POESIAS COMPLETAS 



261 



II 

Yo me digo ante tanto salvajismo: 
¿Será mi Dios el mismo 
Dios que calumnia Roma 
que, cual impuso su Korán Mahoma 
entre el hierro y el fuego nos implantaj 
barrera vil que la razón quebranta 
é inflexible destroza? 

¿Será mi Dios un Dios que cual la hiena 

sobre las tumbas hoza, 

y á vilipendio estúpido condena 

al inerte cadáver del suicida 

que rompió con su mano la cadena 

que al tormento lo ataba de la vida? 



En una velada literaria en homenaje 
á Juana Manuela Gorriti 

Yo soy de los que el tiempo 
que pasa no lamentan, 
de los que nunca miran 
lo que después vendrá, 
de los que siempre ráfagas 
de juventud alientan; 
yo soy de aquellos viejos 
que no lo son jamás. 

JOSE Zorrilla. 



Tal dijo el melodioso poeta de Granada, 
y aunque ello petulancia os pareciere en mí, 
me vienen sus conceptos lo mismo que pedrada 
de boticario en ojo, cual suélese decir. 

En medio de vosotros que olvido me parece 
que canas, y no pocas, coronan ya mi sien; 
mi espíritu en un mundo fantástico se mece, 
y siéntome poeta como el que aún joven es. 

Recuerdos del pasado resurgen en mí mente 
con todo su magnífico fulgor primaveral; 



262 



RICARDO PALMA 



en medio de vosotros soy fénix renaciente 
de la ceniza aún cálida de juvenil edad. 

¡Oh, gracias! Esta noche despierta en mi memoria 
memorias adormidas de tiempo más feliz, 
en que una noble dama, de nuestras letras gíoria, 
brindábame laureles, en literaria lid. 

Ausente en las regiones que riega el ancho Plata, 
hoy llévenla, en sus alas, las brisas del Rimac, 
como perfume grato que nuestro amor dilata, 
Baludos cariñosos y ofrendas de amistad. 

¡Córdoba! 

A Aníbal Galindo, 

De heroísmo verdadero 
fué una edad que ya se aleja... 
Os hace falta un Homero, 
tiempos de la patria vieja! 

De aquel valiente que pudo, 
de Ayacucho en la victoria, 
dejar de palmas desnudo 
todo el árbol de la gloria; 

del bravo entre los mejores 
que dijo : — arma á discreción 
y paso de vencedores — (1) 
oidme una tradición. 



Espartano en bizarría 
era y gallardo el doncel; 
mozo que á nadie cedía 
del entusiasmo el laurel. 

Es la civil disensión 
y es un campo de batalla; 



(i) llistóriro. 



POESIAS COMPLETAS 



de ancho llano en la extensión 
muertos siembra la metralla. 

Héroe de la antigua Grecia 
transportado al Mundo Nuevo, 
allí do el combate arrecia 
se ve impávido al mancebo. 

¡Oh, cuánta estéril hazaña! 
¡Cuántos tajos y reveses I 
¡Así bajo la guadaña 
del segador caen las mieses! 

— ¡Ríndete! (le grita alguno) 
Tu esperanza es ilusoria; 
somos ciento y eres uno, - 
y es nuestra ya la victoria. 

Con sereno parecer 
y tranquilo sonreír : 
— si es imposible venced, 
no es imposible morir — (1) 

dijo el valiente adalid 
y, espoleando su bridón, 
cayó en la revuelta lid 
destrozado el corazón. 

Lectura 

en la inauguración del Ateneo de Lima 

Señoras, señoritas y caballeros : 
ya que de nuevo nada pueda ofreceros 
y, obedeciendo dócil vuestro mandato 

de oír mi voz en esta 

solemne fiesta, 
ocupo la tribuna por breve rato, 
tolerad que os repita lo que algún día 
ya os leyó mi sincera cortesanía. 
Duéleme no ofreceros flores lozanas 
cuando vuestras sonrisas honran las canas 
del ya viejo poeta que, hace veinte años, 
pese á sus infortunios y desengaños, 



(i) Histórico. 



264 



RICARDO PALMA 



halaga vuestros sueños más ideales 
relatándoos consejas tradicionales. 
Cierto, ya no es mi musa joven galana 
que desparrama flores y vierte aromas, 
que imágenes exhibe de filigrana 
y que imita el arrullo de las palomas; 
mas rómpase en pedazos el arpa mía, 
agóstese infecunda mi fantasía 
y mi espíritu invada letal marasmo, 
siempre que de las bellas á los hechizos 
el tributo no pague de mi entusiasmo 
en versos, como el aura, resbaladizos. 
Musa gentil, que un día diste á mi acento 
vigor, y engalanaste mi pensamiento, 
dame cantar en fácil gallarda rima 
á la mujer limeña, la hurí del Rima. 

La limeña 

Tiene en sus ojos rara fosforescencia, 
y en su color del alba la transparencia: 
en su talle hay lo esbelto de árbol lozano, 
es turgente su pecho, su pie es enano 
y, al andar, con la gracia se enseñorea 
del clavel que en su tallo se balancea. 
Si sonríe, acaricia; si ríe, hechiza; 
la palabra, en su boca, se poetiza; 
tiene són de divinas arpas eolias, 
perfume de azahares y de magnolias. 
No siempre es glácil palma que se^ doblega 
al 'viento que sus hojas versátil riza; 
razonadora, á veces; otras, fe ciega 
domina en sus creencias espirituales, . 
ó es fatalista, como las orientales. 
Ora se manifiesta sultana altiva, 
ora violeta humilde que el sol esquiva, 
y hasta en su ingenio, si éste se desmenuza, 
es tanto castellana como andaluza. 
Lo grave de Castilla con cuanto cría 
de sal, en sus salinas, Andalucía 
se juntó en la limeña, que en esta playa 
ni Galicia, ni Asturias y ni Vizcaya 



POESIAS COMPLETAS 



265 



se aclimataron. Poco fruto de amoi^s 

dieron aquí los vascos conquistadores. 

¡Nol no mintió el que dijo que es la limeña 

azúcar refinada, sal levantisca, 

espuma gaditana, luz madrileña, 

cual fué Lima, en los siglos á éste anteriores, 

ciudad medio cristiana, medio morisca, 

ciudad de celosías y de pebetes, 

y de góticas torres y minaretes, 

en que al par goda y árabe, seria y sencilla, 

su Catedral remeda la de Sevilla (1) 

Del helénico tipo y el bizantino 

guarda el perfil limeño lo peregrino; 

de la Venus romana la gentileza 

resalta en los contornos de su cabeza, 

y negros, misteriosos, rizos y bellos 

sobre la ebúrnea espalda caen sus cabellos. 

Búcaro ten que armonizan cien flores varias 

la limeña armoniza cosas contrarias : 

ya es peña inconmovible que el mar acosa, 

ya tiene veleidades de mariposa; 

ya ¡algo de lo esplendente de los querubes, 

ya kiucho de lo vago que hay en las nubes. 

Sus pasiones, á veces son huracanes; 

en su desdén hay algo de nieve andina; 

su amor esconde el fuego de los volcanes, 

deslumhra, atrae, se impone, quema y fascina. 

Generosa, abnegada, caritativa, 

siempre risueña y ágil, siempre expansiva, 

lo mismo en ios festines está del mundo 

que junto al triste lecho del moribundo. 

Siempre á dar al mendigo, débil ó anciano, 

la limosna bendita pronta su mano, 

y en toda desventura que al alma toca 

palabras de consuelo tiene su boca. 



[l) Después de las reparaciones en la fábrica terminadas en 
1896, ha desaparecido la semejanza. 



266 



RICARDO PALMA 



A San Martín 

Homenaje de un soldado de la patria vieja 

¡Presente, mi general I 
En los campos de batalla 
y arrostrando la metralla 
en combate desigual, 
seguí un tiempo la bandera 
que alzaste contra el hispano, 
noble enseña que en tu mano 
lábaro de triunfos era. 
No á mi palabra demandes 
loores á tu tnemoria... 
si pedestal de tu gloria, 
Gran Capitán, son los Andes 1 
Tú los escalaste un día 
con arrojo sobrehumano, 
dando al mundo americano 
asombro tu bizarría; 
y cual águila caudal 
que niveas cumbres trasmonta, 
y cae, altanera y pronta, 
sobre la presa campal; 
así, audaz y bravo, tú 
en lid feroz te lanzaste 
y los lauros conquistaste 
de Ghacabuco y Maipú. 
Después á tambor batiente 
vino tu aguerrida grey, 
y exclamaste: — ¡Abajo el reyl 
¡viva el Perú independiente! — 
Y á esa voz el patriotismo 
dispertó de su marasmo : 
Lima fué toda entusiasmo, 
germinador de heroísmo. 
Arma al brazo, aire triunfal, ^ 
como en bélica jornada, 
estuvo tu camarada 
presente, mi General, 
y vió al pueblo en torbellino, 



POESIAS COMPLETAS 

como alborotado mar, 

agradecido regar 

con flores mil tu camino. 

¡Quién entonces te dijera 

que, al fundar la libertad, 

iba la fraternidad 

á ser odiosa quimera I 

Que pueblos que con hazañas 

rompieron la argolla ibérica, 

para baldón de la América 

se arrancasen las entrañas, 

y resucitara aleve, 

con insidia antes no vista, 

el derecho de conquista 

en el siglo diezinuevel 

Quizá al sonar el clarín 

de contienda fratricida, 

en pueblos á que dió vida 

don José de San Martín, 

en horas de lucha infanda 

que nos guardaba el Destino, 

quizá á interponerse vino 

esa sombra veneranda, 

y vi ó con pena cruel, 

en la bárbara contienda, 

repetida la leyenda 

que habla de Caín y Abel. 

No de los tiempos pasados 
la historia pondrá en olvido, 
orgulloso de haber sido 
último de tus soldados, 
quien vió, entre rudos afanes, 
extinguirse cual pavesa 
la luz de la vida en esa 
generación de titanes. 
Yo, que tu constancia vi, 
que tus proezas conté, 
tu abnegación admiré 
y con tus duelos sufrí; 
yo, que estuve en la victoria 
junto á ti con arma enhiesta. 



RICARDO PALMA 



reclamo mi sitio en esta 
apoteosis de tu gloria; 
y hoy, que á tu nombre inmortal 
va á ser monumento alzado, 
decir cumple á tu soldado: — 
I Presente, mi General! 

Esta composición fué leída por el autor en nombre del único 
militar que aún vivía en Lima, contemporáneo del generalísimo, 
en la ceremonia oficial del 28 de Julio de 1890, con motivo de la 
colocación de la primera piedra para un monumento al ilustre 
fundador de la Independencia peruana. La lectura produjo una 
reclamación diplomática por parte del ministro de Chile en el 
P«rú. 

Al poeta García Mérou 

Saludo 

Poeta que nos llegas de la región del Plata 
donde el pampero mece el secular ombú, 
que, en horas de infortunio, cuando la suerte ingrata 
la hiél de los dolores vertió sobre el Perú, 
supiste de entusiasta, de noble simpatía, 
conceptos á tu lira melódica arrancar, 
perdona si mi acento, desnudo de armonía, 
no alcanza nuestro afecto por ti á significar. 

Apóstol de las grandes, patrióticas ideas 
que el credo sintetizan de egregia juventud, 
poeta, bien venido á nuestros lares seas, 
tú que derecho tienes á nuestra gratitud. 
Si, aleve, nos negara* sus lauros la victoria, 
vencidos por el número, por el esfuerzo no, 
tu canto á nuestro Huáscar es pedestal de gloria 
al héroe que en las aguas de Angamos sucumbió. 

Tú aíihelas, como un iris de vivos resplandores, 
de América hacer práctica la confraternidad; 
soldado de la idea, tú en bélicos horrores 
no ves luz ni progreso para la humanidad. 
Tu pluma, ya en las lides esté del periodista, 
ya aspire de las musas al délfico laurel, 



POESIAS COMPLETAS 



269 



combate el insidioso derecho de conquista... 
Caín no fraterniza contigo sino Abel! 

¡Quién sabel En los arcanos que el porvenir encierra 
tu patria con mi patria, en fervorosa unión, 
harán que desparezca de americana tierra 
el gérmen de la injusta, rastrera usurpación. 
Quizá si las enseñas peruana y argentina, 
emblemas siendo un día de civilización, 
unidas en la cumbre de cordillera andina 
reclamen de un Homero los cantos de Ilión. 

El blanco y el celeste de la triunfal bandera 
que, en Lima, tremolara José de San Martín, 
avivan en nosotros la inextinguible hoguera 
de afecto por la patria del bravo paladín. 
^ cuando alegre tornes á la natal ribera, 
al seno de los tuyos, poeta luchador, 
exprésales que en esta nación de fe sincera 
para los argentinos tenemos sólo amor. 

Respuesta oficial 

á la Bohemia de Tacna aue me honró con el diploma 
de su Patriarca 

Salud y bendición en Jesucristo, 
que fué de Galilea en la bohemia 
un bohemio de marca; 
yo, á quien nombráis Fatriarca, 
honra que acepto, y con la cual me invisto 
porque hartas horas de fatiga premia, 
desde Lima, do vivo 
desempolvando el Nacional Archivo 
y matando polilla 
á granel, con escoba y escobilla, 
os acuso recibo, 
en serio más que en broma, 
del galano diploma 
con que jovial la juventud tacneña 
en su falange enrólame risueña. 



270 



RICARDO PALMA 



Y tras este proemio 
permitidme que os diga sin empacho 
que, á pesar de mis canas y entrecejo, 
en mí vive el bohemio. 
Yo, queridos amigos, soy un viejo 
que escondido en su sér lleva un muchacho. 
¿Viejo he dicho? jNo, no! Soy joven crónico. 
Es peceata minuta 6 menudencia 
lo de tener acento un algo afónico 
y arrugas que hacen acto de presencia. 
¿Que lo pruebe pedís? Mis Tradiciones, 
según autorizadas opiniones, 
no hacen llorar, despiertan la sonrisa; 
y si rimo renglones, 
ya con pausa ó de prisa, 
en ellos de amargura evito el dejo : 
mi buen humor retoza á borbotones, 
ni lloro, ni me quejo. 
Quede sentada esta verdad sucinta: 
ni lágrimas ni hiél uso por tinta. 

No por eso creáis, nobles amigos, 
que mi alma vive sipmpre en carnavales, 
que del dolor no alcanzan los puñales 
á herirme; mas los cielos son testigos 
de que al sentirme á vece circunflejo, 
triste y patidifuso, 
dar salida á las lágrimas rehuso 
y río... con la risa del conejo. 

¿Será esto hipocresía? No, señores: 
mi convicción sincera 
es que el hombre, si luce sus dolores 
se afemina, se vuelve plañidera. 
Del corazón los hondos sufrimientos 
echar al sur, al este, oeste ó norte, 
para que aquellas á quien nada importe 
se burlen de los íntimos lamentos, 
siempre lo tuve por torpeza suma, 
acción indigna de una digna pluma. 

Amarga es la cerveza. 
Mi credo es que la copa de amargura, 
con viril entereza 



POESIAS COMPLETAS 



271 



y con mano segura, 

debe apurarla el hombre. La irrisoria 

mueca del asco para el mono quede: 

no es hombre el que no lucha, ni el que cede 

á las penas del alma la victoria. 

Por eso con vosotros, que en la liza • 
del existir entráis con faz risueña, 
este viejo bohemio simpatiza, 
pues nunca tuve el alma zahareña. 
Seguid dando paliza tras paliza 
á todo lo que encarne retroceso 
ó humillación villana, 

y no olvidéis que el hombre del progreso, 

el hombre del mañana, 

no se abate, ni llora ó desespera, 

que estudia, que razona, lee y escucha, 

y en fin, que de la vida en la carrera 

apercibido siempre está á la lucha. 

Combatid el rastrero fanatismo 
con insaciable afán. Al pensamiento 
libre elevad altivo monumento; 
y siempre, en vuestros pechos, 
encuentre eco la voz del patriotismo 
que reivindica hollados los derechos. 

Yo camino al ocaso, y te saludo 
Bohemia en pleno Oriente I 
No cejes en la lucha del presente, 
la lucha por el triunfo de la idea. 
En la ardua empresa y el combate rudo, 
que tu consigna sea 
con el escudo ó bien sobre el escudo. 

Y aquf punto final, caros hermanos, 
no peque de chochez mi moraleja. 
Os estrecha las manos 
vuestro cofrade— iíJ¿ de la Eopa Vieja. 



272 



RICARDO PALMA 



En el álbum de una amiga 

Oye, Amelia, los viejos, 
y mucho más cuando á casado apestan, 
sólo son buenos para dar consejos 
que poco ó nada cuestan. 
Imitarlos no quiero, 
pues no anhelo que digas : 
el diablo se ha metido á sermcnero 
y con la cola está matando hormigas. 

Tampoco echarte flores 
corresponde á mi musa estrafalaria, 
pues no soy ya la palma solitaria 
que á todo viento prodigaba amores. 
Amén que tu razón rechazaría 
que echándote saliese de galante, 
en versos más ó menos cadenciosos 
sujetos á la ley del consonante, 
porque aquí y en Turquía 
son los poetas, sábelo, hija mía, 
unos muy reverendos mentirosos. 
Sólo no es verso lo que aquí te digo, 
con la formalidad de un documento, 
que fui, soy y seré siempre tu atento 
y muy sincero servidor y amigo. 



FILIGRANAS 



1890 & 1908 



18 



En 1890, y con el título Filigranas, publiqué, 
en edición numerada de doscientos ejemplares, un 
librito en dieziseásavo que, por vía de aguinaldo, 
envié á mis amigos en lugar de la obligada Jar- 
jeta de año nuevo. No poco he agregado después. 

Há más de un cuarto de siglo que, formalmente, 
me despedí de las Musas, y sólo la tiranía del álbum 
y de las postales me ha obligado, de vez en cuan- 
do, á quebrantar mi propósito. Resultado de afec- 
tuosos y ísocáales compromisos, las Filigranas no 
pasan de pecados veniales contra la Poesía. 

Tengo para mí que la literatura de álbum reviste 
carácter especialísimo, y que ella excluye largas tira- 
das de versos. Las galanterías, los piropos, Ihan 
de propinarse en dósis homeopática para que lo 
dulce no empalague. 

Creo también que en álbum ó tarjeta no debe 
aspirarse á la originalidad. A lo sumo cumplirá 
al poeta vestir, con májs ó menos primor, las zala- 
merías con que, durante siglos y siglos, han venido 
los hijos de Apolo, y aún los hijastros, ensalzando 
á la mujer. Además ¿qué se solicita de un escritor? 
Su carácter de letra y su firma ó garabato al pie 
de un pensamiento. Bastan, pues, poquísimos ren- 
glones rimados para salir airosamente del compro- 
miso. 

Expliqúese así el lector las reminiscencias que, 
en Filigranas, .encontrará de poetas españoles, fran- 
ceses, italianos é ingleses. He cuidado sólo de que 
la forma, la estructura de los versos me pertenezca 
que, en cuantoi á la paternidad de las ideas, el día 
del Juicio, en el vallecito de JosafeüK, y á la hora de 
encender faroles, cada padre reconocerá á sus hijos, 
no sin agradecerme el vestido nuevo que á mu- 
chos puse. Consignólo, como respuesta anticipada, 
á la acusación de plagiario. 



Preludio 



Pues, señores, francamente 

que si hoy echo 
á luz pública el presente 
pastel de versos, que he hecho 

á despecho 
del propósito formal 

que hice un día 
de dar á la Musa mía 
el adiós más patriarcal, 
es (y guárdenme el secreto) 
porque ha salido un sujeto 
con la antífona de que, 
por orgullo ó tontería, 
he dado atroz puntapié 
á la noble Poesía. 
Yo, señores, verdad pura, 

soy humilde; 
y no aguanto se me tilde 

de ser zote 

ensimismado 
que, en la Prosa, se cree alzado 

á la altura 
del sabio autor del Quijote. 

Cierto que ya no me place 
andar poniendo en carteles 

(cosa que hace 
gracia á poetas noveles) 
amor, goce ó desventura 



RICARDO PALMA 



propios, que los sentimientos 
íntimos es gran locura 
echar á los cuatro vientos. 
¿Gana algo la humanidad 
con saber esta simpleza: 
que me duele la cabeza 
que es una barbaridad, 
sólo porque me hizo un feo, 
en fealdad infinito, 
la hembra de mejor palmito 
y de mejor cututeo 
que pasea la ciudad? 
¿No es verdad? 

Pues bien, estas Filigranas, 
lector, como verá usted, 
si es que me hace la merced 
de querer honrar mis canas 
con leer este lib rejo, 
le probarán que, aunque viejo 
y con vida un tanto ascética, 
aun no he olvidado el manejo 
de la herramienta poética. 
Versos hechos por que sí 
y porque me dió la gana, 
lo que es, en lógica sana, 
razón, y no baladí. 

¿Filigranas? ¡Cómol ¡Quél 
¿Estamos haciendo el oso? 
Pues no es poco pretencioso 
el tal autor! — dirá usté, 
y dirá mal, por mi fé. 

Por supuesto 
que no hallara más modesto 
título, ni á tres tirones, 

mi mente ática, 
para rimados renglones 
en cantidad homeopática. 
Filigranas, sí señor, 
se llama este libro pobre. 



POESIAS COMPLETAS 



277 



¿De oro? No... de similor. 
¿De plata? Menos... de cobre. 

A Margarita 

(En su álbum) 

Te dió su nombre una flor 
y su delicado aroma; 
en tus pupilas asoma 
de la inocencia el fulgor; 
á tu labio tentador 
dió su púrpura el coral, 
y en tu talle angelical 
hay, Margarita hechicera, 
la esbeltez de la palmera 
mecida por el terral. 

Consejo 

Cristiano y caballero, tu corazón y labio 

perdonen al que agravio 

cobarde te infirió; 
mas olvidar la ofensa, borrar el torpe insulto 
de la memoria... hágalo el sinvergüenza estulto, 

el hombre digno, no! 

Peligrosa 

Miré tus ojos 

sólo una vez 
y casi, casi jurarte puedo 

que me quemé. 

Con esos ojos 

que Dios te dió 
y que más rayos despedir saben 

que el mismo sol, 

no el parque vayas 

á visitar, 
porque, de ñjo, que el centinela 

te grita: — ¡atrás! 

Cabo de guardia, 



278 



RICAEDO PALMA 



volando aquí, 
que á incendiar vienen la dinamita 

del polvorín. 

¡De una desgracia 

líbrenos Dios! 
Con esos ojos aquí no se entra 
porque hay peligro de una explosión. 

En el álbum de una viajera 

Adiós ¡oh peregrina, que ves correr las Jiora^^ 
corriendo infatigable de una quimera en pos! 
Que en tu camino no halles espinas punzadoras, 
que nubes en tu cielo jamás consienta Dios. 

Curiosidad 

No por forma de estricta galantería 

de hombre cortés 
te dije, há pocas tardes: — señora mía, 

beso sus piés — 
pues te los vi, al descuido, cierta mañana 

sin la botina, 
y de decir á gritos me entró una gana 

¡cosa divinal 
Desde entonces, curioso, pues Dios lo quiso, 

descubrir quiero 
si tienes algún ángel del Paraíso 

por zapatero. 

A Angela 

A mí, ratón que roe los pergaminos, 
rival, por lo coplero, de Calaínos, 
hombre que á la polilla le da batallas 
y que, dormido, sueña con antiguallas, 
tú, perla de la Antilla que España abona 
como joyel preciado de su corona, 
me pides cuatro rasgos, cualquier simpleza, 
tú, reina que te impones por la belleza! 
¿Que por ti al aire quieres eche una cana? 
¡Vaya con el capricho de la cubana! 



POESIAS COMPLETAS 



279 



¿A qué me pides versos, amiga mía, 

tú que eres encarnada la Poesía? 

Hurí del Paraíso que ideó Mahoma, 

que, aún tibio, de los cielos traes el aroma, 

que, en vez de labios, muestras corales rojos, 

y que estrellas del éter luces por ojos; 

tú que de las Palmeras que Cuba cría 

tienes la gentileza, la gallardía 

con que mecen sus copas piramidales 

al soplo de las brisas primaverales, 

no, tú no necesitas que vieja pluma 

de tu hermosura ensalce la gracia suma, 

tú la maga hechicera que, en los salones, 

alfombra va pisando de corazones. 

¡Nol no te escribo versos... te haré ese ultraje. 

Ya que todos te rinden pleito homenaje, 

ya que no hay alabanza quje á ti no suba, 

seré más insurgente que los de Cuba. 

No te he de escribir versos así me emplumen, 

tú mereces de Byron el alto numen, 

y te devuelvo el álbum, Angela hermosa, ^ 

con líneas, como mías... de versi-prosa. 

Sic semper 

Una estatua de corcho y otra de oro 
del mar cayeron en el hondo abismo: 
se hundió la que valía gran tesoro 
y la otra se salvó del cataclismo. 
De la santa justicia con desdoro 
entre los hombres vi pasar lo mismo: 
aquel que vale se hunde en mar ignota; 
pero el hombre de corcho siempre flota. 

Pensamiento de Heine 

Guando el poeta hasta la prosa baja 
rayos de viva luz envuelve en paja. 

Galantería 

Diz que coral y perlas de gran valía 



280 



RICARDO PALMA 



de un monarca robaron á la corona. 
Si en tu boca se fija la Policía, 

á chirona, á chirona, 

vas por ladrona. 

Cabellos blancos 

No los arranques, no los ultrajes, 
pálidas flores de invierno son; 
acaso, acaso les prestan savia 
latidos ,últimos del corazón. 
Para las tumbas, joven, respeto; 
para las canas, veneración; 
que toda cana flor es que brota 
sobre el sepulcro de una ilusión. 

Verdad como el puño 

Hay nombres que s|e imponen por tanto oir citarlos ; 
hay glorias que son glorias á fuerza de gritar; 
y sin examen somos adoradores ciegos 
ó lacayos de alguna muy gran vulgaridad. 

Traducción 

Jesús con ser quien fué (no era un cualquiera) 
en un establo vió la luz primera. 
¡Qué mucho, pues, que los demás mortales 
vivamos rodeados de animales! 

Confraternidad 

(De Tristan Shandy) 

Del poeta en el cuarto de estudio 
un mosquito zumbaba tenaz: 
el poeta entreabrió la ventana 

y dijo al insecto: — tunante, ve en paz. 
Prisionero no aspiro á tenerte, 
que en el mundo cabemos los dos : 
fuerte yo, débil tú, para todos, 

moscones, mosquitos, el mundo hizo Dios. 



POESIAS COMPLETAS 



281 



Album 

Con frases de genial galantería 
hoja en tu álbum resístome á llenar: 
otro en eso lecciones me daría; 
pero no en desearte, amiga mía, 
felicidad sin par. 

A Leonor 

Si yo soy el invierno 
y tú la primavera; 
si yo voy cuesta abajo 
y tú vas cuesta arriba; 
si soy el desencanto 
y tú eres la ilusión; 
es imposible y grande, 
¡oh virgen hechicera! 
que en tu álbum una página 
poética suscriba. 
Las Musas enemigas 
de los ancianos son. 

Contraste 

La clemencia de Dios es infinita 

y el cielo nos promete. 
Perdona al que en el mal se precipita 

setenta veces siete. 
Y Roma, intolerante, el texto altera, 

ve en el hombre un juguete, 
y lo manda terrífica á la hoguera 

setenta veces siete. 

Album 

. I 

Bethsabé, llevas en la pupila 
las claridades del cielo azul; 
se transparenta tu alma tranquila 
como la infancia, como el idilio, como la luz. 



282 



RICARDO PALMA 



II 

Que Dios te acuerde, Isabel, 
horas tan afortunadas 
cual frescas y perfumadas 
tiene flores el verjel. 

III 

Por sendero de rosas purpurinas, 
bella niña, hoy caminas. 
¡Nunca hieran tu planta las espinas! 

IV 

Yo sé de vos, señora, 
que sois encantadora, 
que un ángel os dió rostro y otro ángel corazón. 
Por eso, en este libro, lamento mi impotencia, 
que humana poesía no tiene suficiencia 
para cantar á seres que de los cielos son. 



Pensamientos de Heine 
I 

Toda joven es Eva que, impaciente, 
espera á la serpiente. 

II 

Gatazos negros miedo me inspiran, 
gatitas blancas mi tirria son; 
yo quise á una como á mis ojos, 
y tal araño me dió la pérfida 
que aún brota sangre mi corazón. 

Pensamiento de Byron 

Vi desatai-se la borrasca horrible 
en el hogar, y vi la tempestad 



POESIAS COMPLETAS 



en furioso océano. ¿Cuál más miedo 
á mi espíritu dió? — La del hogar. 



Pensamiento de Lamartine 

Como esta blanca página 
el libro de tu vida en blanco está. 

Que Dios en él escriba 
lo que escribo yo aquí ¡—Felicidad. 

(En otra forma) 
La vida es hoja en blanco, niña bella, 
y Dios escribe en ella. 



Triste verdad 

Es cristal quebradizo la hermosura 
como el frágil espejo; 
y fugitiva, Celia, la ventura 
como en él de tu imagen el reflejo. 



Enigmática 

Aquella niña del talle leve, 
de purpurina, risueña boca, 
es, cuando la hablan del verbo amar 
más fría que la nieve, 
más dura que la roca, 
más falsa que la mar. 



Album 

Aunque á un floricultor le cause enojos 
no fué una rosa del verjel florido 
quien púrpura prestó á tus labios rojos, 
que fué tu boca de coral partido 
la que dió tinte de rubí encendido 
á la gentil y perfumada rosa 
que sobre campo de esmeralda posa. 



284 



RICARDO PALMA 



A María Teresa 

Hánme dicho que dices que te holgarías 
teniendo en tu álbum cuatro palabras mías, 
y al anhelar tan poco, María Teresa, 
que has tenido perverso gusto confiesa. 
A lamentar me obligas mi mala suerte 
que me priva del goce de complacerte 
porque, viejo y poeta, como es notorio, 
héme vuelto un sujeto contradictorio, 
pues, pese á mis arrugas, pese á mis canas, 
siempre veo en las niñas rosas galanas, 
y rebelde la Musa ni á tres tirones 
que exprese bien permite mis impresiones. 
Si en ti se han reunido belleza rara 
y de la inteligencia la luz preclara; 
si suma de virtudes en ti se anida 
y todo te promete dicha en la vida; 
si eres, María Teresa, flor primorosa 
de esta bendita tierra de Santa Rosa 
¿cómo podrá cantarte con desenfado 
poeta á quien las Musas ya han jubilado? 



A Mercedes 

Honra tu nombre, pues honrarlo puedes, 
pródiga para mí siendo en mercedes. 



A un político 

¿También tú, cobarde, 

imitas á Pedro, 

que negó al Maestro 
en la hora suprema del conflicto, di? 

O es ique desde el drama 

fatal del Calvario, 

en la tierra abundan 
los ensabanados de Getsemaní? 



POESIAS COMPLETAS 



Album 

Siempre para las hermosas 
i^servaron los poetas 
camelias y tuberosas, 
margaritas y violetas. 

Ya no tengo ni las flores 
de culta galantería, 
ni los ensueños de amores 
de una edad que no es la mía. 

Para ornar tu cabellera 
y merecer tus sonrisas 
¡con cuánto placer tejiera 
corona de minutisasi 

Mas ni el festivo galán 
ni el bardo de amores soy: 
mis canas diciendo van: 
cuánto va de ayer á hoy! 

Y aspirar fuera acción mala, 
que en mí provocara escándalo, 
el perfume que se exhala 
de tu abanico de sándalo. 

Acepta, pues, de buen grado 
sólo amistoso interés 
del poeta jubilado 
que humilde besa tus piés. 



Pregunta sin respuesta 

¿Qué cosa es la Verdad? — le preguntaba 
Pilatos á Jesús de Nazareth. 
Veinte siglos de entonces han pasado... 
— y la pregunta en pie. 



A Lastenia 

Si yo, Lastenia, fuera hoy el mismo 
que, allá en sus días de juventud, 
conceptos ricos de orientalismo 



286 



RICARDO PALMA 



halló en las cuerdas de su laúd, 
en este libro te escribiría 
rimas gentiles de grato són, 
que fué galante mi poesía 
y fué sincera mi inspiración. 

Mas ya á mis canas esos primores 
de fantasía sentaran mal: 
nunca el invierno produjo flores, 
nunca en el yermo brotó el raudal. 
A tí, que tienes claro talento, 
virtud, belleza, no ha de ofrecer 
fútiles frases que arrastra el viento 
el que tu amigo se honra con ser. 

A un pirata callejero 

Para dar picotones á las mujeres 
¿ser pulga quieres? 
Sáquete bien el diablo de esos andares; 
no te aplaste una suegra con los pulgares. 



Desdeñosa 

De palabras que el viento se lleva 
haces bien no atendiendo al rumor; 
si hay crisol en que el oro se prueba 

¿por qué aquilatarse no podrá el amor? 
No me admira al mirarte tan niña 
que el desdén en tu faz siempre esté : 
no seré quien por eso te riña... 

pues sabes ya dónde te ajusta el corsé. 



Confidencia 

Le di la mano, me estampó un beso, 
pidió una cita y... — ¡Ojo con eso! 
que son las citas trampa con queso. 



POESIAS COMPLETAS 



287 



A Rosa 

Un libro ayer leí 
en que, hablando de flores peregrinas, 
dice el autor: — no hay rosa sin espinas — 
Te ruego no las tengas para mí. 



A un escritor 

¿Qué nube claridad robó á tu mente? 
Infame causa defendiendo estás: 
te absolverán los hombres del presente, 
mas la justicia histórica... ¡jamás! 



A Pepita 

Si eres así de pepita 
tan bonita, 
¡por vida de Satanás I 
¿de pepa cómo serás? 



Receta 

Le preguntaba al médico 

cierto municipal, 

que andaba en pos de fósforo 
para curar la anemia cerebral, 
qué cantidad de peces convendría 

comiese cada día. 

Y contestóle el émulo 

sabihondo de Avicena : 

— Para su anemia crónica 
bastará que se almuerce una ballena. 



De la Biblia 

I 

El lujo en la mujer ¡quién lo creyera I 
nadó en el Paraíso 



288 



RICARDO PALMA 



con la hoja de una parra ó d© una higuera. 
Después... la modista hizo lo que quiso. 



Un Cicerón 

(Semblanza parlament,áriá) 

De sesos de loro 
embutidos en busto de mico 
resultó este orador pico de oro; 
lo afirmo y publico. 



Cuestión de santidad 

Santos de la cintura para arriba 
los concibe mi mente sin trabajo; 
mas lo difícil es que ella conciba 
santos de la cintura para abajo. 



Crentecillo histórico 

Pido á Dios verlo á usted pronta 
con la faja de ministro. 
— Gracias, amigo, mil gracias; 
para tanto no he nacido; 
yo me conozco y no tengo 
talento, estudios, ni tino. 
— ¡No embrome I Muchos más brutos 
que usted ministros han sido. 



Aforismo 

Debe temerlo todo 
el viejo imbécil que con joven casa; 

y nada temer debe 
joven que á viejo su existencia enlaza. 



POESIAS COMPLETAS 



289 



Lección de Química 

Que todo lo explosivo acaba en ita 
lo prueban dinamita, 
melinita, lydita, 
geivita, panclastita, 
mi mujer Margarita » 
y mi señora suegra doña Rita. 



Lagrimas 

Lloraste ayer de alegría 
y lloras hoy de aflicción! 
¡Por cuánta varia razón 
gustamos, amiga mía, 
la savia del corazón! 



Filosofía 

La vida es un libro descompaginado 
y forman sus hojas confusa Babel. 
Por eso en el mundo ¡cuán pocos, cuán pocos 
lo saben leer! 



Falsificación 

Hay de cristal de roca 
brillantes que cual sol relampaguean. 
¡Cuántos hombres que brillan en el mundo 
son cristal de Bohemia! 



Autógrafos 
I 

Autógrafo me pides, cualquiera bobería 
rimada, un pensamiento, en prosa ó poesía; 

19 



290 



EICARDO PALMA 



y ¡cómo resistirme, dulcísimo embeleso, 
si tienes unos ojos que dicen: date preso! 
Y exclamo al verte tan bella 
corazones conquistando : 
— i Virgen Santísima I ¿Cuándo 
cayó del cielo esta estrella? 

II 

Pues exigís, señora, 
que mi modesta firma aquí se vea, 
sabed que mi alma para vos desea 
que, libre de tormenta abrumadora, 
cielo sin nubes vuestra vida sea 



A Amalia Fuga 

Dios puso en tu rostro muy dulce sonrisa, 
un astro á tus ojos prestó su fulgor, 
y tiene tu acento, gentil poetisa, 
cadencias de himno y arpegios de amor. 



A un politiquero 

Aspira á todo, á todo: 
— Obispo ó Presidente — 
Prefiere hacerlo con altiva frente 

á hacerlo revoleándote en el lodo. 

Aspira á todo en serio, nunca en broma. 
Con paciencia y saliva 

se llega siempre arriba, muy arriba. 

En eso de aspirar sé cual Mahoma, 
que aspiraba el muy pillo 

hasta á guardar la luna en su bolsillo. 



A Enriqueta 

Los poetas, fabricantes de castillos en el aire, 
dirán, niña, que es hacerte un grandísimo desaire 



POESIAS COMPLETAS 



291 



no decir muchas lindezas de tu gracia y hermosura 
en los versos con que manchan de estas hojas la 

[blancura. 

Aunque admiro los encantos de tu cuerpo escultural, 
más me hechizan las virtudes que hay en tu alma 

[angelical. 



Entre mi hija y yo 

¿Ves ese caballero, Angela mía? 
Pues, sin ser un arcángel de los cielos, 
ese hombre ha contribuido 
á enjugar muchas lágrimas y duelos. 
Vélo bien, conocerlo no te pese. 
— Tal hombre bendecido 
merece ser sobre la tierra impía. 
Dime pronto, papá, di ¿quién es ese 
que prodiga consuelos ? 
— ¿Ese?... te lo diré... vende pañuelos. 



Olvido divino 

Al talento del hombre puso límites 
Dios, que es todo bondad; 
pero olvidó ponérselos 
á su bestialidad. 



Contraste 

I.os grandes ríos y el hombre sabio son silenciosos : 
no necesitan alborotar. 
Los riachuelos y los pedantes son bulliciosos, 
porque les falta profundidad. 



Violeta fúnebre 

Tu boca fué una rosa 
abierta sobre nieve; 



292 



RICARDO PALMA 



la nieve tus mejillas 
que el cura besó leve. 
I)e flores en el cielo 
Dios quiso una guirnalda, 
y te arrancó para ella 
de la materna falda. 



A un desleal 

No me abraces. La perfidia 
palpita en tu corazón, 
lodo en que tiene mansión 
el gusano de la envidia. 

Está visto 

que me mientes : 
tus besos son descendientes 
del que dió Judas á Cristo. 



Perogrullada 

Ultima vanidad que tiene el hombrc: 
un epitafio en el que esté su nombre. 

Traducciones é imitaciones 

I 

(En una calavera) 

De dos enigmas solución sabida 
tienes ya ¡oh trozo de materia inerte! — 
¿Dónde acaba el enigma de la Vida? 
¿Dónde empieza el enigma de la Muerte? 

II 

En esto de temblar ante el peligro 
sólo un distingo encuentro : 
cobarde es el que tiembla para afuera, 
valiente es el que tiembla para adentro. 



POESIAS COMPLETAS 



293 



III 

Si en la humanidad hay lógica 
es lógica bien extraña: 
reniega contra las moscas 
y persigue á las arañas. 

IV 

Todo hombre de talento 
tiene su cuarto de hora de jumento. 

V 

La muerte es el cuchillo que Dios usa 
para partimos por la hipotenusa. 

VI 

¿Las perlas y las lágrimas quisieras 
saber en lo que tienen semejanza? 

Puestas en la balanza 
falsas son unas, y otras verdaderas. 

VII 

Para humillar el orgullo 
del talento, 
hizo Dios á los tontos, 
y no al jumento. 

VIII 

Desde Cristo, á todo hombre extraordinario 
dan corona de espinas y Calvario. 

IX 

La moral es un corsé 
que, en ciertos ratos, usamos; 
pero en otros lo colgamos 
de un clavo... y Dios guarde á usté. 



294 



RICARDO PALMA 



X 

Tanta sangre en tu nómbre, 
cristiana religión, se ha derramado 
que ella, en la Cruz, las huellas ha borrado 
de la sangre preciosa del Dios-hombre. 

XI 

Una virginidad vilipendiada: 
la de una limpia espada. 
Si al cielo va con su amo, 

sin duda alguna 
dirá San Pedro: — pase, 

la once mil una. 

XII 

En la enguantada mano lleva el devocionario 
y póstrase contrita, ante el confesionario, 
la misma que fué anoche de los salones gala 
y oyó de los galanes palabras familiares: 
¿si querrá ser, cual otra María de Magdala, 
liviana en las alcobas y santa en los altares? 

XIII 

Eres tan pedigüeña, vida mía, 
que cuando Dios te llame para el cielo, 
por pedir, en la misma portería, 
pedirás á San Pedro un caramelo. 

XIV 

A la tumba de todos los maldicientes 
en busca de ponzoña van las serpientes. 

XV 

Para ascender con adular te basta: 
la lisonja es jabón que no se gasta. 



POESIAS COMPLETAS 



XVI 

Mi mujer es un libro, mucho sabe. 
— Pues préstemelo usted cuando lo acabe. 

XVII 

Niña que amores inspirando vives 
como 3i fueras ángel de retablo, 
pues por resmas epístolas recibes 
¿cuándo te llegará la de San Pablo? 

XVIII 

El crimen es, señores, 
decía un juez, 
un cambio á retaguardia 
de la honradez. 

XIX 

Saben mucho los viejos ¡qué sandez! 
Los años no dan ciencia... dan vejez. 

XX 

El pueblo es un enfermo, 
como cualquiera, 
que cree sanar cambiando 
de cabecera. 



Génesis 

Estaba el padre Adán en el Edén 

perfectamente bien 
con Eva, entre las flores del jardín 
jugando al pollo ciego y el pin-pin, 
cuando una sierpe atroz de cascabel 
(suegra en embrión) acometió al doncel; 
y diz que desde entonces le fué al tal 

completamente mal. 



296 



RICARDO PALMA 



Ante el Juzgado 

Muy bien impresa se ostenta 
en mi cara la honradez, 
— dijo el reo. Y dijo el juez: 
— Sí... Salvo erratas de imprenta. 



Electricidad 

Es um suegra eximio divisor, 
y es la pobreza el aislador mejor. 



Fatuidad de los chicos 

A un elegante, enfermo 
y moribundo, le picó en la pata 
una pulga, y gritó la mentecata: 
-ya dejo agonizando al paquidermo 
mi picada lo mata. 



A Gaudencia 

Desde que estudié latín 
(ya hace fecha, amiga mía) 
se me clavó en el magín 
que gaudentia es alegría. 
Y á fe que pocas mujeres 
saben su nombre llevar 
como tú, Gaudencia, que eres 
alegría de tu hogar. 



Tonto 

A tus piés, hermosísima coqueta, 
(dijo un vate) pasara el día entero — 
¿Quién tal cosa expresó será un poeta? 
— iQuiá! Será un zapatero. 



POESIAS COMPLETAS 



297 



Claris Verbis 

No hay flor de primavera ó de verano 
que roída no esté por un gusano, 
y en ti es la vanidad, preciosa Zoé, 
gusano vil que el corazón te roe. 



Política 

Todo puede faltarle al mandatario 
que por el bien de su nación se afana : 
no han de faltarle ingratitud villana, 
ni Judas, ni Calvario. 



Murmuración 

Muchos medran del mundo en las marañas 
porque hermana ó mujer tienen hermosa. 

(Es muy coiTiente cosa 
por las faldas subir á las montañas) 



Reproche de alcohólico 

¿Qué le costaba á Dios la mar salada 
hacerla de aguardiente? — ¡Nadal ¡Nada! 



Ardorosa 



Soles tus ojos, 
tus labios fuego, 
un volcán tu alma... 
Digo ¿habrá más calor en el infierno? 



Piropo 



Luces, niña, cordón de escapulario 
sobre el cuello de tul de la camisa... 



298 



RICARDO PALMA 



¡Qué altar, padre vicario, 
para decir en él misa tras misa! 



Album 

Dios guarde en el cristal de tu conciencia 
del dele azul la limpia transparencia. 



A Cristobalina 

Archirrevolucionarios 
son tus ojos por lo visto, 
desde que por ellos Cristo- 
balina, guerrean varios. 
Quien ojos luce incendiarios 
como tú, no es bueno se halle 
cruzando libre la calle 
y provocando atropellos... 
¡Nadal A la cárcel con ellos 
y... que el carcelero talle. 



Antítesis 

Rara vez el ejemplo y la doctrina 
caminan de bracero: 
San Pablo predicaba el matrimonio, 
y se quedó soltero. 



Miseria humana 

Hay mucha buena gente 
que con placer leería 
una necrología 
diariamente. 
Bien dijo Malthus, pensador profundo: — 
no hay sitio para tantos en el mundo. 



POESÍAS COMPLETAS 



299 



Mal afeite 

Rubio era su cabello. Ha encanecido 
desde que viste el luto del marido. 
En este espejo has de mirarte, niña, 
tinte para no usar que se destiña. 



Absurdo 

¿Servicios haces y quieres 
también agradecimiento ? 
Pues, hijo, sólo un jumento 
aspira al goce de dos placeres. 



Pedrería celeste 

Para darte esos ojos de luz suprema 
Dios quitó dos brillantes á su diadema, 
y para darte labios tan carmesíes 
tomó el rojo encendido de dos rubíes. 



Desaseo 

Las uñas no se corta mi escribano 
porque ellas (sea magro ó sea vigilia) 
dan el pan cotidiano 
que come la familia. 



Ley fatal 

¡Malditos cuarenta añosi 
una coqueta murmuró con pena. 
Cuando los cumple la mujer los hombres 
la ponen en perpetua cuarentena. 



300 



RICA EDO PALMA 



Album 

I 

Un vale que murió de hipocondría, 
con aire contristado me decía: 
— Firma de viejo, en álbum de una hermosa, 
es más bien epitafio que otra cosa — 
Yo digo que los viejos, al firmar, 
dejan una reliquia en un altar. 

11 

Condesa, en tu Granada, muslímica hechicen 
no pude hallar palmera 
íjue iguale tu esbeltez; 
ni del Generalife los mágicos jardines 
mostráronme jazmines 
más blancos que tu tez. 

III 

Encanto tiene infinito 
de tus ojos el fulgor: 
en ellos el délo ha escrito 
todo un poema de amor. 



Receta 

Si te enfermas de amor mal retribuido 
hazte curar con el doctor Olvido, 
el cual sabe hacer curas 
lentas, pero seguras. 



Colón 

Si sublimara á Cristo 
de la crucifixión la escena impía, 
á ti, Colón, los grillos te agigantan 



POESIAS COMPLETAS 



301 



que, en la tierra, no hay rosa sin espinas, 
no hay redención sin cruz infamatoria, 
ni gloria sin envidias. 



Predicción 

Yo vi en los miradores de Lindaraja 
que una ave hizo su nido, no sobre paja, 
sí sobre el azulejo de piedra dura 
que del Korán conserva solemne sura. 

¡Oh niña esquiva! 
si no tienes el alma de roca viva 
ya habrá quien logre en ella, galán cumplido, 
labrar, y para siempre, de amor el nido. 



En el álbum de una andaluza 

De tu boca de rubí 
por conquistar esperanzas, 
airados rompieron lanzas 
abencerraje y zegrí. 

De Kásida nazarita 
tu voz tiene el embeleso : 
hay en ella algo del beso 
que dentro el alma palpita. 

Yo, cristiano y trovador, 
y de americana tierra, 
no sé decir cuánto encierra 
tu rostro de seductor. 

Mas por ti dará un, sultán, 
niña de la crencha blonda, 
los diamantes de Golconda 
y las suras del Korán. 



A Didy 

Sé que en el cielo un ángel tiene enojos 
porque envidia la magia de tus ojos. 



302 



KICARDO PALMA 



1 



Maravillas del siglo XX 

En este siglo de las dos incógnitas 
va á ver el mundo lo que nunca ha visto: — 
la paz universal y alguna autógrafa 
carta de Jesucristo. 



Lo de siempre 

i Pueblo! por darte libertad peleo, 
en sus proclamas estampó un magnate. 
El triunfo vino tras feroz combate 
y ¿tuvo el pueblo libertad? Lo creo... 
Tuvo la libertad de Prometeo, 
que es la de desprenderse las lagañas 
cuando el buitre le roe las entrañas. 



En el confesionario 

Tentación de la carnelü Ya está en baile 
la carne (al penitente dijo el fraile). 

Pon la carne en salmuera... 
lo que te tienta á ti es la carnicera. 



En la primera página de un álbum 

Muy honrado, Judith me considero 

con que me hagas de tu álbum el portero. 

Sépase, pues, que dejo libre entrada 

á toda musa bien acicalada, 

y en cuanto} á prosa dejo el paso franco 

al escritor que calce guante blanco. 

A nadie le consiento 

más de una hoja en que estampe un pensamiento, 
porque el álbum no tiene otro propósito 
sino el de ser de autógrafos depósito, 
y que nunca sus páginas abrumen 
bellacos á quien Dios no dió cacumen. 



POESIAS COMPLETAS 303 

Apotegma 

La envidia es como el humo. Cuando nace 
la llama nace el humo. 
Después el mucho fuego lo deshace. 

Semiplagio 

La vergüenza empeñó cierto poeta 
para obtener sillón de diputado. 
Lo malo es que sin ella se ha quedado 

porque se Je perdió la papeleta. 

Elena 

(Corona fúnebre) 

Fué como nota plácida 
de una arpa angelical, 
como aromada nube 
de incienso en el altar. 
La nota y el aroma, 
en rápida espiral, 
flotando en el espacio 
al trono de Dios van. 

A Cristóbal Colón 

Si empequeñecer tu gloria 
quisiera envidioso un hombre 
y el renombre de tu nombre 
vulgarizar en la Historia, 
para alcanzar triunfo tanto 
le bastara al badulaque 
lograr que en el Almanaque 
te matriculen de santo. 

Naderías y Postales 

¡ Estudiar 1 ¡Estudiar! Ya eso no se usa. 
Nace hoy todo mamón con ciencia infusa. 



304 



RICARDO PALMA 



Es el desdén en tu purpúrea boca 
mucho más duro que el cristal de roca. 

Paloma sin hiél era la niña bella; 
pero es hiél sin paloma la madre de ella. 

jRefrena, oh pueblo 1 tu entusiasmo loco: 
los ídolos de barro duran poco. 

¿Qué es la vida? — pregunta un papanatas. 
— Un libro con muchísimas erratas. 

Los juramentos de cariño eterno 
suelen ser la antesala del infierno. 

El amor, de la vida en la jornada, 
es casi siempre pildora dorada. 

¿Será un ángel caído esa mujer? 
¡No! (pero está al caer). 

Toda joven, lo tengo por seguro, 
si sueña habrá de ser con el futuro. 

El primer juramento 
de amor es como el prólogo de un cuento. 

¿Si tu novio en saber tendi'á interés 
cuánto en polvos de arroz gastas al mes? 

A las pasadas edades 
les echa pan nuestra edad, 
en que campan nulidades 
henchidas de vanidad. 

Un beso que no es dado en boca plena 
es... como una alma en pena. 

Aunque camino entre abrojos 
y es ya de viejo mi historia, 



POESIAS COMPLETAS 



305 



creo mirar en tus ojos 
un trasunto de la gloria. 

Astro eres, yo soy nube 
qu^ á tu altitud no sube. 

Tus ojos de fuego, mi pecho de yesca... 
Si no fuera viejo teníamos gresca. 

Dijo, al verte, un diputado 
de la sierra, 
que es tu aire tan agraciado 
que á Júpiter diera guerra 
en el Olimpo estrellado. 

Niña, que tu belleza es sin rival 
lo declara el sufragio universal. 

Conquistas más que el Cid, si por la calle 
luces tu gentil talle 

Me han dicho que pareces 

ángel del cielo, 
y que ya estás en punto 

de caramelo. 

Tú necesitas 
novio que te haga muchas 

purisimitas. 

Como tus ojos vi pocos, 
ángel de mi devoción: 
son, sin exageración, 
de luz eléctrica focos. 

Existe en tu belleza tal encanto 
que harás prevaricar al Padre Santo. 

Dios belleza te dió y alma de artista: 
¿qué mucho que hayas hecho mi conquista? 



20 



306 



KIOARDO PALMA 



Armas son la hermosura y el talento 
á las que siempre rindo acatamiento. 

Ni el Papa niega bendición papal, 
ni yo mi garabato á una postal. 

Tu corazón no es hecho 

de dura roca. 
Esa dureza tiene 

vida muy poca. 

Niña bonita, 
Amor tiene potencia 

de dinamita. 

No hagas caso de ese tonto, 
pues sus frases de amor son 
como pompas de jabón 
que se desvanecen pronto. 

Dice quien de tus ojos 
admira el brillo: 
— ¡Dios me libre de ustedes, 
buen par de pülosl 

Guando en el mar te bañas no hay olas que se 

[enojen : 

la sal quie á ti te sobra las olas la recogen. 

No es corazón aquel que no palpita 
mirando á una muchacha tan bonita. 

En barquito de papel 
me embarcara, amiga mía, 
con rumbo hacia tu verjel, 
para aspirar la ambrosía 
de tu boca de clavel. 

Me han contado tus vecinas 
(chismes son de vecindad) 
que enloqueces y dominas 
al que mira tu beldad. 



POESIAS COMPLETAS 



307 



Luces, niña, en tu mirada 
angelical, 
resplandores de alborada 
tropical. 

Esta sí que es mujer de ringo y rango, 
y el que otra cosa diga es un guarango. 

Niña, cuando te miro 
quisiera darte el alma en uñ suspiro 
que, aunque viejo, en ti encuentran mis sentidos 
los entusiasmos de mis tiempos idos. 

En ti, niña, la gracia se enseñorea 
del clavel que en su talle se balancea. 

Aquel que me dijera que tú no tienes sal 
diría un disparate extrapiramidal. 

Mis alas quemaría, si mariposa fuera, 
de tus ardientes ojos en la vivaz hoguera. 

Luces en tu belleza encantadora 
rayo de luna ó resplandor de aurora. 

Para pescar á un novio 
¿qué más anzuelo 
que tus zalamerías 
de ángel del cielo? 

Se le fué la mano al cura parroquial, 
pues te puso, al bautizarte, mucha sal. 

Quien de tu amor no anhele las cadenas 
no tendrá ¡vive DiosI sangre en las venas. 

No es mentira de poeta 
sino la pura verdad, 
que es una preciosidad 
la dueña de la tarjeta. 



308 



RICAEDO PALMA 



El corazón me ha robado 
la gracia de tu persona: 
y yo digo atribulado — 
¡Ah, ladrona! 

Si el Congreso del Perú 
premiara á la más bonita 
de seguro, Margarita, 
que el premio lo obtienes tú. 

Ruega á Dios que el Gobierno no me haga un día 

Prefecto ó Intendente 

de policía ; 
pues sin pocas ni muchas vacilaciones 
á la cárcel enviaba, seguramente, 
á tus ojos que son grandes ladrones 

de corazones. 

Hilo de perlas entre rubíes, 
ostentas, niña, cuando sonríes. 

Tienen tus ojos, al través del velo, 
refulgencias del cielo. 

Para copiar lo que hablan tus ojos, vida {mía, 
te juro que quisiera saber taquigrafía. 

Niña bella, niña bella, 
la de ojos fascinadores: 
tus pies pequeños por huella 
hacen brotar lindas flores. 

Julia, si á tu belleza peregrina 
se la busca rival, 
yo sé que hay quien opina 
que tendrás el sufragio universal. 

Aunque tu cielo no he visto, 
Señor mío Jesucristo, 
la dueña de esta postal 
es un ángel celestial, 



POESIAS COMPLETAS 309 

muy hechicero y muy listo. 

Aunque muchas bonitas son tus rivales, 
pocas habrá que valgan lo que tú vales. 

No hay talle que seduzca como tu talle 
dicen los que te miran cruzar la calle. 

¿Quién no caerá de hinojos 
ante el fulgor, Matilde, de tus ojos? 

Me han contado unos duendes muy parlanchines 
que envidian tu belleza los serafines; 
y que el que va á la iglesia con toda prisa, 
si te halla en el camino, ya no oye misa. 

Que en el carro triunfal de tu belleza 
sieimpre luzca de tu alma la pureza. 

Si luces en paseo tu rostro hermoso 
hasta el santo más santo pierde el reposo. 

Me han escrito, niña hermosa, 
Jesde la banda Oriental, 
que eres tú como una rosa 
en búcaro de cristal. 

Me dicen, niña, que en los salones 
haces cosecha de corazones. 

Por cuestiones políticas un día 
del cielo te expulsó la policía, 
y desde entonces vives en la tierra 
á muchos corazones dando guerra. 

Si pronto no la lee el cura 
la epístola de San Pablo, 
á esta linda criatura 
se la va á llevar el diablo. 



Cómo soy buen cristiano, siempre que veo 
tu figurita de ángel, digo: — ¡Laus Deol — 



310 



RICARDO PALMA 



Es muy natural cosa 
que alabe á Dios que te hizo tan preciosa. 

Digo, cuando el salón con garbo cruzas, 
que también en mi tierra hay andaluzas. 

Lo de pescar á un novio ó á un pez lelo 
es asunto de anzuelo. 

Me han escrito desde allá 
que es tu belleza un compendio 
de las huríes de Alah. 
(Gracias á Dios que estoy ya 
asegurado de incendio.) 

Que son tus ojos dicen, 
en la ciudad, 
asesinos que gozan 
de inmunidad. 

El vivido fulgor de las estrellas 
lo puso Dios en tus pupilas bellas. 

Tu corazón no sea un almanaque 
en que esté como santo un badulaque. 

La constancia en amor es mucha cosa : 
nunca hagas el papel de mariposa. 

Por tu hermosura barajado el seso 
tiene la mayoría del Congreso. 
Tus ojos son dos ladrones 
(el Intendente decía) 
que asaltan los corazones — 
Y contra ellos ¿qué hace usía 

que, en el día, 
sin andar con dilaciones 
no organiza policía? 

Aunque ese chico te parezca un bobo 
guárdate de él... no se convierta en lobo. 



POESIAS COMPLETAS 



311 



A enaltecer no alcanzará mijpluma 
de tu talle gentil la gracia suma. 

Poéticos primores 
en mí ya sientan mal: 
nunca el invierno produjo flores, - 
nunca en el yermo brotó el raudal. 

En toda enfermedad hay un microbio: 
en la de amor, el novio. 

Quien no rinda á tus gracias homenaje 
ha de ser un grandísimo salvaje. 

Lima tiene la fama 
de ser ciudad coqueta : 
no la imite la dama 
dueño de la tarjeta. 

Si yo, señora, fuera un Sultán, 
en vez de flores te obsequiaría 
cuantos diamantes Golconda cría 
y cuantas perlas tiene Ceylán. 

¿Tendrás alguna amiga. Lili bella, 
que mire sin envidia 
el que te cases tú primero que ella? 

Al ser yo aún trovador 
de galantería extrema, 
viendo en ti tanto primor 
de sobrarme hubiera tema 
para una flor y otra flor. 

¿Quién no se deshilacha 
si encuentra en el paseoj á esta muchacha? 

Niña, lo que me pides 
no es un arco toral; 
mi firma nada vale, 
pues banquero no soy... pero ahí va. 



312 



RICARDO PALMA 



Si á concurso de estrellas un día 
convocar se le antoja al Señor, 
á tus ojos ninguna osaría 
competir en fulgor. 

Troya ardió por una Helena... 
Si eres como tu tocaya, 
Dios se la depure buena 
al que á conquistarte vaya. 

Caperucita encarnada, 
la de la dulce mirada, 
di á tu mamá... que el ya anciano 
vate la besa la mano. 

Me propongo pedir al Padre Santo 
que te perdone coqueteo tanto. 

Juramento de amor, niña bonita, 
es cual palabra sobre arena escrita. 

Tu boca, linda niña, 
brindar parece un beso, 
y tienes unos ojos 
que dicen: — date preso. 

¿Quién de ti no es dócil esclavo obediente 
si tu aire es de reina, de reina de Oriente? 

¿Sabes lo que me han dicho, 
niña agraciada? 
Que Dios te dió ojos lindos... 
y el diablo la mirada. 

Dios te acuerde mucho bien 
y mucha felicidad 
por toda una eternidad 
de eternidades. Amén. 

A todo galancete jiovelesco 
envíalo á pasear con viento fresco. 



POESIAS COMPLETAS 



313 



Que soy, dice un artículo de prensa, 
un libre pensador que en nada piensa. 
¡Vaya un mentir de pluma baladíl 
jSi noche y día pienso sólo en til 

A un capricho tu ventura 
no sacrifiques jamás; 
pues hastío y amargura 
cosecharás. 

El que se muere no vuelve, 
y esto nos comprueba que 
allá por el otro barrio 
le deberá de ir muy bien. 

Empolvarse la cara sin exceso 
es ponerle al ratón trampa con queso. 

Hoy juegas, linda niña, con flores é ilusiones, 
pero no, cuando crezcas, juegues con corazones. 

El confesor, Zoraida, cuando te vea 
en el confesionario te galantea, 

que hechizo tanto 
hará, seguramente, pecar á un santo. 

Todo aquel que se casa de amor loco, 
después recobra el juicio poco á poco, 
porque dice un refrán, que bien recuerdo, 
que todo loco por la pena es cuerdo. 

Sin que peque al decírtelo de irónico, 
el amor más en boga es... el platónico. 

Quisiera ser tu espejo, niña agraciada, 
por disfrutar la dicha de tu mirada. 

No en pergaminos rancios 
está el mejor blasón: 
la nobleza más alta 
se halla en el corazón. 



RICARDO PALMA 



Tu talle ondula con el ritmo vago 
del junco que se mece sobre el lago. 

En esta época tan loca, 
es moneda callejera 
llevar á Dios en la boca 
y al diablo en la faltriquera. 

Dicen que el mar se endulza, 
si en él te bañas 
niña, la de las rizas, 
negras pestañas. 

Dios guarde en el cristal de tu conciencia 
del cielo azul la limpia transparencia. 

Si en la calle te encuentra el arzobispo 
y tu rostro admiró de serafín 
su bendición te obsequia, con apéndice 
de un piropo en latín. 

Casarse sin amor es condenarse 
á ser muy infeliz. 
¿Quién vió nunca dar flores ni elevarse 
á planta sin raíz? 

Que encierren bajo llave los corazones, 
pues me dicen que tienes ojos ladrones. 

Me pego de balazos con cualquiera 
que me diga que no eres hechicera. 

Por admirar tu esbeltez 
y tu sonrisa hechicera, 
hasta Buenos Aires fuera 
en un cascarón de nuez. 

Yo á definir lo que es Amor renuncio: 
Pregúntaselo al Nuncio. 

¿No conocerte y quererte? 
¡Eso es suerte I 



POESÍAS COMPLETAS 



Estimo en más ¿quién diría? 
una postal ofrecerte 
que ganar la lotería. 

Para robar.,, voluntades 
el cielo te di ó patente. 
¡Jesús! qué inmoralidades 
se 03^en en el siglo XXI 

Como una ave bellísima en su nido 
el amor en tu pecho está escondido. 

Me dice un tu paisano 
que envidian, niña hermosa, 
la azucena lo blanco de tu mano, 
de tus mejillas el carmín la rosa. 

Con pétalos de una ñor 
y fulgores de una estrella 
dicen que te hizo el Señor, 
niña bella. 

El apacible encanto de la tarde 
hace en tu rostro de existir alarde. 

Tras las rejas moriscas de Granada 
parece que fulgura tu mirada. 

A ratos me pareces sultana altiva, 
y á ratos la violeta que el sol esquiva. 

Dios te dé, buena amiga, 
por plácida cadena, 
de chicos muy gentiles 
una media docena. 

Quien formarse quiera idea 
de las delicias del cielo, 
es preciso que te vea. 
Por eso cuando te vi 



316 



RICARDO PALMA 



dije, entre admirado y lelo, 
— ¡Señor! ¡ten piedad de mí! 

Afirmo que es muy cierto 
que es tu boca un clavel medio entreabierto. 

Ostentas en tus labios, 
niña preciosa, 
el rojo más subido 

que hay en la rosa. 

El sol de tu mirada reverbera 
sobre este corazón de blanda cera. 

De la Venus romana la gentileza 
resalta en los contornos de tu cabeza. 

Hay en tus ojos como ignota llama 
algo que dice: — ¡Ama! 

En tus labios de grana tentadores 
retoza una sonrisa, 
pura como el aliento de las flores • 
mecidas por la brisa. 

Te acaricia la ilusión, 
y tan feliz como pura, 
de ángel tienes la hermosura 
y de ángel el corazón. 

Ante esos ojos, rizos y embelecos 
cualquiera se hace flecos. 

Grato es para ti el vivir; 

porque, si elevas la frente, 

ves sin nubes y esplendente 

el cielo del porvenir. 

Dime qué estrella fugaz 
dió su esplendor á tus ojos, 
su fuego á tus labios rojos 
y á tu sonrisa su paz. 



POESIAS COMPLETAS 



317 



Mi última tradición 

De Bogotá arzobispo fué el señor Cuero, 
que era un sabio y un santo de cuerpo entero. 
El domingo de Ramos, cuando él misaba, 
la misa en seis minutos finiquitaba, 
pues del largo Evangelio nunca leía 
más de un par de versículos, y así decía: 
— Perdona, evangelista, si más no leo: 
basta de candideces de San Mateo. 



FIN 



ÍNDICE 



Págs. 

A guisa de proemio 5 

Juvenilia (1850 á 1860) 7 

Armonías (1861 á 1865) 33 

Pasionarias (1865 á 1870) 101 

Traducciones 141 

Verbos y gerundios (1870 á 1878) 171 

Nieblas (1880 á 1906) 235 



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